Sierra Nevada Festival, glamour rozando el cielo

Niños ensayando con la batería en uno de los talleres./J.J.G.
Niños ensayando con la batería en uno de los talleres. / J.J.G.

Los niños, protagonistas una vez más de los talleres musicales de la octava edición del festival Sierra Nevada por todo lo alto

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

El Festival de pop rock 'Sierra Nevada por todo lo alto' cumple su octava edición como el festival más elevado de Europa (a 2.100 metros de altitud), y probablemente junto con las muestras cordilleranas de música andina sea uno de los más altos del mundo. Anoche celebró la primera entrega también con un cartel extra largo, que ha pasado ya desde sus inicios (escasamente un grupo y un telonero), a cuatro bandas y la madrugada por objetivo.

Viene a ser una excepcional animación nocturna a un día lleno de bomberos en traje de trabajo corriendo y enseñando a los niños sus míticos camiones a escala 1.1, excursionistas con y sin perro y biciclistas de montaña con armadura que se despeñan por las pistas que en un par de meses estarán cegadoramente blancas, pero ahora se ofrecen hasta con paseantes vacunos pastando bucólicamente por las laderas. Y abajo una nebulosa Granada, tapada por una burbuja polvorosa que enturbia en sepia la vista, no se sabe si producto de la contaminación o del asfalto vaporizado por el calorazo.

El programa esta año se amplia, ya que además de los conciertos nocturnos, por la mañana hay talleres gratuitos y 'clases maestras' de instrumentos (guitarra y percusiones) a cargo de reconocidos profesionales de la escuela Gabba-Hey Víctor Sánchez (guitarrista de Lapido), Pablo Lastra, Chesco Ruiz y Raúl Bernal (teclista y guitarrista también de de Lapido, Loquillo, Jeanpaul y Dolorosa) que envenenan a los chavales con la magia del rockandroll, alentando nuevas promociones de los músicos que llevarán el nombre de Granada a los medios de comunicación del futuro (si es que queda alguno) y también entrenan al público que asistirá a sus conciertos.

Noche de conciertos

A la caída del sol y cuando el fresco arrecia (¡y cómo!) comenzaron la tanda de conciertos con Los Bomberos, ese grupo formado por algunos miembros del Cuerpo que apagaron el incendio del Plantabaja. Lo suyo es divertirse y hacer divertir al personal sin más, que "lo bueno vendrá después de nosotros, pero que pasen un buen rato hasta entonces" dijeron desprejuiciados nada más acabar el minuto de silencio por los asesinatos de Cataluña. Y cumplen lo que anuncian, por su ausencia de ambiciones y prejuicios ( a la hora de hacer delirantes versiones!) su jovialidad y disposición al buen humor, a la risa, imperfecta pero sanísima.

También su propio carácter tiene Carmen Caballero, Carmencita Calavera, ya sin los del Pantano aunque son los mismos. Tras su mayoría de edad en el Bull, donde se confirmaron en toda regla, volvieron a los escenarios medios, hasta ahora su hábitat natural, donde su repertorio entre copla, rancheras, mex fronterizo, detalles punk y puritito rocanrol, entre acústico y eléctrico es menú variado y resultón, que a poco que uno esté predispuesto termina pidiendo más. Recordaron a Jesús Arias con su 'Gilmore 77' (el estribillo, al cabo del tiempo parece una predestinación) y tuvieron que improvisar un añadido final de teleserie ante las peticiones de los oyentes.

Con el termostato del frío ya en marcha nada mejor que un poco de retrorimmelrock... o arrimarse al pebetero olímpico encendido unos metros más allá para darse 'vuelta y vuelta'. La opción A estuvo a cargo de Los Labios (entre los de Jagger o Tyler, buenas bembas ambas) banda homenaje al sonido de los años setenta del rock glamouroso de gente como Mott the Hoople, NYDolls, Faces o los Stones de la bragueta. Perfecta su ejecución y con un Charly Cepeda desatado como guitar-hero de manual (¡los botines blancos de tacón eran los mismos que pisaba Pepe Risi!), todo un festín de poses para los fotógrafos y poderosa armadura de guitarra para el grupo. Otro primer actor es Sammy Taylor, hijo de Silvio Melgarejo, y alargatijado solista con una maleta llena de gadgets que ni Gary Glitter, incluyendo látigos, regios chaquetones de terciopelo, boas de peluche, gafotes del 73 y todo tipo de complemento glam. Conciertazo el suyo, entre otras cosas porque hace casi medio siglo que los grupos ya no suenan así

Como tampoco la hacen como Cápsula, obviamente porque venían a reponer en la pantalla de Sierra Nevada el 'The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars' de 1972, para lo que habían duplicado su nómina, convirtiéndose en una suerte de nuestros Evangelistas, pero apóstoles a mayor gloria del palabra de San Bowie. Impecables. Completaron su parte añadiendo piezas posteriores como 'Rebel rebel', 'Jean Genie' o 'Heroes' a mayor gloria del Duque que está en los cielos, desde Sierra Nevada ahí mismo al lado.

 

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