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May R. Ayamonte, durante la entrevista de Suena Granada, en el Mesón Alegría. PEPE MARÍN
Suena Granada | May R. Ayamonte

«Tiktok ha logrado que muchos adolescentes se pongan a leer»

Escribió su primera novela con 12 años y desde entonces no ha parado. «Las historias normales de la gente me inspiran cada día»

Sábado, 15 de noviembre 2025, 00:22

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«Una foto sin una copa de vino no es foto ni es ná», dice Mari, del Mesón Alegría, al ver a la escritora May R. Ayamonte posando en una de las mesas del restaurante. Al momento, le trae una copita que la escritora, de 29 años, le agradece con una sonrisa. «Psss –susurra–, ¿quieres tú el vino? Que yo no puedo beber». Hace dos años, a May le pusieron un Desfibrilador Automático Implantable (DAI). Tiene una enfermedad cardíaca congénita, la misma que su madre y su hermana. «En mi próxima novela, la inspectora lleva el mismo DAI que yo. Había que aprovechar la experiencia». Y así, con un latido generoso, comienza la charla.

May R. Ayamonte es autora de novela negra y novela juvenil, con obras como 'Las niñas salvajes', 'Canela y sal' o su más reciente 'Lo que oculta la noche', ambientada en el Albaicín, su barrio. Ella pone voz al cuarto capítulo de 'Suena Granada', la serie de entrevistas impulsadas por IDEAL y patrocinadas por Fundación Unicaja, que buscan llevar la cultura, en todas sus vertientes, a las calles de una ciudad que aspira a ser Capital Cultural de Europa en 2031.

La próxima cita...

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  • 20 de noviembre Suena Granada continúa con la cantante, compositora y productora Jihan. Será en La Tertulia, en calle Pintor López Mezquita, 3.

¿A qué suena Granada?

–Vivo aquí desde hace diez años, pero tengo muchísimos recuerdos de antes. Yo nací en Ayamonte, Huelva, pero mi madre es de aquí. Entonces, Granada a mí me suena a mis recuerdos, me suena a todas esas historias que se cuentan. Yo voy paseando por Granada, entro en comercios, en bares, hablo con gente y te cuentan esas historias normales que te inspiran para escribir.

En sus libros se reconoce muy bien la ciudad.

–Cuando voy fuera a presentaciones, me dicen que se han imaginado la ciudad perfectamente: sonidos, texturas, sensaciones...

Granada, Capital Cultural 2031.

–Me suena muy bien. Granada siempre ha sido una ciudad culturalmente muy reconocida, con una gran trayectoria. Pero creo que la Capitalidad también es una gran oportunidad para los artistas porque puede ayudar a situar el foco aquí, por ejemplo, a escritores que van más allá de Lorca.

¿Lorca?

–Sí, quiero decir, yo admiro muchísimo a García Lorca, me encanta. Pero tenemos la literatura granadina muy asociada a él. Es un referente. Somos muchos más escritores en la ciudad y de alguna manera nos diluimos al centrar siempre la literatura en su figura. Creo que la Capitalidad creará nuevos espacios para compartir cultura, espacios como este.

O 'Granada Noir', que acaba de cerrar su edición 11.

–Voy a muchos festivales de novela negra por toda España. Pero no hay sitio mejor que estar en casa, con Jesús Lens y Gustavo Gómez. Disfruto tanto como paseando por una librería.

¿Le gustan las librerías?

–Me encantan las librerías de verdad, no las que venden sartenes. Granada tiene librerías de verdad, como Picasso, y eso tiene que ver con la idiosincrasia del granadino que, como lector, quiere espacios reales.

¿Hace lo de quitar libros de otros para poner los suyos?

–Siempre (ríe). Sobre todo con escritores que te caen mal.

¿Qué escritores le caen mal?

–Siempre hay gente que te cae mal... (ríe).

May, con la copa de vino que se bebió. P. MARÍN

¿Su lugar favorito en Granada?

