Los obreros del café de la Mariana

Un libro de Antonio María Claret García revela cómo se gestó el PSOE de Granada a finales del siglo XIX | Aquellas asambleas en el mítico establecimiento de la plaza de la Mariana fueron el magma de la fundación del Partido Socialista de Granada en agosto de 1891

Asistentes a las asambleas preparatorias del Primero de Mayo./Fotos del libro 'Los obreros del café de la Mariana'
Asistentes a las asambleas preparatorias del Primero de Mayo. / Fotos del libro 'Los obreros del café de la Mariana'
JORGE PASTORGranada

Último tercio del siglo XIX. Granada capital tenía por entonces unos 76.000 habitantes y la provincia, 480.000. En 1884 se había producido el devastador terremoto de Alhama y en 1885, la epidemia de cólera. Las familias vivían de la agricultura -básicamente del cereal, olivar, vid y caña de azúcar-, la artesanía y los servicios administrativos. La emigración hacía estragos en el padrón. El Partido Conservador de Cánovas, el Liberal de Sagasta, los Anarquistas y varias formaciones republicanas, entre ellas la Posibilista de Castelar o la Federal de Pi i Margall, estaban implantadas en el territorio. En un contexto de crisis social y de subsistencia, el periódico El Defensor de Granada informaba el 4 de septiembre de 1891 que cinco días antes, el 30 de agosto, se había fundado el 'partido socialista' de Granada -lo escribían en minúscula- y la constitución de «una comisión encargada de hacer los primeros trabajos».

Aquel 'partido socialista' de finales del XIX, marxista, es el Partido Socialista Obrero Español de principios XXI, socialdemócrata. Casi 130 años de Historia que, en mayor o menor medida, estuvieron presentes ayer en la presentación del libro 'Los obreros del Café de la Mariana'. Los orígenes del socialismo en Granada (1868-1897)', escrito por Antonio María Claret García, prologado por Alfonso Guerra y editado por Comares. Un evento que, más allá de históricos y no tan históricos, contó con la presencia de representantes socialistas tan destacados como la expresidenta de la Junta, Susana Díaz. La obra incluye documentos inéditos, como una carta de Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista (1879) y la Unión General de Trabajadores (1888), a Mariano Rodríguez, el primer socialista granadino conocido y el único delegado de Granada en el Congreso Obrero de Córdoba (1872) con mandato imperativo de apoyar las posiciones marxistas. Antonio María Claret también incluye los estatutos de la Asociación del Arte de Imprimir en Granada, de 1882, una de las gremiales que fue el germen de lo que nueve años después sería el Partido Socialista de Granada.

Antonio María Claret García explicó que aquellos socialistas primigenios eran «marxistas convencidos de que el capitalismo había llegado a su nivel máximo de acomodación». «Eran obreristas que en muchos casos querían diferenciarse de otras corrientes ideológicas, de los conservadores, por supuesto, pero también de los republicanos y los anarquistas», comentó Antonio María Claret, quien agregó que en aquellos tiempos el Partido Socialista no defendía un modelo de ciudad -un concepto mucho más reciente-, sino que centraban su acción en reivindicaciones centradas en la mejora de las condiciones laborales en los diferentes gremios que había en la Granada de la época.

«En los comienzos -aseguró Antonio María Claret- no llegaron a presentarse a las elecciones, pero algunos miembros sí mantuvieron relación con el Partido Republicano Federal de Granada, «lo que generó conflictos internos e incluso hubo algunas expulsiones». «Aquel primer PSOE siempre fue reformista, interesado en cambiar las cosas dentro de la legalidad; a buen seguro que estarían muy satisfechos por la consecución del Estado de bienestar, por hacer alguna extrapolación a los grandes logros contemporáneos».

Linotipistas y sombrereros

Pero regresemos a los inicios. En la Asociación del Arte de Imprimir de Granada de 1882, representada por el mismo Pablo Iglesias en el congreso fundacional de la UGT (Barcelona, 1888), ya había socialistas como Rafael Molina, Modesto Linares o Pablo Ruano. Los sombrereros, especialmente combativos, también fueron un vivero que alimentaba los cuadros socialistas. Era una industria pujante, con doce talleres y 310 operarios. Tenían dirigentes de prestigio como Francisco Benítez, Antonio Aguilar, Antonio Lastra o Santiago Falero. Todos ellos conformaron ese movimiento que desembocó en las asambleas multitudinarias para organizar el Primero de Mayo de 1890 en el café de la Mariana -en un local situado donde hoy día está la Esquinita de Javi-. Allí se gestó todo. «La huelga general fue un éxito, nadie trabajó ese día; no hubo manifestación, pero sí concentraciones en los paseos de la Bomba y el Salón», recordó Antonio María Claret. Entre las reivindicaciones, la jornada laboral de ocho horas e incrementos retributivos. Se lograron muchas mejoras. De ahí salió muy fortalecido Antonio Lastra.

Después vino el Primero de Mayo de 1891 y pocos meses después, a finales del agosto, la creación ya sí del Partido Socialista. La comisión organizadora estaba formada por los sombrereros Antonio Lastra y Santiago Falero, los tipógrafos Modesto Linares y Pablo Ruano, el carpintero Julián Ramos y el panadero José Quevedo. Según los estatutos, para pertenecer al PSOE había que presentar una solicitud avalada por dos militantes, estar conforme con el programa del partido, acatar las resoluciones de los congresos, mantener una conducta honrada, pertenecer a la Sociedad de Resistencia (recomendación) y pagar una cuota de cincuenta céntimos al mes. Era motivo de baja automática mantener públicamente ideas contrarias al PSOE, no abonar el recibo tres meses consecutivos y a partir de 1892 colaborar con candidatos burgueses.

El primer mitin se celebró el 20 de marzo de 1892. El orden del día constaba de tres puntos: lectura del programa del Partido, conveniencia de formar parte de él y explicación de los móviles de la organización. El acto estuvo presidido por Antonio Lastra, quien finalizó su alocución haciendo un llamamiento «a todas las clases sociales» a integrarse en el Partido Socialista porque en él encontrarían garantías de orden y estabilidad.

¿Otros hitos importantes de esta etapa? Antonio Atienza de la Rosa fue el primer representante de la Agrupación Socialista Granadina en un congreso federal. Concretamente el cuarto, que se desarrolló en Madrid en 1894. O la inauguración, el 14 de noviembre de ese año, del Centro Obrero Socialista en la calle Hospital de Santa Ana, 15 -en el edificio que hoy día es la Audiencia Provincial en plaza Nueva-.