«En 'El nobel y la corista' muestro a una generación de mujeres españolas valientes»

Nativel Preciado, con Einstein en el Parque de las Ciencias./SARA DE PALACIO
Nativel Preciado, con Einstein en el Parque de las Ciencias. / SARA DE PALACIO

Entrevista con Nativel Preciado, periodista y escritora que ha pasado en estos días por la Feria del Libro para firmar su más reciente obra

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Nativel Preciado (Madrid, 1948) es una de las grandes profesionales del periodismo de nuestro país. Desde que comenzara su carrera en el diario Madrid, ha vivido en primera fila todos los acontecimientos políticos y sociales de nuestra historia reciente. Ahora, ha publicado 'El nobel y la corista' (Espasa) a propósito de la relación entre Einstein y una corista española. Estos días pasó por la Feria del Libro de Granada, una ciudad a la que está muy vinculada, para firmar ejemplares de su obra.

¿Lo mejor de los genios es lo que queda oculto?

–Creo que lo mejor es lo que sale a la luz. Muchos aspectos de la vida de los genios que no conocemos nos decepcionarían mucho.

¿Qué Einstein descubre en 'El Nobel y la corista'?

–La parte menos admirable: la falta de delicadeza con su entorno. Era un hombre muy generoso con lo lejano, y un poco mezquino con lo cercano.

¿La serie 'Genius' le ha echado una mano para crear este personaje?

–Por supuesto, pero también la biografía que escribe Mileva Einstein, su primera esposa y madre de sus hijos, donde cuenta la cara oculta del físico. También, muy especialmente, la biografía 'Einstein' de Walter Isaacson, que está escrita a partir de los archivos que la Universidad Hebrea de Jerusalén, y donde se cuenta lo bueno, pero también lo malo, y esto último es muy impactante.

¿Cómo es su corista, Margot Denís?

–Representa a toda una generación de mujeres que supieron salir adelante echándole mucho valor. En este caso, fue corista, pero en otros ejercieron otras profesiones, o fueron amas de casa. La novela empieza con esa frase que dice: «Todas las mujeres de mi familia llevamos el apellido Denís porque los hombres han desertado de nuestras vidas». Creo que es muy sintomático.

Dibuja, pues, una heroína compleja, más allá del estereotipo de la corista descocada y frívola.

–Es una mujer muy especial, de origen francés, con un padre burgués, destinada a priori a vivir una vida acomodada, y a la que, de repente, el mundo se le derrumba, porque sus padres mueren, se enamora de quien no debe y tiene que empezar de cero.

¿Qué papel ocupan los hombres en esta novela de mujeres?

–Aunque, como usted dice, sea una novela de mujeres, los hombres son determinantes. Empezando por el propio Einstein, pero también son importantes Gustavo, esencial en la vida de las tres protagonistas; Daniel Rosenberg, un tipo adorable... Les trato con cariño y admiración.

Seducción

¿El intelecto sigue seduciendo más que el cuerpo?

–Creo que el cuerpo, como siempre, atrae al primer golpe de vista, pero la permanencia se consigue con el talento y otras cualidades. Al rato, una persona menos agraciada, inteligente y brillante, hace que prevalezcan estas dos últimos atributos sobre el primero. Y ello a pesar de que vivimos en una sociedad que, sobre todo en algunos ámbitos, rinde culto al cuerpo.

¿Es mejor observar el pasado con distancia, como hacen sus protagonistas?

–Siempre. Sostengo que para encontrar la salida a un laberinto es necesario colocarse sobre él, porque cuando estás inmersa en su interior parece que no hay salida. Y eso es lo que hacen Jimena y Vera: investigar el pasado de Margot, primero con distancia, pero luego dejando que entre en sus vidas y las revolucione.

¿Qué impulsa a una periodista a hacer novela, y además con tan buen resultado?

–El gusto por la escritura. Siempre me gustó escribir y contar historias, por eso me hice periodista. Aunque a veces me cueste compaginar la escritura y el ejercicio diario de la profesión, la literatura me saca de la vorágine donde estamos metidos, de observar los acontecimientos diarios desde la Fila Cero, y el estrés que provoca esta profesión.

¿Ganas de escribir una novela de ficción política?

–No muchas, porque ahora mismo la ficción política no es necesaria. En la política actual la realidad supera a la ficción...

Granada es una ciudad en la que últimamente la vemos mucho...

–Tengo una gran relación con Granada, pero no de ahora;desde siempre. Hace 20 años nos preguntaron a Luis Carandell y a mí cuál era nuestro monumento favorito, sin que estuviéramos uno al lado del otro. Y ambos dijimos a la vez que la Alhambra. Me parece más impresionante que el Taj Mahal, por ejemplo. Además, aquí tengo grandes amigos. Es un placer venir siempre.