Copa Princesa

El reto copero de Curro Segura

Curro Segura da indicaciones a sus jugadores en su visita al Palacio al frente del Betis. /F. R.
Curro Segura da indicaciones a sus jugadores en su visita al Palacio al frente del Betis. / F. R.

El entrenador granadino confía en levantar esta tarde ante el Bilbao un trofeo que refrende el imparable ritmo de un Betis rumbo a la ACB

JUANJO MARTÍNGRANADA

Real Betis Balompié y Bilbao Basket, los dos descendidos del pasado verano, se enfrentan esta tarde (18 horas, TeleDeporte) en un abarrotado pabellón hispalense de San Pablo con motivo de la gran final de la Copa Princesa de Asturias. El cuadro verdiblanco parte como gran favorito para alzarse con el título, a tenor de su condición de actual líder de la LEB Oro y, sobre todo, su impresionante racha de dieciocho victorias consecutivas. El equipo dirigido por el granadino Curro Segura ha roto moldes en la categoría y no ha tardado en ratificar los pronósticos que le colocaban como uno de los grandes aspirantes al ascenso a la ACB. Los béticos van bien encaminados hacia ese objetivo y la conquista del trofeo copero puede ser el impulso definitivo en su rumbo a la élite.

La Copa es un entorchado que le falta a Segura en su currículo. El técnico nazarí sólo la disputó en una ocasión en 2005 cuando llevaba las riendas del Menorca, pero perdieron en un desenlace igualado ante el Fuenlabrada del pívot estadounidense Tom Wideman, MVP de ese encuentro. De ese modo, Segura perdió la opción de convertirse en el segundo entrenador granadino que se proclamaba campeón de Copa, después de que Sergio Valdeolmillos lo consiguiera en 1999 con un Ourense Baloncesto en el que ya brillaba con luz propia Jesús Fernández, el 'americano' de Villena.

Curro Segura afirma en las horas previas a este duelo que «percibo mucha ilusión y ganas de que llegue este partido. La gente está concentrada y muy metida de cara a una final en la que el trabajo diario nos debe llevar a que nos salgan bien las cosas». El nazarí prevé que haya «mucha tensión, como en todas las finales. Debemos estar preparados para cualquier tipo de encuentro, sea de ritmo alto o bajo. Al ser una final a partido único todo puede pasar y lo que hemos visto hasta ahora en la Liga no es importante. Somos conscientes de que los pequeños detalles marcarán la diferencia».

El granadino también confía en que el factor cancha sea una de las claves, como ha ocurrido en las últimas diez ediciones de la Copa. Desde 2009, el equipo que hacía las veces de anfitrión terminó levantando el trofeo, una tendencia que espera mantener el Betis para así celebrar el título junto a una afición que provocará la inusual imagen de un San Pablo en el que se colgará presumiblemente el cartel de 'no hay billetes' por la alta demanda de los amantes del baloncesto. «Espero que el equipo esté arropado por la afición. Estamos rozando el lleno y espero que termine de completarse el aforo para que nos empujen y podamos así brindarle la alegría que todos queremos».

Segura tendrá disponible a toda su plantilla, incluido Pablo Almazán. El granadino, hermano del capitán nazarí Eloy, ha aceptado esta temporada un rol menos relevante que en las anteriores y ha sabido adaptar su talento al bien del colectivo. Sus números no destacan especialmente (5'4 puntos y 2'8 rebotes), si bien siempre su entrada en cancha supone una amenaza para los rivales. Almazán ha cedido el protagonismo en pista delantera a jugadores como Bropleh (11'6 puntos), Dee (11'2) u Obi (11'4), quienes portarán una vez más la responsabilidad de comandar el mejor ataque de toda la LEB Oro, con un media de casi 84 puntos por encuentro.

Como antídoto ante el ritmo marcial del Betis en materia ofensiva surge la defensa del Bilbao, la mejor del campeonato al permitir apenas un promedio de 70'6 puntos a sus contrincantes. La escuadra del exinternacional Álex Mumbrú presenta su sobriedad atrás como mejor credencial en sus aspiraciones coperas, así como la veteranía de jugadores de la talla de Javi Salgado o Rafa Huertas.

Los vizcaínos presentan la duda de Jaylon Brown, su máximo anotador (12'1 puntos), y cuyo concurso está en el aire después de que no se haya entrenado en toda la semana. No obstante, la importancia de esta final –en la que está en juego el factor cancha en caso de no subir directo y disputar los 'play offs'– invitarán a que el estadounidense fuerce para vestirse de corto. Nadie quiere perderse esta tarde la primera gran cita de la temporada en LEB Oro.