Los primeros promotores de la Marca España

Diplomáticos de la única promoción republicana en un barco, durante su paso por la Alemania Nazi./ARCHIVO DE MIGUEL CABALLERO
Diplomáticos de la única promoción republicana en un barco, durante su paso por la Alemania Nazi. / ARCHIVO DE MIGUEL CABALLERO

Recuperan la historia de la única promoción diplomática republicana | Miguel Caballero desvela la formación de un grupo en el que destacan Francisco García Lorca, Ángel Sanz o Margarita Salaverría, primera diplomática española

Pablo Rodríguez
PABLO RODRÍGUEZGranada

Eran jóvenes, eran cultos y estaban comprometidos con los nuevos aires republicanos. Hijos de la burguesía ilustrada, alejados de la rancia aristocracia monárquica, conformaban la nueva élite del cuerpo diplomático nacional. Su misión era promover la imagen de un país moderno, un objetivo que los convirtió en los primeros promotores de lo que hoy se conoce como 'Marca España'. A ellos, a los miembros de la única promoción diplomática de la República, los redescubre ahora el investigador Miguel Caballero en su nuevo libro.

El investigador granadino revela la trayectoria de las principales figuras de una generación destinada a hacer historia en el cuerpo de embajadores y protagonista de algunos de los eventos más relevantes del siglo XX. Tras años de investigación en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Universidad de Granada y de la Universidad Central de Madrid, Caballero repasa la formación de un grupo que contó con figuras de enorme trascendencia como Ángel Sanz Briz -conocido como 'El ángel de Budapest' por su papel en la salvación de miles de judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial-, Felipe Ximénez de Sandoval -amigo de Federico García Lorca y único biógrafo autorizado de José Antonio Primo de Rivera-, Salvador Téllez -uno de los gigantes del cuerpo diplomático español- o Margarita Salaverría -primera mujer diplomática en la historia del país-.

«Hasta la llegada de la República, la diplomacia había estado en manos de los hijos de la aristocracia», cuenta Caballero. El cuerpo, mal formado y alejado de la nueva realidad del país, se convirtió en una de las obsesiones del gobierno de la República, que aprobó una serie de decretos para renovar la estructura e introducir a nuevos protagonistas alineados con sus ideas. 28 miembros conformaron la promoción de 1933, la única del periodo republicano.

MIGUEL CABALLERO

Los futuros diplomáticos de España participaron en un ambicioso proceso de formación destinado a «aprehender bien la realidad del país para poder venderla en sus lugares de destino». El proyecto incluía la instrucción por parte de importantes personalidades de la época como Vicente Álvarez-Buylla, José Sebastián de Erice, José Torroba, Luis Olariaga o Federico Castro, así como la realización de un viaje por el país para conocer de primera mano el patrimonio cultural y la industria.

Para ello, los 28 participantes recorrieron La Mancha, Andalucía -Córdoba, Sevilla y Granada principalmente-, Murcia, Valencia, Cataluña -Tarragona, Barcelona y Lérida-, Aragón y Madrid entre el 10 y el 24 de mayo de 1933. El viaje quedó registrado en una serie de diarios que revelan la mirada sobre la España del momento de figuras como Francisco García Lorca, Salvador Téllez o Ángel Sanz Briz. «Era un país en transición, que buscaba la modernidad y que quería dar una imagen acorde a la esperanza puesta por los países europeos en la república española».

Precisamente el hermano de Lorca es uno de los grandes protagonistas del grupo. «Culto, inteligente, preparado y trabajador, Francisco era la imagen de la nueva España con la que soñaba el gobierno de Azaña. Estaba claramente alineado con los objetivos de la República y se mantuvo fiel a sus ideas», confirma el investigador.

El hermano del poeta dejó testimonio de su vinculación sentimental con el campo castellano -«Siento el paisaje castellano como ninguno de España», escribió en su diario durante el viaje- y tuvo una especial sintonía con Pedro Cortina Mauri, compañero de promoción y posterior ministro de Asuntos Exteriores en la época de la llamada Marcha Verde y la descolonización del Sahara.

El viaje, recortado en un principio por motivos económicos, fue posteriormente ampliado al continente europeo. Gracias a ello, Francisco García Lorca, Felipe Ximénez de Sandoval, Ángel Sanz Briz y el resto de miembros de la promoción fueron testigos de importantes hitos de la alta política de la época, como la convención de Ginebra en la que Goebbels, ministro de exteriores del nuevo gobierno de Hitler, confirmó la salida de Alemania de la Sociedad de Naciones.

Ya entonces, apenas unos meses después de que el político alemán derribara las instituciones de la vieja República de Weimar, los futuros diplomáticos republicanos tomaron consciencia del potencial terrible que escondía la figura de Hitler. «Reflexionaron mucho sobre lo que estaba ocurriendo en Centroeuropa, no entendían cómo un patán como Hitler había logrado embaucar a un país tan culto como Alemania y lo empujaba al desastre», explica Caballero.

La guerra

Aquella brillante promoción apenas tuvo tiempo de ocupar sus destinos. El golpe de estado de julio de 1936 y el desencadenamiento de la Guerra Civil dividió en dos a una generación única. Algunos como Ángel Sanz, Antonio Espinosa, Felipe Ximénez de Sandoval, Pedro Cortina o Jaime Argüelles tomaron parte en el bando sublevado y prosiguieron su carrera diplomática más allá de la guerra. Otros como Luis Tobío, Salvador Téllez o Francisco García Lorca se mantuvieron fieles al gobierno legítimo de la República y fueron expulsados del cuerpo diplomático por el régimen de Franco.

La dictadura dinamitó la nueva estructura diplomática republicana y regresó a las viejas formas predemocráticas. Así desaparecieron los primeros promotores de la Marca España.

 

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