'Patria' desvela sus primeras imágenes

Elena Irureta, en 'Patria'.

La serie de HBO que adapta la novela de Fernando Aramburu exhibe en San Sebastián un adelanto que demuestra el poderío de producción y un punto de vista político diferente al de la novela

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

El cuerpo del Txato (José Ramón Soroiz) caído en la calzada, en un puente bajo la lluvia, mientras Bittori (Elena Irureta) corre a levantar su cabeza ensangrentada. Grita ayuda pero todas las ventanas permanecen cerradas. De fondo, las casas encaramadas a las montañas de Soraluze, uno de tantos pueblos vascos donde durante años las miradas mataban. El Festival de San Sebastián ha acogido en medio de una inusitada expectación las primeras imágenes de 'Patria', la serie de HBO que adapta la novela homónima de Fernando Aramburu, un éxito editorial convertido en fenómeno sociológico. El club de prensa del Kursaal se quedó pequeño en la presentación de la apuesta más importante de la plataforma de internet en España, que estrenará en todo el mundo los ocho capítulos de una hora de duración el año que viene (todavía no hay una fecha concreta).

Corren nuevos tiempos. El paraguas de merchandising rojo con el que se obsequió a los periodistas remite inevitablemente a la fotografía de José Luis López de Lacalle asesinado, con su cuerpo tapado con una sábana junto a su paraguas abierto y la bolsa con los periódicos de aquel 7 de mayo de 2000. 'Patria' se ha rodado en San Sebastián y localizaciones de los alrededores, aunque, tal como ocurre en la novela, no se nombra el pueblo en el que transcurre la acción. Las imágenes del 'making of' mostradas revelan un gran poderío de producción, que permitió recrear en el Bulevar donostiarra las manifestaciones de antaño.

El rodaje vivió el despido del argentino Pablo Trapero, encargado junto a Félix Viscarret de dirigir los capítulos, y su sustitución por Óscar Pedraza. La causa: los desencuentros creativos con el guionista y productor de la serie, Aitor Gabilondo. «Antes de publicarse la novela leí una reseña y ya me interesé por los derechos; después su lectura fue catártica», cuenta el 'showrunner' de 'El Príncipe' y 'Allí abajo'. «Soy vasco, de Donosti, y he crecido siempre con la violencia de fondo. Hemos visto muchas películas sobre ETA, parecía que todo se había contado, pero faltaba una historia a ras de suelo, con dos familias modestas con las que todos podemos sentirnos identificados».

Para Gabilondo, 'Patria' habla «de esos pequeños dolores tapados por ese gran dolor que es el terrorismo». Su apuesta por la reconciliación fue lo que le llevó a querer adaptarla a la pequeña pantalla. «Si el libro no terminara como termina, no me habría interesado», remarca. «'Patria' es un viaje hacia el futuro, hacia un abrazo para las siguientes generaciones. Ese abrazo entre las dos madres justifica la serie. La reconciliación será complicada, y como la memoria es traicionera he querido mostrar cuidadosamente el dolor rodando aquí, en San Sebastián, donde las heridas siguen abiertas».

La serie de HBO mantiene la compleja estructura del libro, con saltos en el tiempo. Los mismos actores envejecen 30 años en una meritoria labor de maquillaje a tenor de las imágenes mostradas, en especial las dos grandes protagonistas, Bittori y Miren». En el rodaje me he sentido muy protegida por los compañeros en escenas muy difíciles a nivel emocional. Hemos tratado de humanizar los personajes más que en el libro», cuenta Elena Irureta. Por su parte, Ane Gabarain (Miren) alaba la «colosal» labor de caracterización y jura «haber puesto toda la carne en el asador». El único actor que no ha tenido que someterse al maquillaje es, claro está, José Ramón Soroiz (Txato), cuyo asesinato es el detonante de la historia. Gabilondo tenía claro que «los ojos de los actores» tenían que ser los mismos a lo largo de todo el metraje.

Las breves secuencias mostradas apuntan que la serie ha logrado capturar la atmósfera enrarecida y la luz del País Vasco en los años en que ETA mataba. Las pintadas de «Txato Txibato», las miradas en la carnicería, el «algo habrá hecho»… También vemos a un etarra torturado en comisaría, desnudo en el suelo, mientras los policías siguen hablando de sus cosas con absoluta naturalidad. «Cuando se desprecia el dolor ajeno se envenenan las relaciones, las familias se atrincheran y se refugian en su propio dolor. De eso va la serie», resume su creador.

Aitor Gabilondo solo pidió a los directores de fotografía que crearan imágenes «a la altura del recuerdo emocional» que tenía de los mismos escenarios donde se grabó.

Las escenas de torturas y de violencia policial hacen presagiar que Gabilondo no comparte el punto de vista político que Aramburu mantiene el libro, donde el horror causado por el terrorismo etarra sustenta el relato. El escritor leyó los guiones, le gustaron, según cuenta el guionista, y se desentendió de la serie. Todavía no ha visto nada. «Si hubiese querido que la serie fuese igual que la novela habría grabado a un actor leyéndola», ironiza Gabilondo. «Yo cuento lo que sugirió 'Patria', lo que más me conmovió, que fue el deshielo provocado por una mujer que vuelve a su pueblo cuando ETA deja las armas y se encuentra con personajes congelados. La violencia destruye todo, al que la ejerce y al que la sufre. 'Patria' cuenta cómo dos mujeres separadas por un bala acaban dándose un tímido abrazo, terminando con ese ciclo de venganza por el que la sangre derramada se justifica por la sangre que derramaron otros».