Liga Femenina 2

La generosidad ahoga al 'Raca'

Arrivi lanza la pelota en un pase a dos manos durante el choque contra el Canoe en el pabellón Paquilllo Fernández ./ALFREDO AGUILAR
Arrivi lanza la pelota en un pase a dos manos durante el choque contra el Canoe en el pabellón Paquilllo Fernández . / ALFREDO AGUILAR

El cuadro nazarí regala el triunfo ante Estudiantes con sus errores de los instantes finales

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Grupo Hafesa Ramón y Cajal parece no cansarse de demostrar de manera reiterada su espíritu generoso. Como ya le ha ocurrido en otras ocasiones durante esta temporada, el conjunto granadino cuajó un buen partido en el que terminó regalando al final la victoria. El receptor en esta ocasión fue el Movistar Estudiantes, un equipo llamado a subir por la vía rápida tras su descenso de la élite y que ayer padeció de lo lindo ante las rojillas (57-58). El cuadro madrileño no dejó la impronta de estar sobradamente capacitado para ascender, pero el fichaje de Paula Palomares le ha dado una nueva cara a un club que, pese a rondar la zona media de la clasificación en Liga Femenina 2, aún depende de sí mismo para meterse en fase de ascenso.

La entidad del Ramiro de Maeztu, lejos de impresionar con su bagaje y el escudo que porta en su elástica, tan sólo asombró en los primeros compases del encuentro. Las visitantes le endosaron de inicio un sonoro meneo a las nazaríes, que se atascaron y no sumaron sus primeros puntos hasta pasados cinco minutos. Fue necesario un tiempo muerto de Gutiérrez para recordar los principios básicos a un quinteto que se volcó en meterle balones interiores a Miscenko. La letona estuvo bien defendida por el 'Estu', que bloqueó con éxito las líneas de pase hacia la pívot del 'Raca'. La obstinación local en buscar a su última incorporación en la pintura provocó un rosario de pérdidas que se tradujo en un parcial 0-13 de salida.

Dos triples de Palomares y uno de Bogicevic levantaron los primeros pilares colegiales hacia el triunfo, si bien la columna central fue el rebote ofensivo. El mayor físico de las madrileñas posibilitó un desajuste en la pelea bajo tableros, hasta el punto de que las granadinas no capturaron el primer rechace en aro ajeno hasta el tercer período.

La pausa solicitada por Gutiérrez dotó de un poco más de orden a la ofensiva de las anfitrionas. La bola por fin le llegó a Miscenko en buena posición para que resolviera en el poste bajo, pero ese espejismo duró poco al retornar los envíos imposibles a una pívot rodeada por defensores o que se perdieron directamente por la línea de fondo. En ese instante el 'Raca' abandonó la presencia simultánea en la cancha de Miscenko y Sydnor, una dupla que en teoría debería funcionar a las mil maravillas y que, de momento, ha demostrado necesitar más rodaje para poder carburar.

Ante un 'Raca' que apenas acumuló 5 de valoración en los primeros diez minutos, el Estudiantes mantuvo la decena de ventaja a pesar de no estar especialmente fino, como se comprobó en el segundo acto. Las dos personales de la visitante González dieron la alternativa a Cuevas, quien se cargó igualmente de faltas en un parpadeo. Sydnor emergió en ese instante como la salvadora nazarí al protagonizar casi en solitario un parcial 9-0 en el que ayudó Cerqueira con una contra. La defensa granadina maniató al contrincante, que perdió ocho balones en este cuarto, y por fin pudo empezar a correr en pista delantera para equilibrar la contienda (23-23).

El mal día de 'Raca' en el lanzamiento exterior (0/9) quedó compensado por el buen hacer en defensa, donde imprimió una mayor dosis de energía para neutralizar al rival. El entrenador Alberto Ortego no tuvo más remedio que devolver a la pista a González, quien marcó de nuevo diferencias en el poste bajo (27-31). Sin embargo, las rojillas ya habían encontrado la lectura adecuada del guion de partido y siguieron sumando hasta el intermedio. Eso sí, el conjunto granadino tuvo que lidiar con una situación inesperada al quedarse sin entrenador principal a dos segundos del receso.

La colegial Justel gritó para desconcertar a una tiradora del Ramón y Cajal, lo que fue objeto de técnica. Las reclamaciones de la madrileña suscitaron las iras de Gutiérrez, quien tuvo un altercado verbal con la rival y con el banquillo estudiantil. El colegiado Carmona presenció toda la secuencia a escasos metros y castigó con técnica al entrenador nazarí. Al ser la segunda -la primera llegó tras protestar por una antideportiva no señalada a favor de las locales-, Gutiérrez fue descalificado y tuvo que ceder los mandos a su ayudante Julio Molina. Con ese anómalo lance se selló una primera parte saldada con un tímido mandato madrileño (29-33).

Reacción tras el intermedio

Al 'Raca' le sentó bien el paso por vestuarios y no tardó en eliminar uno de los ceros que estropeaban su estadística. Marina Gea clavó el primer triple y quitó el tapón del aro para que Pastor y 'Peque' siguieran esa senda abierta desde más allá del 6'75. El 'Estu' tiró entonces del talento individual de Butler y Bogicevic para no venirse abajo sin remisión ante su desconcierto –ocho pérdidas más en este cuarto–, pero la furia nazarí continuó golpeando en un gran tercer período. Rebe Rodríguez asumió con éxito la responsabilidad ofensiva y con cinco puntos seguidos puso por delante por primera vez a las granadinas en todo el choque (46-44).

Lo más difícil ya estaba hecho tras remontar con éxito una desventaja que alcanzó los trece puntos. Al 'Raca' sólo le faltaba rematar a un oponente que evidenció síntomas de debilidad, pero ahí apareció una vez más el altruismo rojillo. La precipitación en pista delantera regresó y los tiros acelerados encontraron siempre en su camino el hierro del aro o, peor aún, la nada, como en los dos 'airballs' de Arrivi desde el perímetro. Estas dádivas hicieron que las colegiales volvieran a marcharse en el luminoso (49-53) hasta que un triple de Arrojo devolvió la esperanza.

La estudiantil San Román, que empezó el cuarto período con una falta, fue víctima de unos colegiados que la persiguieron hasta que fue eliminada. Todo estaba de cara para las anfitrionas, que con dos tiros libres de Pastor recuperaron el mando (54-53). Arrivi mostró valentía al lanzar de nuevo desde fuera, esta vez con puntería (57-55), pero Butler replicó de tres en la siguiente posesión. Restaban 41 segundos para la conclusión y las nazaríes aún podían anotarse la victoria, mas desperdiciaron sus opciones de victoria al aturullarse.

Palomares robó la bola en una acción en la que los árbitros no vieron falta y luego Pastor se pasó de revoluciones al jugarse un triple cuando les valía a las locales una canasta de dos. El rebote lo capturó Butler, quien en una acción muy americana pidió tiempo muerto, algo permitido en Estados Unidos pero no en el baloncesto europeo. El Ramón y Cajal dispuso de 3'5 segundos para conseguir su tiro ganador. Empero, por si no había habido suficiente generosidad, la entidad nazarí regaló igualmente la última bala para llevarse el triunfo. Rodríguez se levantó y lanzó con una mano un tiro que se quedó corto. El rebote lo acaparó Palomares para finiquitar un duelo en el que el Hafesa se quedó de nuevo con la miel en los labios por sus errores propios, no por las virtudes del contrincante.

 

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