–Tengo un sitio secreto en el Albaicín para leer. Es un sitio donde todavía no hay tantos turistas.

¿Qué hacemos con el turismo?

–Al barrio le sobran turistas y le faltan vecinos. Se nos está yendo de las manos y corremos el riesgo de que la ciudad se convierta en un parque temático. Nadie quiere ni visitar un parque temático ni vivir en un parque temático.

¿Qué necesita la industria cultura granadina?

–Lo que falta en Granada es lo que nos falta en Andalucía. Que el mundo entero nos vea como lugar posible para generar todo tipo de cultura. Cuando ambientamos una novela negra en Andalucía te dicen «¿seguro? Que la novela negra andaluza no vende tanto, mejor en el norte».

¿Existe todavía el complejo del andaluz?

–Yo creo que sí, hacia nosotros como andaluces existe. Y nosotros como andaluces también lo tenemos. Pero claro, cuanta más cultura producimos en Andalucía, cuantas más escritoras ambientamos novelas aquí, más fácil se hace. Yo no he sido la primera, de hecho hubo gente antes que yo que me ayudó a mí. Creo que ese también es nuestro deber: visibilizar nuestra tierra y abrir camino para los que vengan detrás.

Presente y futuro

«Yo iba al colegio y lo pasaba muy mal. ¿Qué hacía? Leer. Eso me llevó a escribir»

Ambiente en Mesón Alegría. F. HIDALGO

May da muchas charlas en institutos. Habla de sus libros y, de paso, de cómo la literatura le ayudó a superar el bullying que ella misma sufrió en clase. Al final de las charlas, siempre se quedan dos o tres jóvenes que se le acercan a contarles que ellos también. «Gracias por hablar de esto, me dicen».

Su primera novela la escribió con 12 años.

–Sí, pero a ver, yo no le diría a nadie que se la leyera (ríe).

¿Por qué escribir?

–Yo era una gran lectora y me pasaba horas leyendo. También sufrí bullying y la literatura fue un poco ese refugio. Yo iba al colegio y no tenía amigas, lo pasaba muy mal. ¿Qué hacía? Leer, leer y leer. Y eso me llevó a escribir.

¿Escribirá algo del bullying?

–Sí, de hecho terminé hace poco un novela juvenil que tiene que ver con el bullying. Se la entregué a mi agente hace una semana.

Lo de los adolescentes y la lectura es increíble. ¿Desde cuándo funciona tan bien?

–Justo doy un curso de escritura creativa que se llama 'Escribir Young Adult', que es ese género que está entre lo juvenil y lo adulto. Creo que Harry Potter lo cambió todo, fue la primera gran obra comercial, un libro pensado específicamente para adolescentes que además iban a crecer con los personajes. Después de Harry Potter vino todo lo demás. Yo, por ejemplo, soy de esa generación y fui lectora de 'Crepúsculo', la primera obra romántica de vampiros... era mi referente con 13 años (ríe).

«Si yo hubiera pensado que leer era 'La Celestina', jamás hubiera leído»

'Crepúsculo'...

–¡A mí me encantaba! (ríe) Ahora, sin embargo, leo 'Crepúsculo' y no entiendo nada. Pero en su momento me encantaba porque conectaba con la protagonista. Esos primeros pasos en la literatura son los que crean lectores de verdad. A mí me ponían a leer 'La Celestina' con 14 años y no entendía nada. Si yo hubiera pensado que leer era 'La Celestina', jamás hubiera leído. Pero para 'Crepúsculo' sí estaba preparada. Esos lectores luego transitamos a otros géneros, crecemos.

Los adolescentes leen mucho.

–Es el segmento poblacional que más lee. Y eso es gracias a la literatura Young Adult.

Y los tenemos señalados por estar siempre con el móvil...

–Mira, las redes sociales también han ayudado mucho a la lectura. Hay comunidades en redes sociales en las que chicos y chicas de 15 años comparten sus lecturas. Tiktok ha logrado que muchos adolescentes que nunca han cogido un libro en su vida se pongan a leer.

