"Depender de la hostelería para vivir genera mucha incertidumbre"

"Depender de la hostelería para vivir genera mucha incertidumbre"
Fermín Rodríguez

La hostelería y el servicio a turistas son de los pocos sectores donde un joven puede aspirar a encontrar un trabajo hoy

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Carlos no es su nombre real. "Por si acaso alguien me reconoce y ya no me quiere llamar más para trabajar". Es graduado en Psicología. Tiene 32 años y lleva la mitad de su vida encadenando contratos de baja calidad en hostelería a pesar de reconocer que no es lo suyo y está de paso en el sector. No conoce más empleo que el temporal.

Cuando empezó, en 2001, ni siquiera se olía la crisis. Recuerda que en aquel entonces "faltaba" gente para trabajar. Luego llegó la debacle de la construcción y los currículos empezaron a amontonarse en los mostradores de los negocios donde iban a echar unas veces tres, otras cinco, otras ocho horas. La situación se notaba sobre todo en quiénes eran sus compañeros, afirma: pasó de compartir jornada con estudiantes que buscaban ingresos extra a padres de familia que no tenían dónde acudir.

Uno de cada tres menores de 35 años granadinos que trabaja lo hace en el sector servicios

Carlos sí ha notado la mejoría de la situación económica en los últimos dos años. Empieza otra vez a disminuir la oferta de mano de obra "cualificada" en el sector. Vuelve a haber eventos y bodas "y ya no son de sesenta personas" como hace algunos años, asegura, y hace falta más gente para trabajar. En ocasiones ha recurrido a empresas de trabajo temporal, que la reclaman hoy con insistencia en su teléfono. "Hace algunos años si decías dos veces que no dejaban de llamarte, ahora eso ha dejado de pasar porque necesitan gente".

Habla con fluidez el idioma de la inestabilidad estacional. El contrato más común con el que trabaja es el de obra y servicios, normalmente computado por horas trabajadas. "Y muchas empresas,si pueden contarte menos de las que has echado de verdad, lo van a hacer seguro".

En su opinión, le ha salvado de caer en el hoyo de la precariedad no haber tomado nunca la hostelería como algo a lo que dedicarse a tiempo completo. Otros compañeros "viven en la incertidumbre. No me gustaría estar en su situación. Por horas no da para vivir", resume.

Carlos procura ver la parte positiva. Al menos han dejado de pagarle en negro en muchos sitios, aunque sea por miedo a inspecciones. Eso sí, se está preparando unas oposiciones para ir a la escuela pública. Muchos que trabajan con él están en la misma situación. Es la única manera de intentar conseguir estabilidad. Quizá echará de menos tratar con la gente, dice, pero la vida sigue. Con suerte, eso sí, un poco más lejos de la precariedad diaria.

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