El sector de la música en Granada aplaude el decreto para los espectáculos en la hostelería

Una actuación en la sala Planta Baja de Granada./JUAN JESÚS GARCÍA
Una actuación en la sala Planta Baja de Granada. / JUAN JESÚS GARCÍA

La aprobación de la normativa permitirá a los locales granadinos albergar conciertos en directo y, en su desarrollo, ampliar horarios

EDUARDO TÉBAR

El sector de la música de Granada acogió este miércoles con alegría –y las reservas propias de quien ha tropezado demasiadas veces con la misma piedra– la aprobación del decreto que regula las modalidades y condiciones de espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de Andalucía, así como los horarios de apertura y cierre. En otras palabras: el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía materializaba en la mañana del martes lo que todos entienden como «un tratamiento racional de la música en vivo».

El nuevo texto contempla una figura hasta ahora ilegal: el «concierto de pequeño formato» –el documento también usa la palabra «acústico»– en locales de hostelería. Para ello se incorpora la catalogación de «establecimientos especiales», en los que se podrán desarrollar espectáculos públicos y actividades recreativas de ocio con carácter excepcional. El límite decibélico será el mismo establecido para la reproducción de música grabada. ¿Dónde? En el interior de espacios fijos, cerrados y cubiertos, carentes de escenario y camerino, y en horario de tres de la tarde a doce de la noche, sin posibilidad de ampliación. El decreto mantiene los horarios de los establecimientos públicos de hostelería y señala que, como máximo, deberán cerrar a las dos de la madrugada en días laborables, aunque los locales especiales con música podrán abrir hasta las tres. El Ayuntamientos podrá añadir una hora más el horario de fin de semana y vísperas de festivos en todos los establecimientos, y dos horas en Navidad, Semana Santa y durante fiestas locales.

Existía un vacío en el nomenclátor que, como reconoce el decreto, «es de gran relevancia en nuestra comunidad autónoma». Llega, por tanto, un marco legal que «adecúa la normativa a las demandas municipales, a las del sector económico implicado y a los actuales hábitos sociales». La parlamentaria socialista granadina Olga Manzano afirmaba el mismo martes a IDEAL que «el gusto por la música forma parte de la vida de la ciudad y Granada es la prueba». «Este decreto es el de la defensa de la música en directo», sentencia. Manzano matiza que «esta reivindicación surge numerosos músicos de Granada que recuerdan cómo crecieron en este ambiente, el de los pubs donde se podían hacer conciertos. «Ahí es donde empezaron a vivir la música y a crear sus propias bandas. Por lo tanto, era absolutamente necesario que esto volviera. Y esta normativa lo permite. Para los grupos que empiezan, los emergentes, el local de ensayo natural son los bares. Ahí es donde se curten todos antes de hacerse grandes. Y Granada es una ciudad de la música», explica.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, expresó también ayer su satisfacción por el nuevo decreto que regula las modalidades y condiciones de espectáculos públicos y adelantó que lo implementará en coordinación con el sector musical y cultural, y los hosteleros y los vecinos de la ciudad.

En declaraciones a los periodistas, Cuenca señaló que, como «capital de la cultura y de la música», Granada ha contribuido al desarrollo de este decreto aprobado el martes por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, el cual «va a permitir que se pueda vivir no solo la música en directo», como se promueve desde del Ayuntamiento de dos años a esta parte.

También la promoción de la «cultura vinculada también a los establecimientos de hostelería», ha subrayado Cuenca, para quien la ciudad de la Alhambra se consolidará no solo como una «referencia» en lo patrimonial sino que tendrá también como «atractivo» el que se pueda «venir a disfrutar de la música en directo». Se hará, matizó el alcalde, «garantizando el derecho al descanso de los vecinos», y preservando «la capacidad de producir negocio» con «música y talento» que la ciudad debe «aprovechar».

Así, en los próximos meses, se desarrollará lo estipulado en el nuevo decreto, y se seguirá trabajando «no solo con los músicos, las salas y las bandas sino también con los hosteleros y los vecinos para poder llevar adelante una regulación que seguro beneficia» a la ciudad, concluyó Cuenca.

Vieja petición

El concierto de pequeño formato atiende una vieja petición, incluida en una proposición no de ley en defensa de la cultura y la música en Andalucía hace más de dos años. «El objetivo era que se pudieran realizar este tipo de conciertos en establecimientos en los que hasta ahora no era posible; se han incluido como actividades recreativas», apunta la parlamentaria del PSOE. «Por ejemplo, una tienda de discos que monta un concierto. Un grupo que presenta un disco. O una frutería que quiere celebrar su aniversario con un concierto. Eso sí, necesitarán trasladar una comunicación al Ayuntamiento, que tendrá que autorizarlo».

Para Nani Castañeda, impulsor del colectivo 'Granada Ciudad del Rock', es una noticia esperanzadora. «Llevamos dos años trabajando en esta ley, desde que fundamos el colectivo. Es un trabajo que no se ve, parece que no lo hacemos. Hay gente que cree que solo hablamos de etiquetas y de tonterías, pero no es así. Hemos conseguido cambiar la ley después de 19 años. Ahora habrá que ver cómo lo aplica el Ayuntamiento. Esto lleva un tiempo. Los funcionarios de medio ambiente tendrán que establecer una forma de hacer las cosas. Esto es justo lo que queríamos. Por fin, la música vuelve a donde tiene que estar: los pequeños pubs, en las tiendas de discos que quieran organizar conciertos o en restaurantes que apuesten por este tipo de eventos. Se trata de que la música esté viva».

Don Gonzalo, responsable de Discos Bora Bora, «cree que es un gran paso que las familias puedan acceder a un concierto por la tarde y, de paso, acercar la cultura a todo el mundo, porque los niños acuden a YouTube cuando quieren disfrutar de un concierto». Pepe Mármol, al frente de la tienda de discos Marcapasos, opina que «como amante de la música, esto es necesario y justo; llevamos años esperándolo». Pepe Marcapasos sostiene que «la ley estaba estancada». «Es fabuloso que la música se considere una manifestación cultural. Estábamos muy oprimidos», remata.

Por su parte, Tony Moreno, cantante de Eskorzo y uno de los propietarios de la prestigiosa sala Planta Baja, observa en este paso «un sustrato básico para una ciudad con una vida cultural sana». «El Planta es el trampolín para los músicos que alcanzan la primer división. Tiene que haber sitio para todos. Debemos dejar hacer, con civismo. Así es como se abre el abanico». En esta línea, Vicente de Luna, del Lemon Rock, habla del enorme esfuerzo para programar en espacios de dimensiones reducidas: «Ofrecer actuaciones de calidad en un aforo tan pequeño requiere verdadera pasión. O te encanta lo que haces o te puedes suicidar». En el Bohemia Café, Antonio Cantudo se mostraba ayer contento. Y eso que hace no mucho tuvo que pagar una multa de 3.000 euros por un recital en el que el pianista Henry Vincent se pasó unos minutos de la hora. «El decreto es acorde con la lógica. Si no molestas a nadie, siempre es bueno albergar música en vivo en un bar». Por el Bohemia han desfilado Benicio del Toro y Tim Robbins, engatusados ante el nonagenario Ignacio Olmedo.

En JAM Instrumentos Musicales, Anselmo Vaquero, reconoce que «de boquilla teníamos permiso, pero siempre existía el miedo a que nos metiera mano la Junta». Se refiere a las cinco actividades que suelen festejar cada temporada. «Nos reuníamos con el Ayuntamiento y nos advertían de la posibilidad de la denuncia de un vecino». El martes, suspiró.

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