Las redes sociales han sido importantes en tu carrera.

–Abrí mi primer blog con 12 años, llegué de manera natural. Luego vino Youtube y creé una comunidad con 100.000 seguidores. Yo no sabía que eso tendría ese impacto, que me abriría tantísimas puertas.

¿Le han propuesto hacer de escritora fantasma para famosos?

–Sí. Y lo he hecho. Porque hay que comer.

¿De quién?

–No te puedo decir. Creo que los escritores fantasma son necesarios porque abren el mercado a un público que normalmente no lee y, aunque sea una pequeña parte, eso revierte en autores noveles. Y luego es trabajo para los escritores, que también tenemos que llegar a fin de mes.

Nombres propios

«Escribo con una perspectiva de género, porque yo crecí sin referentes»

Momento de la charla. LAURA LÓPEZ

Autora de trece novelas, la última, 'Lo que oculta la noche', se inspira en un caso real, un exorcismo que sucedió en el Albaicín en los años 90. Y, sin embargo, todavía hay quien escribe mal su nombre. A veces le ponen Mayra o María o Mara Ayamonte. Aunque ya no le pasa tanto como al principio. Ella no duda con el nombre de sus autoras favoritas: Men Marías, Pat Barker, Toni Morrison, Madeleine Miller... Mujeres y referentes.

El feminismo.

–Cuando te das cuenta de en qué mundo vives, analizas la vida desde ese lugar. Eso me pasa a mí con el feminismo. Y por eso yo escribo con una perspectiva de género, porque me he dado cuenta de que he crecido sin referentes. Había muchas mujeres que escribían, pero a mí no me llegaban.

Y los personajes también.

–Claro, en el thriller siempre hemos tenido la femme fatal o la clásica mujer florero súper sumisa que no habla, o la víctima adorable... Eso lo hemos cambiado las escritoras. Los personajes femeninos también son contradictorios, cumplen distintas funciones. Las mujeres también pueden ser malas, también son asesinas.

¿Cómo ve el avance de la IA?

–Me sugiere dos preguntas. ¿Cómo sabremos en el futuro si algo lo ha escrito una máquina o una persona? Y, la siguiente, ¿a la gente le va a importar si es una máquina o una persona?

¿Y?

–A mí, como autora, me preocupa. Pero a la gente le va a dar igual, hay otras cosas más importantes: llegar a fin de mes, la salud, el medio ambiente, la violencia que viven las mujeres, la memoria histórica...

«No me gusta recrearme en la sangre. Me pongo 'Mamma Mía' para escribir asesinatos»

Un exorcismo en el Albaicín... ¿Le gusta el terror?

–Soy una cagona. No me gusta el terror ni recrearme en la sangre... De hecho, cuando tengo que escribir algo más duro, me pongo música que me saque totalmente del ambiente de la novela. Por ejemplo, me pongo el musical de 'Mamma Mía' para escribir asesinatos (ríe).

Fundación Unicaja gestiona museos y centros en varias ciudades andaluzas y abarca proyectos de diversas disciplinas artísticas

La labor de difusión de la cultura de la Fundación Unicaja engloba proyectos relacionados con la literatura, las artes plásticas, la fotografía, la música, el teatro y el cine, así como cursos, conferencias y jornadas de diversa índole. A estas iniciativas también se une la convocatoria anual de los premios y certámenes de la institución en las modalidades de novela, artículos periodísticos, relatos, poesía y artes plásticas, así como la gestión de los fondos de la Colección de Arte Fundación Unicaja, que acumula más de 13.000 obras, y su propio Servicio de Publicaciones. La promoción de la cultura y la preservación del patrimonio constituyen dos de los objetivos fundacionales de la actividad que desempeña la Fundación Unicaja, que entiende el ámbito de la producción artística y literaria como una oportunidad para incentivar la economía y contribuir al desarrollo vital del individuo y de la sociedad.

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