Granada rompe la tendencia negativa y gana población por primera vez en seis años

Aficionados de Marruecos viendo ayer el partido contra España en un bar de Granada./Alfredo Aguilar
Aficionados de Marruecos viendo ayer el partido contra España en un bar de Granada. / Alfredo Aguilar

El freno de la sangría migratoria permite ganar nuevos habitantes; el principal problema sigue siendo el envejecimiento

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Se rompió la tendencia. Contra las previsiones de los indicadores demográficos, la provincia granadina ganó 337 nuevos habitantes hasta el 1 de enero de 2018. Así lo constatan los últimos datos de población, que hizo públicos ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque todavía son provisionales, como indica el propio organismo estadístico, la noticia resulta positiva para el futuro de Granada, que encadenaba ya muchos meses consecutivos de indicadores demográficos agoreros, de los cuales el último es quepor primera vez en 2017 hubo a nivel provincial más defunciones que nuevos nacimientos. La provincia, pues, vuelve a ganar población. Lo hace por primera vez desde 2012, lo que significa romper una tendencia de caída que duraba ya un lustro. Entre las principales causas que explican este hecho está el freno en la sangría migratoria: la provincia encadenó en 2017 su segundo año consecutivo recibiendo a más gente de la que se fue. El principal problema en este momento para el futuro demográfico de la región sigue siendo el del envejecimiento, mucho más difícil de solucionar.

A fecha de 1 de enero de 2018 había censadas en la provincia de Granada un total de 917.376 personas, según el INE. Son 337 más que en el mismo momento del año pasado. Una subida pequeña, de apenas el 0,037% en términos porcentuales, y sin embargo resulta muy significativa porque consigue romper una racha de cinco años consecutivos de pérdida neta de habitantes. De acuerdo con la información del instituto estadístico, 2012 fue el último año que vivió esta situación; aquel año el incremento fue del 0,28%. Desde entonces, los efectos derivados de la crisis económica, sobre todo la incertidumbre económica, que dificulta que las parejas decidan formar una familia, y el fuerte proceso migratorio, sobre todo de jóvenes, que sufrió el conjunto de España durante los peores años de la crisis puso cuesta abajo los indicadores de población.

Todavía quedan muy lejos, eso sí, los niveles de crecimiento de los años de bonanza económica, superiores al 1% en el lustro que abarca desde 2003 hasta 2008. La subida es tímida, pero su valor es el de indicar una tendencia cambiante.

Freno a la sangría migratoria

Uno de los componentes más significativos que permite explicar el dato de población del INE tiene que ver con el freno que se ha puesto al proceso migratorio. Fue especialmente grave entre generaciones jóvenes y de mediana edad, precisamente aquellas encargadas de tirar del carro de la natalidad, que sobre todo entre 2012 y 2015 decidieron abandonar el país o la provincia en busca de un futuro mejor.

Ayer el instituo estadístico hizo también públicos los datos de la última edición de su Estadística de Migraciones, que abarca hasta el final del pasado año. Y los datos permiten constatar, ya por segundo año consecutivo, que esta tendencia también se ha invertido. El saldo migratorio fue positivo. Es decir, que a la provincia de Granada llegó durante los últimos doce meses más personas de las que se marcharon. En concreto, fueron 2.068, más del doble de las 698 que dio como balance el año 2016.

Este dato afianza asimismo el síntoma de que, a poco que haya mejoría económica en la situación del país, la población deja de marcharse. Hasta que el saldo migratorio volvió a tener signo positivo habían pasado tres años con alto número de migraciones.

El principal problema que sigue teniendo por resolver en lo que respecta a su demografía sigue siendo, pues, el envejecimiento. Un vistazo a la pirámide de población de la provincia a 1 de enero de 2018 con respecto a la que muestra el mismo momento de hace una década muestra esta situación a las claras. Si hace diez años casi la mitad de la población de Granada (el 45,4%) tenía menos de 35 años, la cifra ha descendido drásticamente este año, hasta quedarse en el 38,7%. Por el lado contrario, ha aumentado el porcentaje del censo que tiene más de 60 años. En 2008, uno de cada cinco censados en Granada se encontraba en este grupo de edad. En este tiempo ese porcentaje ha crecido un 3,3%. Una señal de alarma sobre la sostenibilidad futura de los sistemas de servicios públicos.

Málaga y Almería, entre las favoritas para mudarse en Andalucía

Entre los datos que desglosa la Estadística de Migraciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) están las migraciones interiores; es decir, las de aquellas personas que se mudan de un lugar a otro pero sin salir del territorio español. Esto permite, por ejemplo, comprobar que los granadinos tienen preferencia por territorios colindantes a la hora de mudarse, lo que indica que, con toda probablidad, la movilidad laboral es uno de los principales factores que influye en estas migraciones interiores. Así, dos de cada tres granadinos que abandonaron la provincia para quedarse dentro de Andalucía durante los últimos doce meses lo hicieron a territorios limítrofes, sobre todo a Málaga, que acaparó un tercio de los movimientos, y a Almería, que alcanzó el 30% del total. Por el lado contrario se encuentran Huelva y Cádiz, con un 7% y un 9% de las mudanzas respectivamente. Esta última es la que tiene mayor nivel de paro de Andalucía.

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