La señora del sentimiento

La cantante Ángela Muro presentó su último trabajo, que aborda el 'filin'./JUAN JESÚS GARCÍA
La cantante Ángela Muro presentó su último trabajo, que aborda el 'filin'. / JUAN JESÚS GARCÍA

Ángela Muro presentó en el teatro de CajaGranada su último trabajo y ofreció un recorrido por el cancionero cubano con la pasión a flor de piel

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

«Filin era tener algo propio, un sello, una onda del tiempo y del gusto, del buen gusto de la época», aseguraba el compositor cubana José A. Méndez. Es la culminación de una tendencia dentro de la canción cubana. «Aquel mundo armónico del jazz, de los impresionistas, de las bandas sonoras, nos indujo a un manejo más libre y atrevido de las estructuras melódicas y armónicas, lo cual, unido a una forma más coloquial en las letras, aportó sin duda una canción de corte nuevo», explicaba su fundador César Portillo De La Luz poco antes de morir.

Auténtica todoterreno, la cantante riojana/zubiense Ángela Muro se ha fijado en ese movimiento que desde La Habana se exportó a medio mundo para preparar el repertorio del que será su próximo disco, también grabado en directo (en pequeño comité, pero en vivo en el estudio) como el anterior. También ha prescindido de composiciones propias para acudir a los grandes del género, Portillo, Piloto, Vera, etc.

En el teatro CajaGranada Ángela Muro estrenó este repertorio que se ajusta como seda a sus cualidades vocales y actorales, que en esta artista tanto montan y al revés. Cantante de tronío, tiros siempre largos, afinación impecable y una profundidad de campo inusual, siempre se ha caracterizado por añadir un plus de dramatismo a lo que interpreta (y nunca mejor dicho), viviéndolo en gesto y alma.

Exactamente lo que requiere el 'filin', que es sentimiento puro como buen bolero, armado con estructuras jazzísticas sin rastro de aluminosis en este caso, de una solidez y sinceridad absoluta, como no podía ser de otra forma.

Este estilo que nació en un humilde callejón habanero (Hammel) sin más acompañamiento que una guitarra, no requiere de grandes formaciones, lo escuchamos ya aquí cuando una de sus máximas representantes, Marta Valdés, actúo con Chano Domínguez en el festival de jazz, y Ángela no necesita más que el virtuosos piano del uruguayo José Luis Lopreti, el contrabajo de Guillermo Morente, y la batería del peruano Cote Calmet.

Un trío básico para unos arreglos exquisitos y refinadísimos del pianista, cuya sensibilidad sobre el teclado se potencia con este repertorio. Lo mismo se puede decir de Morente, con muchos espacio sonoro para un confesional fraseo, casi amoroso, en voz grave; por no hablar de la tensa contención, el acento y el swing de Calmet. Desde la arrebatada 'Vete de mi', que hiciera Olga Guillot o Bunbury, hasta 'Obsesión', pasando por las bellísimas 'La gloria eres tú', 'Tú mi delirio', 'qué te perdí' (¡de La Lupe'!) o 'Vieja luna', Ángela Muro recorrió un cancionero con la pasión a flor de piel.

Este mismo miércoles en la sesiones Oolyakoodel Magic, el cuarteto 'Ángela Filin' repetirá lo visto y escuchado en CajaGranada en versión club. Un concierto que, por qué no, debiera sonar en 'El Gato Tuerto', el último refugio habanero de este género. En ese mismo escenario dio sus últimos conciertos, ya en silla de ruedas, la inmensa Elena Burke, 'La Señora Sentimiento', cuyo reconocimiento está aquí ahora en buenas manos.

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