Así es la nueva exposición del Parque de las Ciencias de Granada: Radiografía de la música

Visitantes contemplan una guitarra en la zona dedicada a los talleres granadinos./RAMÓN L. PÉREZ
Visitantes contemplan una guitarra en la zona dedicada a los talleres granadinos. / RAMÓN L. PÉREZ

La última muestra analiza la evolución científica de esta disciplina

Pablo Rodríguez
PABLO RODRÍGUEZ

Hace justo medio siglo, cuando los Beatles sacaron aquella bestialidad llamada 'Helter Skelter', muchos fans de la banda pensaron que había algo más detrás de aquel sonido áspero que venía a dar la bienvenida a la era del 'hard rock'. Algunos, incluso, la reproducían hacia atrás intentando desentrañar el misterio. La búsqueda, como es conocido, resultó infructuosa. Y, sin embargo, había algo. Ese algo, no un secreto sino un fenómeno científico-técnico que está tras cada melodía creada por la humanidad desde las cavernas hasta hoy, es lo que descubre 'Play. Ciencia y música', la última exposición del Parque de las Ciencias.

La muestra, inaugurada ayer, supone un acercamiento a la música en su conjunto, desde la raíz del sonido hasta las diversas formas en las que el ser humano lo ha desarrollado y la trama de sensaciones que provoca en él cuando alcanza el oído. Se trata de un recorrido que ofrece experiencias interactivas a los visitantes y que permite a estos 'tocar' la música, jugar con ella.

Fruto de la colaboración entre el Parque de las Ciencias, el Museo Interactivo de Málaga, el Centro de Documentación Musical de Andalucía, el Auditorio Manuel de Falla y la Universidad de Granada, la exposición se extiende sobre una superficie de 1800 metros cuadrados en la que se exponen más de 200 instrumentos que permiten hacer al visitante un viaje desde el arco prehistórico hasta las mesas de DJ de ultimísima generación. Así, en un proyecto comisariado por Javier Medina y Miguel Ángel Piédrola, se muestran violines, pianos y guitarras, además de instrumentos exóticos como el n'goni –un instrumento de cuerda arcaico–, el dbang dung –una especie de cuerno– o el didgeridoo –propio de los nativos australianos y popular por su peculiar sonido terroso–.

Pero el peso de la exposición lo soporta el análisis de la música, la explicación del misterio que hay tras 'Helter Skelter' o tras la 'Granada' de Agustín Lara. A través de una serie de experimentos, los espectadores pueden 'mirar' su voz con un osciloscopio, entender el fenómeno de la resonancia a través de una serie de cajas de música, comprobar cómo cambia la velocidad del sonido en diferentes medios gracias a un tubo de Kundt o descubrir a través de una campana con aire que en el espacio es imposible escuchar nada porque el sonido no se propaga en el vacío. Todo ello apadrinado por Miguel Ríos, que ha cedido su garganta para mostrar en uno de los experimentos cómo se genera el sonido en las cuerdas vocales.

La exposición se convierte de esta forma en una gigantesca radiografía de la música que lleva al espectador a ver modelos de laringe para entender por qué hay voces agudas y graves a internarse en un típico taller guitarrero como los que han hecho de Granada la capital de este instrumento.

Estudios de grabación

'Play. Ciencia y música' incluye también experiencias interactivas para el público. Entre otros elementos, los organizadores han configurado dos imponentes salas de estudio en las que se pueden tocar instrumentos y descubrir cómo es el funcionamiento de la insonorización, clave para el registro de discos en la actualidad.

Asimismo, los espectadores pueden 'jugar' con los sonidos en otros dos espacios a través de sendas aplicaciones. En la primera de ellas, en función del movimiento, los asistentes pueden hacer sonar las cuerdas de un arpa en el tono que quieran. En la segunda, el ritmo con el que se mueven las manos ralentiza o agiliza el tempo de una pieza de música clásica. Esta parte de la experiencia concluye con un taller en el que expertos descubren al público modernas técnicas de grabación, cómo funciona la música electrónica, cómo se realizan los efectos sonoros en el cine o cómo traduce el ser humano la música en sentimientos. En paralelo, se ha organizado un programa cultural que incluirá conciertos didácticos, conferencias, música en vivo, un curso de actualidad científicas, visitas guiadas y talleres.

«El parque ha trabajado por presentar ciencia y técnica a través de la música porque creemos que frente a la ciencia no está la cultura sino la ignorancia», explicaba ayer Ernesto Páramo, director del Parque de las Ciencias, durante la presentación. Por su parte, Miguel Ríos, también presente, aseguró que la muestra viene «a valorar el esfuerzo y talento que músicos y científicos han empleado para colocar el arte en el corazón intangible de la humanidad».

La muestra, una radiografía de la música, permanecerá en Granada hasta el 30 de diciembre de 2019.

 

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