Baloncesto

El mejor regalo de bienvenida en Oro

Sergio Olmos se eleva en busca del enceste ante la atenta mirada de Joan Pardina./RAMÓN L. PÉREZ
Sergio Olmos se eleva en busca del enceste ante la atenta mirada de Joan Pardina. / RAMÓN L. PÉREZ

El Palacio disfruta en el regreso a la categoría con el triunfo de un Covirán que se vacía en defensa y doblega al Ourense gracias al aporte interior de Rubio y Olmos

JUANJO MARTÍNGRANADA

La LEB Oro regresó ayer al Palacio de los Deportes y lo hizo de la mejor manera posible. Los aficionados recibieron un regalo de bienvenida en forma de victoria tras un partido en el que hubo emoción hasta el final. La hinchada se divirtió tras más de dos mil días alejada de la segunda categoría nacional y disfrutó con el triunfo del Covirán sobre el Ourense (68-64). La escuadra nazarí debutó a lo grande en la competición y mostró ante el resto de la Liga su particular tarjeta de presentación, basada en la férrea defensa y en un pabellón volcado con casi cuatro mil espectadores, pese a no jugarse el choque en el horario habitual de los sábados.

Quizá fue la tensión del primer partido la que provocó que a los rojinegros les costara un poco entrar en acción. Transcurrieron unos minutos de incertidumbre antes de que la presencia de Pardina en el puesto de alero otorgara un punto más de velocidad al juego en transición de los locales. Eso sí, la clave para comprender el derrotero que tomó el encuentro a partir de ahí se halló en pista trasera.

Corts clava un triple a medio minuto del final y se encumbra con un definitivo robo de balón

El Covirán se arremangó para impedir que los gallegos metieran balones en la pintura, lo que bastó para que la errática aportación en ataque generara las primeras ventajas. La circulación de balón de los anfitriones siempre sobrepasó a la defensa orensana, si bien la falta de acierto -especialmente en los lanzamientos exteriores- imposibilitó que se abriera una brecha insalvable en el electrónico. Los discípulos de Pablo Pin tiraron la mayoría de las veces completamente solos, aunque sin la puntería necesaria (2/12 al descanso y 4/22 final en triples).

Sin Pérez ni Rodríguez

La escuadra de García de Vitoria amenazó con hundirse a raíz de un primer cuarto en el que extraviaron seis balones. Eso sí, en el momento decisivo encontraron el flotador de un par de despistes puntuales con el que adecentaron el tanteo al final del primer cuarto (22-17). De ese modo solventaron los visitantes la papeleta trazada por la dupla de los Carlos en pista. De Cobos y Corts compartieron parqué durante muchos minutos ante las ausencias por lesión de Manu Rodríguez y Josep Pérez. La baja del escolta granadino estaba contemplada en los esquemas iniciales, pero no así la de Pérez. El director de juego valenciano era en principio de la partida inicial, pero se quedó todo el choque en el banquillo por unas molestias que ya le impidieron jugar el último amistoso de la preparación.

Con ese agujero en el perímetro, el entrenador granadino tiró de recursos y dio la alternativa a Alo Marín, quien dejó varias pinceladas de su talento individual y buena visión de juego para doblar la bola a los compañeros. Una vez subsanada esa merma en el juego exterior y se aclararon los roles entre los dos bases en pista, el Covirán comenzó a funcionar a buen ritmo. De hecho, la diferencia podría haberse disparado de haber tenido sus hombres interiores un mejor tacto en los lanzamientos cercanos.

Sergio Olmos fue el triste protagonista en ese sentido, al errar varios tiros sencillos en el poste bajo. El alicantino exasperó a los aficionados con la sucesión de lanzamientos que no entraron, aunque suya fue la única canasta en vivo de los rojinegros durante un segundo cuarto paupérrimo en ataque. El equipo local sobrevivió a base de tiros libres (10/12) durante diez minutos en los que sólo fue capaz de sumar dos puntos con el reloj en movimiento. Los anfitriones firmaron un 1/15 en tiros de campo que en cualquier otro encuentro les habría costado la victoria. Sin embargo, Ourense no rindió a buen nivel durante ese período, condicionado en parte por la lesión de Molins -se golpeó la rodilla en una caída y ya no volvió- y los problemas de personales de Rozitis y Muratovic.

Alternativas en el marcador

Todo el mundo conocía la complejidad de vencer en el estreno en la LEB Oro y esas dificultades se agravaron justo después del descanso, con un parcial 0-6 con el que los visitantes retomaron la alternativa en el marcador (36-37). Por fortuna para el Covirán fue sólo un breve espejismo, dado que encadenó ocho puntos seguidos en el poste bajo con el que obligaron a un nuevo tiempo muerto del técnico orensano. Una penetración de 'Carlinhos', dos canastas sencillas de Olmos tras asistencias de los exteriores y un tiro a tabla de Pardina sirvieron en bandeja la opción de propiciar el estirón definitivo (44-37). Nada más lejos de la realidad.

Los gallegos reaccionaron a tiempo y con un afortunado triple a tabla de Rodríguez igualaron la contienda antes de llegar al último período. En ese acto final Olmos se reconcilió con la grada, quien recompensó con aplausos su esfuerzo atrás para olvidar los errores previos en el tiro. Guille Rubio se unió al reconocimiento del respetable con varias acciones fundamentales. El pívot reboteó bien y concluyó el duelo como el nazarí más valorado, además de ser el hombre a buscar en pista delantera durante ese desenlace a cara de perro.

Precisamente Rubio acercó el triunfo con una jugada en la que, tras evitar el robo del rival, cruzó la pista en solitario para anotar el '2+1' y sacar la quinta personal de Rozitis (61-53). Aun así, los visitantes sacaron fuerzas de flaqueza para volver a meter el partido en un puño (63-61) ante la inoperancia de un Covirán que se nubló de nuevo en ataque y tiró precipitadamente al final de cada posesión.

Cuando los aficionados apuraban ya sus uñas de puro nerviosismo, Carlos Corts clavó un triple a 31 segundos de la conclusión con el que los nazaríes dieron paso y medio hacia la victoria (67-61). El trozo que le faltaba lo obtuvo también gracias al granadino, quien robó el balón en la siguiente posesión del Ourense y sepultó así cualquier opción de remontada foránea. La permanencia está un poco más cerca después de un vibrante arranque en el que la afición nazarí redescubrió lo que se suda para ganar en LEB Oro. Una categoría donde ya ha dejado su impronta el Covirán de Pin.

 

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