«Siempre vengo con la ilusión de bailarle a mi gente, a Granada»
La compañía trae este fin de semana al Teatro Alhambra 'Tierra bendita', un viaje por los rincones más singulares de nuestra comunidad
Jorge Fernández Bustos
Viernes, 14 de noviembre 2025, 00:30
El Ballet Flamenco de Andalucía, con la granadina Patricia Guerrero a la cabeza, celebrará el día del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, declarado por ... la Unesco, con la presentación del espectáculo 'Tierra bendita', desde hoy hasta el domingo en el Teatro Alhambra. 'Tierra Bendita' es el segundo montaje oficial del Ballet Flamenco de Andalucía bajo la dirección de Patricia, un viaje por algunos de los rincones más singulares de Andalucía, conjugando tradición y contemporaneidad, y reuniendo referencias estéticas que van desde el siglo XVIII hasta el XXI.
–¿A qué alude 'Tierra bendita'?
–'Tierra bendita' alude a nuestra tierra: Andalucía. El Ballet Flamenco de Andalucía viene a hablar de su flamenco, que es algo muy característico de esta tierra, no de una ciudad en concreto, sino de territorios flamencos, como las bulerías de Jerez o los tangos de Granada.
–En su obra hay una dialéctica entre lo sagrado y lo terrenal.
–Me temo que, en este caso, es más humano que divino. Hablamos más de la piel, de la gente y de las personalidades que ha habido en el flamenco, los grandes maestros. Hay una taranta del Niño de Marchena que evoca a ese gran maestro. O sea, hacemos un recorrido por las personalidades del flamenco.
–¿Cómo contribuyen vestuario, escenografía e iluminación a definir la 'tierra' que plantea?
–La gran producción presupuestaria del Ballet fue 'Pineda'. 'Tierra bendita' era el otro proyecto que yo tenía como directora. Pero, en este caso, no había el mismo presupuesto o prácticamente no había presupuesto. Por lo tanto hemos tenido que tirar de vestuario de otras producciones, de otras épocas, y eso es lo que pasa en el arte: que somos todos pobres. Entonces somos capaces de algo trágico crear algo bello y de calidad.
«Necesitamos una sede, porque mientras la cultura está abajo, llena de polvo, el Betis, el deporte está arriba»
–¿Hay una historia que contar o son escenas independientes?
–El argumento común es Andalucía; y es más, el andaluz que se siente en el patio de butacas, se reconoce en el espectáculo, reconoce su tierra; en algún rincón la reconoce y era una de las cosas que yo quería con este espectáculo: que fuera un espectáculo muy andaluz y que representara Andalucía.
–Hay en el elenco del Ballet Flamenco de Andalucía más granadinos que nunca. ¿Están aquí por derecho propio?
–Todo ha sido por audiciones muy legales y todo el mundo entró por sus méritos. Esta tierra, ya sabemos, es una tierra de grandes figuras del baile y, cómo no, hay gente joven que está arreando muchísimo. Ahora mismo, pertenecen al Ballet Claudia 'la Debla' y David Vargas, pero por aquí también han pasado Agustín Barajas y Cristina Soler. Creo que hay una gran cantera de bailaores y eso es lo que cuenta.
–¿Qué le exige a sus bailaores?
–Les exijo compromiso ante todo. Para mí es importante el compromiso diario, no solo en escena, porque todo somos muy artistas en la escena, pero el gran profesional se ve en el día a día, en el trabajo de estudio, en cómo se comporta con sus compañeros. Todo esto para mí es importantísimo y es la forma en que me gusta trabajar.
–Como directora del Ballet Flamenco de Andalucía ¿tiene libertad creativa o está sujeta a unos cánones determinados?
–Lo que lo que me impongo, me lo impongo yo misma. Yo, al entrar en el Ballet, sabía que iba a poner mi impronta y mi creatividad, pero al servicio del Ballet Flamenco de Andalucía. Yo no podía tener aquí una versión hiperpersonal en la línea de 'Deliranza'. Pero yo ahora entro en una institución que tiene treinta y un años de historia, por la que han pasado grandes directores, todos mis maestros, y esto tiene otro tipo de connotación.
–¿En qué ha cambiado la Patricia Guerrero de 'Catedral', 'Deliranza' o 'Distopía' a la de 'Tierra bendita'?
–He crecido mucho a nivel coreográfico, a nivel de dirección, a nivel de gestión. Esto ha sido un máster en toda regla. He crecido mucho en ese aspecto. Estoy muy contenta porque la creación ya no es solo para ti, sino para otra cosa, eso te hace crecer mucho. El 'yoísmo' es algo muy del artista, y, de repente, te conviertes en una persona que está trabajando para otra cosa, para otro proyecto que es parte de mí, por supuesto, para mí el Ballet es parte de mi proyecto, ha sido la continuación de mis proyectos, pero me parece muy interesante que ya no sea solo para mí, y ha sido muy bonito el trabajo para los chicos.
«El gran profesional se ve en el día a día, en el trabajo de estudio, en cómo se comporta con sus compañeros»
–¿Hacia dónde va el Ballet con Patricia Guerrero?
–A mí me gustaría que el Ballet conectara con este impulso que está dando este momento, en el que la gente está volviendo a tener ilusión por el proyecto. Creo que es importante que la gente vuelva a tener ilusión, porque estaba un pelín descuidado, pero no me refiero por las diferentes direcciones, sino en general. Estaba sin ilusión. Quisiera que nos vuelvan a dar nuestra sede. Necesitamos una sede, porque mientras la cultura está abajo, llena de polvo (estamos en un estadio olímpico, muertos de frío), el Betis, el deporte está arriba. Creo que es importante que este Ballet esté respaldado por las instituciones —que lo está, pero aún más—. Es decir, que le den el valor y que se aprovechen de este Ballet, porque este Ballet es insignia y es marca Andalucía. Hay que aprovechar que Andalucía tiene un Ballet que representa el flamenco, en todo su apogeo y que representa la danza flamenca.
–¿Se exige más en Granada, su tierra, con su gente?
–Siempre vengo con la ilusión de bailarle a mi gente, a esta tierra, porque para mí será primordial. Tengo un objetivo, que empecé a hacerlo con 'Catedral' y con 'Distopía': voy a cerrar todos mis espectáculos aquí en Granada. Por lo tanto, tengo esa sensación de que Granada es siempre mi ciclo perfecto o mi ciudad perfecta. Por ejemplo, venimos de Sevilla, que ha habido en el teatro un ambiente maravilloso de artistas. Y esa es la sensación que está teniendo el Ballet, que los artistas, la gente del mundo, quiere ver el Ballet. Y me gustaría que en Granada vinieran todos a ver a su Ballet y que se sientan orgullosos. Sería un inicio perfecto para esta 'Tierra bendita'.
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