En Granada hubo más muertes que nacimientos en un año por primera vez en dos décadas

En Granada hubo más muertes que nacimientos en un año por primera vez en dos décadas

La natalidad en la provincia desciende a un ritmo cuatro puntos mayor que la media española

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Por primera vez desde 1996, el año pasado murieron en Granada más personas que las que vinieron al mundo. En concreto, 219 más. Una amenaza más para el futuro demográfico de la provincia, que apuntala la tendencia que mostraron los datos de población el pasado mes de abril. La situación, inédita en el ámbito provincial, se repitió también en la capital por quinto año consecutivo. Son las grandes cifras que se desprenden de la última edición, aún provisional, de la Estadística de Movimiento Natural de la Población, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). En los últimos diez años, el número de nacimientos en la provincia granadina se ha reducido un 24%, cuatro puntos por encima de la media española.

En 2017 nacieron 7.954 nuevos granadinos. Un 8% menos que el año anterior. Una caída abrupta, muy por encima de la capital (-4,7%) y el conjunto de España (-4,5%). Un fenómeno que resulta preocupante por ser además el primer año desde 1996, primero en que el INE publicó estos datos, en los que el número de fallecimientos es superior al de los nuevos bebés.

Aunque con altibajos de poca importancia, la provincia viene presentando en los últimos años una clara tendencia a la baja en el número de nuevos nacimientos, que fue especialmente significativa en 2017, por encima de la española y la de la capital.

La evolución de este indicador ha estado de forma tradicional ligada muy directamente al devenir económico de los territorios. Hasta 2008, año en el que el país entró de lleno en la crisis económica, se venían sucediendo episodios de crecimiento; aquel año se registró un aumento superior al 40% en el número de nacimientos con respecto a datos de once años antes. Pero a partir de ese momento el dato empezó a caer. Con respecto a ese momento, sin embargo, a pesar de los anuncios de recuperación repetidos desde 2014, el cambio en la situación económica no se ha visto reflejado en los indicadores demográficos. En 2016, por ejemplo, cayeron de manera generalizada, con solo un leve repunte, del 0,3%, para el conjunto de la provincia. El año pasado no hubo excepciones. Bajaron en todos los casos.

El dibujo demográfico es diferente en la capital, ya más acostumbrada a mostrar indicadores negativos en el diferencial entre fallecidos y nuevos nacimientos. De hecho, la ciudad de Granada encadena ya un lustro consecutivo en el que más personas murieron en la ciudad de las que vinieron al mundo. En concreto, fueron 297, lo que supone que la capital mostró un saldo demográfico más negativo que el del conjunto de la provincia.

Esta situación resulta significativa sobre todo porque en la ciudad de Granada no se vivieron unos niveles de aumento de la natalidad tan altos como en la provincia hasta el estallido de la burbuja del ladrillo, que provocó un aumento de la inseguridad económica que habitualmente se traduce en una menor llegada de nuevos niños al mundo. Si entre 1997 y 2008 el crecimiento fue del 40,8% a nivel provincial, en la capital apenas fue del 4%.

Cada vez más madres solteras

Además de como indicador de la situación demográfica de un lugar, esta estadística del INE también sirve para confirmar algunos cambios de ideas que se viven en el ámbito de una sociedad. Así, para conseguir encontrar un dato de signo positivo entre los relativos a 2017 hay que acudir al número de bebés nacidos de madres no encuadradas dentro de un matrimonio tradicional. En la década que une 2006 con 2016 –por el carácter provisional de la última estadística, aún no hay datos del año pasado–, el número de niños que vinieron al mundo fuera del matrimonio en la provincia granadina pasó de 2.741 a 4.268. En términos porcentuales, un incremento del 55,7%. La tendencia se repite asimismo atendiendo sólo a los datos de la capital o los del conjunto de España, donde los crecimientos alcanzaron cotas del 28,2% y el 37,3% respectivamente.

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