LIGA FEMENINA 2

Al Hafesa 'Raca' le gustan los líos

Bea Cala sufre la defensa de ayudas del Alhaurín. :: Ramón L. Pérez/
Bea Cala sufre la defensa de ayudas del Alhaurín. :: Ramón L. Pérez

El cuadro granadino cae con claridad en el derbi ante Alhaurín y se mete de lleno en la lucha por abajo al ponerse a sólo un triunfo del descenso

GRANADA.

Sólo una extraña querencia por complicarse la existencia explica lo que sucedió ayer en el pabellón Paquillo Fernández. El Hafesa Ramón y Cajal perdió en el derbi ante Alhaurín de la Torre (59-66) y se metió de lleno en una lucha por la permanencia que, hasta ahora, había vislumbrado desde la lejanía. El cuadro nazarí se ha introducido por completo en el fango de la zona baja, cuya distancia ha quedado reducida a una victoria tras este inesperado tropiezo en casa.

Las sensaciones fueron malas desde el salto inicial. A las locales les costó encontrar claridad de ideas en ataque, por lo que desperdiciaron demasiadas posesiones con tiros lejanos (0/6 en tiros de tres en el primer acto) o con pérdidas de balón. Las malagueñas no carburaron mucho mejor, pero se aferraron a los triples de Sánchez para obtener las primeras ventajas (17-20).

El cuarto acierto desde más allá del perímetro de la escolta visitante y los puntos de Ortiz cerca del aro encendieron las alarmas para las nazaríes al poco de comenzar el segundo período. Sydnor anotó al fin sus dos primeros puntos del choque, si bien otra bofetada del juego exterior del Alhaurín colocó la máxima hasta ese instante (19-30). La norteamericana tardó demasiado en coger la dinámica del encuentro, lo mismo que le sucedió a la mayoría de sus compañeras.

El bando local pareció reaccionar a raíz de un '2+1' de Pastor y varias defensas que neutralizaron al fin las acometidas malagueñas. Sin embargo, en pista delantera aún persistían las tinieblas y ni siquiera con el primer triple -Patri Fernández, la mejor en la escuadra granadina, a dos minutos del descanso- lograron disiparlas. Ante ese desacierto atacante, la aplastante superioridad en el rebote del Alhaurín se convirtió en una notable vía de agua.

El 'Raca' renunció a la pelea por el rechace en el segundo cuarto, en el que no cogió ninguno en campo contrario, mientras que en el tercer cuarto apenas capturó un par de rebotes ofensivos. Un bagaje insuficiente frente a un adversario que se adueñó de las pinturas (22-38 al término del tercer período) y que volvió a colocarse con una decena de renta a diez minutos del final.

La inspiración de Lumpkin así lo hizo posible (40-51) frente a un 'Raca' que funcionaba a arreones y que estuvo casi cinco minutos sin anotar al principio de la segunda parte. Sin constancia en la dirección de juego -más de una hizo la guerra por su cuenta en acciones de uno contra uno, sin elaboración alguna- y con los sempiternos problemas interiores -Natabou ni pisó la cancha ayer-, las rojillas se lo pusieron demasiado fácil a un oponente que se frotaba los ojos de incredulidad ante tanta concesión.

El súmmum de los regalos se produjo al principio del último período. Las nazaríes estrecharon el luminoso (50-53) y entonces perdieron dos balones de una forma ridícula para que la visitante Bajo ampliara de nuevo la distancia (52-62). Los puntos de la exterior dinamitaron por completo al 'Raca', en el que sólo Bea Cala mostró coraje en un cuarto acto en el que la mayoría se borraron para confirmar este severo paso atrás del club granadino.

 

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