Baloncesto

Demasiado Betis para el Covirán

Alo Marín mira al aro mientras transita por la zona sevillana en el partido de ayer en el Palacio. /ALFREDO AGUILAR
Alo Marín mira al aro mientras transita por la zona sevillana en el partido de ayer en el Palacio. / ALFREDO AGUILAR

Los locales ofrecen el único argumento de la brega ante su desacierto en el tiro exterior, lo que impide dar la sorpresa frente al imparable líder | El cuadro verdiblanco refrenda su firme candidatura al ascenso ante un club nazarí claramente inferior

JUANJO MARTÍNGRANADA

En la parte superior de uno de los fondos del Palacio, donde se ubicaron los aficionados visitantes, sonó al final del encuentro el tradicional cántico de 'musho' Betis... Demasiado quizá para un Covirán que no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia de que los verdiblancos están varios peldaño por encima (60-81). El cuadro hispalense está nominado para ascender a la ACB y, a tenor de lo visto ayer, su anhelo tiene muchas hechuras de hacerse realidad. El granadino Curro Segura ha sabido encajar pronto las piezas de un equipo totalmente nuevo y construido desde cero, con el que sumó en su tierra su novena victoria consecutiva para ratificar su imparable ritmo en una LEB Oro que lidera desde hace unas semanas.

El 0-6 con el que arrancó el encuentro ya ofreció un primer indicio de que a los sevillanos no les hace falta mucho para generar un 'roto' en el contrincante. Bropleh sacó a relucir su talento individual y un robo de Rodríguez plasmó la fuerte salida de los visitantes, aminorados al principio por la superioridad local en el rebote y por los puntos de Pardina. Dos triples del barcelonés brindaron una primera réplica para la escuadra nazarí, que sin estar fina se mantuvo en el choque.

El desorden restó buena parte de eficacia al ataque de los rojinegros, quienes cometieron demasiadas pérdidas con malos pases que provocaron los resoplidos en la afición. Había muchas ganas en la grada de plantarle cara al líder en el derbi andaluz, pero con cada balón extraviado se daba un par de pasos atrás. Bropleh, estadounidense con pasaporte de Liberia, continuó con su monólogo sin importarle tener enfrente la defensa de Manu Rodríguez o de Eloy Almazán. El capitán intentó imitarle en cuanto a descaro en pista delantera, aunque careció del mismo acierto que el bético.

Los puntos del alero marcaron el paso de una entidad hispalense que se quedó sin el concurso de Stainbrook al cargarse de personales. Al Betis le costó reestructurarse ante esa ausencia pese a tener una batería interior de hasta seis pivots, lo que introdujo una leve nota disonante en su sinfonía. El Covirán, lejos de su mejor versión por culpa de sus errores propios, halló así una puerta para reengancharse. Con el triple final de 'Carlinhos' todo quedó casi como empezó (15-18).

Un '2+1' de Bropleh fue la última puñalada lanzada por el exterior antes de sentarse por primera vez. Doce puntos anotó en otros tantos minutos, una fluidez ofensiva que no tuvo fácil continuidad. Curro Segura metió en cancha a su paisano Pablo Almazán, quien golpeó con contundencia en sus primeras acciones en pista (21-30) para después diluirse. El Betis volvió así a estirar su renta en el marcador frente a un Covirán empeñado en jugar por fuera.

Sin presencia interior

La segunda falta de Olmos obligó al regreso de Bortolussi, quien acababa de sentarse. La dupla formada por el rosarino y Rubio favoreció la inexistencia del juego interior, pues el catalán se movió siempre por el perímetro al estar incómodo ante las torres béticas. Cada vez que 'Borto' miró el aro, ningún rojinegro acudió al rebote al estar el resto en posiciones exteriores. Ni siquiera la tercera falta de Stainbrook ayudó a incrementar la presencia en la pintura de los anfitriones, quienes rehuyeron del contacto y se empecinaron en los triples.

El hecho de que el equipo firmara en el segundo cuarto sólo tres lanzamientos de dos puntos y, ojo, catorce de tres fue una clara evidencia del desajuste ofensivo de los rojinegros. Los hispalenses les estaban regalando los tiros desde más allá del 6'75, una concesión envenenada ante el enorme desacierto que invadió a los integrantes del Covirán. Pese a todo, la remontada se rozó con una canasta lejana de Iriarte (27-30) a tres minutos del descanso. En ese lapso le dio lugar a los visitantes a devolver el partido al cauce marcado. Su intensa defensa, que contó con el beneplácito de unos colegiados que toleraron sus contactos a la par que censuraron con rigor loa de los granadinos atrás, motivó un pequeño parcial antes del intermedio (27-36).

Dos triples seguidos del Betis nada más reanudarse el choque le permitieron superar la barrera de los diez puntos, más psicológica que nunca al provocar un cambio en el bando local. La severa antideportiva sobre Pardina caldeó el ambiente en la grada, pero a la vez enfrió el énfasis de un Covirán que se hizo a la idea de que el rival estaba a un nivel inalcanzable, por mucho que restara casi toda la segunda parte.

Obi, inédito hasta ese instante, tomó el relevo anotador para protagonizar varias canastas con las que los verdiblancos se marcharon en el luminoso (36-52). El Covirán, desquiciado por el desequilibrado criterio arbitral, recurrió de nuevo al recital de triples para atajar en el camino a la reacción. Sin embargo, la trocha del tiro exterior condujo a un pasaje sin salida al prolongarse la mala puntería (11/36 al final).

Los béticos, en cambio, siguieron a lo suyo. El escolta Dee al final del tercer cuarto y un parcial 0-11 al principio del último establecieron un abismo insalvable en lo numérico (46-69) y que refrendó el acantilado que ya se había detectado en cuanto a sensaciones. Los nazaríes se rindieron definitivamente ante el líder de la LEB Oro, una categoría que no rondarán demasiado tiempo los hispalenses si conservan su aplastante forma de jugar. La misma que ayer le pasó por encima al Covirán en el Palacio.

 

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