Baloncesto

Cuando 'La Bomba estalló ante el Covirán

Navarro (i) ante Jorge Sanjuán, en su debut frente al Covirán./ACB
Navarro (i) ante Jorge Sanjuán, en su debut frente al Covirán. / ACB

Félix Sánchez, Jorge Sanjuán y Alfredo Fabón recuerdan para IDEAL el debut de Juan Carlos Navarro, del que mañana se cumple 21 años

JOSÉ MANUEL PUERTASGRANADA

Mañana hará 21 años del debut como profesional de Juan Carlos Navarro, el gran talento del baloncesto nacional que ha dejado las canchas esta temporada, y al que el Barcelona le retirará la camiseta este domingo en el partido ante el Real Madrid. Fue un 23 de noviembre de 1997 cuando 'La Bomba' se enfundó por primera vez la camiseta del primer equipo azulgrana en partido oficial, dando comienzo a una leyenda como pocas en el deporte patrio. Y el rival ese día, en el Palau Blaugrana, era el Covirán Sierra Nevada, dirigido por Pedro Martínez.

Era ese un Barça que languidecía, octavo en la ACB con seis derrotas en doce jornadas, lejísimos de un Real Madrid líder que había pasado como un ciclón por la Ciudad Condal (73-91) provocando la dimisión de un Manel Comas demasiado visceral para morderse la lengua ante la crisis. Al 'Sheriff' le sustituyó en el banquillo Joan Montes, para muchos el padre deportivo de Navarro, y el primero que le pondría en la pista. El Covirán, por su parte, tras un mal arranque había enderezado el rumbo al elevar el casillero de triunfos a cuatro. Era un equipo en el que John Williams impartía tanto magisterio con el balón como motivos para no seguirle en sus hábitos alimenticios.

Con el partido sentenciado y algo más de diez minutos por jugarse, Montes dio a Navarro la iniciativa. Y el efecto fue inmediato, con 'La Bomba' avisando de lo que su metralla guardaría para las dos siguientes décadas. Diez puntos con apenas 17 años, algo pocas veces visto. El impacto fue súbito: «Es el tío que más distancia me ha sacado en un contraataque, era algo anormal», evoca para IDEAL Félix Sánchez, pívot granadino de aquel Covirán, que profundiza: «Cuando eres profesional, tienes más o menos calidad, pero físicamente estás al límite y hay pocas diferencias. Y en ese balance defensivo aquel jugador iba a una velocidad anormal. Yo estaba acostumbrado a que un bajito me pudiera sacar un metro, ¡pero no cuatro!».

Quizá al que menos sorprendió de los granadinos fue al base Jorge Sanjuán, formando en Can Barça y, de hecho, compañero allí de Ricardo Navarro, hermano mayor de Juan Carlos: «Recuerdo que él salía en nuestros descansos y se ponía a tirar, teníamos 16 años y él 9, y bromeábamos mucho sobre aquel enano. La siguiente vez que lo vi casi me lo encontré en la pista. Joder, qué cambiado estás, le dije».

También el alero Alfredo Fabón recuerda a este periódico que «ya se hablaba mucho de él en los corrillos», por sus logros en las categorías inferiores. Navarro, afirma Fabón, «volvió loco a Carlos Montes en dos minutos, porque él daba distancias para poder ayudar y aquello fue un coladero». La del escolta, en opinión del aragonés, era «esa velocidad explosiva que siempre nos ha faltado a los blancos europeos y que si tenían los americanos, ese primer paso que Navarro explotó como nadie». Todo ello, en un jugador que todavía «estaba sin formar físicamente», evoca Fabón hoy.

Quizá por ello, bromea Sanjuán, otro al que le tocó bailar con la más fea en aquella tarde en el Palau, «en los vídeos por desgracia siempre voy por detrás de él». El base subraya también del de San Feliú «su rapidez de manos», mientras Fabón ahonda en su carácter: «Algún tiempo después me las tuve con él en un partido en León porque era un poco chuleta, pero es algo normal cuando eres del Barça y las metes como churros, era una chulería innata a un joven con ese talento y que, ojo, me parece bien tenerla». En la misma línea, confirma Sanjuán que «Navarro decía que él veía el aro muy grande. Y ya se notaba, ya».

Aquellos fueron apenas diez minutos, pero quedaron grabados como la primera gran explosión un genio del baloncesto que ese día tenía delante al Covirán Granada. «A la postre es una suerte que debutara contra nosotros», aclara Jorge Sanjuán, al que quizá hoy le duelan menos aquellas imágenes corriendo detrás de la leyenda.

 

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