«Sumaremos talento e ideas, trabajando por objetivos, sin escatimar en horas»

La nueva gerente del Centro Lorca, fotografiada ayer en la capital granadina./RAMÓN L. PÉREZ
La nueva gerente del Centro Lorca, fotografiada ayer en la capital granadina. / RAMÓN L. PÉREZ

Entrevista con Sara Navarro, nueva gerente del Centro Federico García Lorca

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Sara Navarro Valero, granadina de 1972, es la nueva gerente del Centro Lorca. La primera no política, de hecho, ya que hasta ayer quien ocupaba ese papel era la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Granada, María de Leyva. Licenciada en Bellas Artes por la UGR, especialidad Pintura, apasionada del dibujo, master por la Complutense, pasó por el Reina Sofía y en los últimos años su trabajo ha estado muy vinculado a la Alhambra. Apenas hecho público su nombramiento, adelantado por ideal.es, cuenta esta entrevista sus porqués, sus proyectos, y el concepto general que quiere aplicar en la gestión del día a día de la emblemática institución que en breve comenzará a dirigir.

¿Por qué se presentó para desempeñar el puesto de gerente?

–Llevaba tiempo con la idea de dar un paso adelante en la gestión cultural. Quienes estamos preocupados por este tema capital para la sociedad hablamos frecuentemente entre nosotros, y normalmente, se aportan más problemas que soluciones. Siempre fantaseé con la idea de que Granada tuviera un centro dedicado a las manifestaciones culturales contemporáneas, y que aglutinara distintas iniciativas que van cada una por su lado. Por eso, cuando se presentó el concurso, vi en esta responsabilidad una buena manera de ayudar para que cambiaran las cosas, y me ilusioné.

¿No le disuadieron las malas noticias que últimamente han marcado la actualidad sobre el Centro?

–Creo que es preciso aunar esfuerzos y mirar hacia delante. Si me lo hubiera pensado mucho, no habría participado en el concurso. Pero creo que hay que ser valiente. Sé que sufriré, pero espero que haya más alegrías que pesares. La Granada cultural necesita ideas constructivas, no cobardía y cainismo. Pienso que la llegada del legado de Lorca es una de las noticias culturales más importantes en lo que llevamos de siglo. Pero hay que ir más allá de la materialidad del legado. Hay que aprovechar el legado y ponerlo al servicio de las personas, hacerlo accesible a los investigadores y al público. Creo que es preciso acercar el legado de Lorca, y todo lo que ocurra en el Centro, para que la ciudadanía lo disfrute. Debe ser más que un museo, para ser un lugar de educación y de creación, con la colaboración de todos.

¿Qué conoce sobre la situación actual del Centro Lorca?

–Básicamente, la información oficial, los documentos, pero no conozco la realidad en profundidad. Como muchas personas que conozco, tengo la percepción de un centro infrautilizado, con iniciativas que están funcionando bien, como 'Granada, Ciudad de la Literatura Unesco', pero hay otras áreas que es preciso reforzar, como la de exposiciones, que es preciso dinamizar. El Centro es sede de un buen número de eventos, hay funcionarios de la Junta y del Ayuntamiento haciendo una buena labor, pero queda mucho camino por recorrer. Primero conoceré la realidad y luego, mi objetivo es sumar talento.

¿Ha hablado alguna vez con Laura García Lorca?

–Nunca. La he visto en algún evento, y sé quién es. No sé si ella me conoce, pero no hemos tenido conversación alguna.

¿Cuáles son los puntos fuertes del proyecto que presentó?

–La búsqueda del equilibrio entre los distintos ámbitos del Centro. Optimizar el uso de las instalaciones, tanto en su faceta institucional como física y de programación. He hecho hincapié en las posibilidades del espacio escénico, y en las posibilidades que como centro expositivo tiene. También busco un equilibrio entre los proyectos divulgativos de la figura de Lorca, a distintas escalas, y la creatividad contemporánea. Que sirva como punto de encuentro entre figuras locales e internacionales en las distintas artes. Una de las propuestas más importantes que aporto es aprender de modelos que están funcionando muy bien, como La Casa Encendida de Madrid, o el MoMAPS 1 de Nueva York con el programa de apoyo a nuevos talentos. Propiciar, en definitiva, un intercambio entre el talento joven y el consolidado. Yque ese intercambio se base en la participación conjunta en iniciativas que mezclen lo tradicional y lo rompedor.

El Consorcio que rige el Centro es muy plural. ¿Cómo va a concitar la colaboración de todos?

–Pienso que para todos es importante que el Centro funcione y ofrezca lo que debe ofrecer, cultura de calidad. Con esa premisa, espero la colaboración de todos, empezando por lo local, lo inmediato. Quiero conseguir la complicidad de gestores y colectivos que ya están trabajando por la cultura en la ciudad, como asociaciones y entidades que se dedican a la cultura y la educación, fundaciones, y todos los gestores que colaboran para dotar de contenido la programación de cultura. Pensaremos localmente para actuar globalmente, empezaremos por el entorno para llegar al confín.

Experiencia

¿Hasta qué punto le marcó su experiencia en el Reina Sofía?

–Fueron los inicios de mi carrera. Allí descubrí cómo se hacen las cosas a lo grande. Gestioné, sobre todo, exposiciones: contratación, garantías de Estado... Trabajé en exposiciones de artistas como Dalí o Liechtenstein, y conocí procesos que son perfectamente aplicables en el contexto museístico granadino. Últimamente, estamos mirándonos mucho en Málaga, pero no pienso que Granada vaya por detrás ni en potencial ni en capacidad organizativa. Mi estancia en el Reina Sofía me sirvió para abrir la mirada y ampliar la perspectiva.

Usted viene del ámbito privado. ¿Qué ideas de esa esfera va a aplicar a la gestión pública del Centro?

–Sobre todo, dinámicas de trabajo. Una forma de trabajo en equipo que prime lo horizontal sobre lo piramidal. Menos burocracia y más estar en la calle, y en relación directa con las otras entidades que trabajan en el mismo campo. Sumar talentos y buenas ideas, trabajando más por objetivos y menos para cumplir un horario y salvar el expediente. Cuando toque trabajar duro, lo haremos sin escatimar en horas, eso sí, preservando la conciliación de la vida personal y laboral.

Teniendo en cuenta su experiencia profesional, ¿qué importancia va a tener la dimensión patrimonial en su tarea?

–Mucha. Creo que el Centro Lorca tiene varios privilegios: una, su ubicación;otra, su propio edificio, ejemplo de arquitectura contemporánea y premiado. Eso también es patrimonio. Luego, el propio legado, que debe ser mimado y conservado convenientemente. En este aspecto, creo que puedo aportar mi experiencia en conservación preventiva, manejo de obras de arte, iniciativas de preservación y difusión de las piezas, poniendo en valor algunas de manera temporal, por ejemplo... Para obtener un resultado óptimo de ese patrimonio, es preciso vincular de manera fluida, colaborativa, el ámbito de la investigación y de la difusión. No podemos caer en el hermetismo de que en el Centro Lorca se sepa que viene gente muy importante a reunirse y tratar temas muy sesudos, y ocultarle a la ciudadanía el trabajo, creando una endogamia cultural que no beneficia a Granada. Esta institución debe ser, ahora más que nunca, de todos.