Baloncesto

Cómo tirar un partido en diez minutos

Alo Marín inicia un contragolpe en pleno balance defensivo del Melilla./AGENCIA LOF
Alo Marín inicia un contragolpe en pleno balance defensivo del Melilla. / AGENCIA LOF

El Covirán encajó en Melilla su primer revés de la campaña con un tercer período para olvidar, en el que sólo anotó ocho puntos y recibió 24

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán alcanzó el descanso de su partido en Melilla con todas las opciones (33-31). Después de un primer cuarto algo más endeble, los rojinegros reaccionaron y encadenaron grandes minutos entre el final del acto inicial y el comienzo del segundo. De ese modo firmó un parcial 0-13 con el que tomó la iniciativa en el marcador y demostró que estaba dispuesto a combatir hasta el final para hacerse con la victoria. Sin embargo, ese esfuerzo se fue al traste con la paupérrima puesta en escena llevada a cabo por los nazaríes en el tercer período y le costó a la postre su primera derrota de la temporada (67-53).

La escuadra granadino tiró el encuentro por la borda en esos diez minutos para olvidar, si bien el cuerpo técnico seguro que se encarga de recordárselo a los jugadores en forma de vídeo con tal de que no vuelvan a repetirse tal sucesión de fallos. Los discípulos de Pin parecían otros al regresar de los vestuarios y cada vez que llegaban a pista delantera se les nublaban las ideas. Mientras que en defensa mantuvieron el tipo, el rosario de precipitaciones, malos pases y desconcierto en general se tradujo en que apenas sumaran 8 puntos en el cuarto.

El grueso de esa escasa anotación llegó con acciones aisladas. Dos canastas de Guille Rubio y una de Pardina arrojaron el casi nulo balance con respecto a las canastas en vivo, al que hay que añadir dos tiros libres del alero. Es decir, el Covirán se basó en cuatro puntos de cada uno de los barceloneses para plantar cara al Melilla en su feudo, todo un imposible. Chuku, Urtasun, Rubio y Franch se encargaron de asumir la responsabilidad atacante de los locales, que se marcharon hasta los 24 puntos en ese período y así sentenciaron definitivamente el choque.

A nivel estadístico no queda margen para la duda a la hora de comprobar el horripilante cuarto por parte de los visitantes. A excepción del más que decente 3/6 en tiros de dos y del 2/3 desde la personal, los nazaríes se estrellaron con su 0/7 con los triples.

De hecho, los lanzamientos exteriores parecieron ser en ocasiones el único recurso de los visitantes para superar la defensa planteada por el técnico Alejandro Alcoba. Mirar el aro desde más allá del perímetro fue la solución fácil para intentar compensar una trabada circulación de balón en la que hubo seis pérdidas en ese tercer y aciago cuarto. Esa cantidad iguala los balones extraviados por los rojinegros en toda la primera mitad. Si a eso se le suma el hecho de perder la batalla en el rebote (9-5), no resulta nada extraño que todos los integrantes del Covirán apenas sumaran un punto de valoración en ese lapso.

Dentro de esa pésima actuación coral, los hombres altos acapararon buena parte de los defectos mostrados en esta segunda jornada de la LEB Oro. Sergio Olmos, uno de los baluartes en la victoria inaugural sobre Ourense, se cargó de personales nada más reanudarse el duelo en la segunda mitad y se marchó al banquillo con cuatro faltas y todo un mundo por delante (-1 de valoración). Tampoco Bortolussi tuvo su mejor noche (-2) después de no lanzar a canasta ni una sola vez. Completa la terna que no valoró en positivo Devin Wright, quien tuvo más minutos ante los problemas de Olmos pero ni siquiera así pudo contribuir (0).

El resto de la batería interior del Covirán no es que se salve precisamente de la quema. Iriarte concluyó con 2 de valoración y Rubio, el otro estilete en el triunfo sobre Ourense, con 3. En total, los hombres altos de Pin aunaron fuerzas para rubricar 2 puntos de valoración. Un auténtico regalo del que se aprovecharon las torres del Melilla, Chuku y Balaban, para brindar 24 puntos y 31 de valoración entre ambos.

Pin destacó en su análisis posterior al partido la capacidad de su equipo para no venirse abajo y no terminar con un marcador avergonzante. Precisamente Alcoba 'regañó' a sus hombres por la relajación del último cuarto, en el que los nazaríes lograron un mejor tanteo (10-14). Ese espíritu de lucha de los nazaríes ya se comprobó en pretemporada ante el Betis y es digno de elogio. Sin embargo, resulta más acuciante colocar el foco sobre los baches ofensivos de un Covirán que, ante Ourense, ya rozó el disgusto con su 1/15 en tiros de campo en el segundo período y que en Melilla se hundió con el 3/13 del tercer acto. Algo a mejorar cuanto antes, pues mañana toca visitar al Araberri.

 

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