Música

Potato Head Jazz Band: tradición de Granada para el mundo

La Potato Head Jazz Band actuará este miércoles en la Discoteca Lux de la capital. /P. H.
La Potato Head Jazz Band actuará este miércoles en la Discoteca Lux de la capital. / P. H.

La agrupación nacida en la capital presentó su nuevo trabajo 'Stompin' around' en el Dixieland Festival de Dresden (Alemania), el más antiguo y prestigioso dentro del estilo en todo el continente

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Hoy en día nadie pone en duda que Granada es una cuna musical maravillosa. Sin hacer mucho ruido, tampoco es la intención, la Potato Head Jazz Band constituida en Granada ha ido creciendo hasta conseguir colarse en el prestigioso Dixieland Festival de Dresden (Alemania), el encuentro más antiguo del continente en lo concerniente al llamado 'early jazz' o 'jazz tradicional', el que aman y cultivan. Allí, rodeados por músicos que admiran, presentaron recientemente su nuevo trabajo 'Stompin' around', su disco más personal y atrevido. La jugada les salió redonda.

La Potato Head Jazz Band la conforman a día de hoy Antonio Fernández, banjo; Alberto Martín, trompeta; Luis Landa, batería; Alejandro Tamayo, contrabajo; Valentín García, trombón; y Martín Torres, clarinete. Todos con una cuidadísima y elegante puesta en escena. La pasión y el amor que sienten por el jazz y su forma de vida, «por la música de los años 20 y lo que representaba, la convivencia entre negros y blancos y la gestación de una música prohibida entre ambos cuando no podían ni compartir un autobús», les ha llevado a progresar como banda hasta parir este 'Stompin' around', su tercer disco. «A diferencia de los dos primeros buscamos todo lo contrario, canciones poco transitadas con arreglos originales nuestros. Buscamos un disco que no pueda comprar cualquiera, que sólo lo compren después de escucharnos. Al final lo que marca la diferencia es la energía y lo que puedas transmitir», explica Martín Torres.

Este nuevo trabajo, publicado en febrero, fue su carta de presentación en el Dixieland Festival de Dresden, el encuentro al que llevaban tres años intentando ir. «Nos confirmaron hace dos años. Van bandas con mucho nivel en Europa y cuesta entrar, somos la segunda banda española en 49 años. Se hace con mucho tiempo de antelación, a lo alemán, porque es el más antiguo de Europea y el más prestigioso quizás incluso a nivel mundial del género del jazz tradicional», expone el clarinetista.

«La experiencia fue increíble, nos recibieron muy bien», resume. «Somos amantes de este estilo y en España lamentablemente no hay muchas bandas que lo hagan bien. Compartimos el festival con músicos legendarios que admiramos, hasta compañeros de Louis Armstrong. Llamamos la atención por ser entretenidos, por tener mucha energía pero sin hacer música comercial. Nos posicionó muy bien», reconoce Martín Torres. «Terminamos llorando todos en el escenario por la conexión que sentimos, por el respeto y la admiración. Vendimos en siete días los mismos discos que en medio año aquí», ríe el portavoz de la Potato Head Jazz Band durante esta entrevista.

Historia ligada a la ciudad

El origen de la banda se encuentra en el año 2003 pero no fue hasta seis años después cuando le crecieron las expectativas. «Ese año entramos tres de los integrantes actuales: Antonio Fernández, Alberto Martín y yo mismo, que tenía formación en varias bandas de jazz tradicional. Hasta entonces nos juntábamos para tocar, alguna boda y poco más. Entonces la banda tomó otra energía, un nuevo empuje», recuerda Martín Torres. «En 2010 grabamos el primer disco, nos propusimos el segundo a los dos años y ahora nos estamos proponiendo uno al año. En enero buscamos una mayor calidad musical con Landa, Tamayo y Valentín y le dieron un subidón. 'Stompin' around' --grabado en nuestro local de ensayo en Güevéjar-- es el mejor disco que hemos sacado, es tradicional, con canciones de los años 20 originales, con un sonido mejorado», apunta sobre la trayectoria de la formación.

Martín Torres no esconde la influencia que tuvo la ciudad en su progresión y en la del grupo. «Yo venía de un pueblo minúsculo de la Patagonia, remando y enseñando precariamente, y cuando llegué a Granada lo primero que me encontré fue un cuarteto de jazz francés tocando en la calle, en Calderería Nueva, que dije: 'papá, ¿dónde me he metido?'. Culturalmente esta ciudad es muy rica, aunque mucha gente se ha ido a Málaga. Sigue teniendo mucho interés en todos los aspectos. La gente a nuestro alrededor es la que más nos nutre», cuenta el clarinetista. «Aquí llenamos siempre y recibimos cariño todo el tiempo. Es nuestra casa, nos sentimos muy cómodos. Cuando salimos al extranjero nos dicen que si fuéramos de allí seríamos muy famosos, y te lo planteas un poco, pero creo que si estamos donde estamos es por haber estado aquí», reflexiona.

Martín Torres, que paralelamente controla la agencia Producciones 1920 que autorepresenta a la Potato Head Jazz Band –«mandamos 3.000 emails y nadie quiso representarnos»-, ideó el Festival de Swing de Monachil y también ha colaborado con CajaGranada para traer a la ciudad a algunos de los mejores profesionales de jazz del mundo a través de 'Happy Stomp'. Su propósito a través de la Potato Head Jazz Band es una guerra personal por un jazz que considera «minoritario y algo despresigiado», el 'early', el tradicional que ama. La semilla. La banda granadina girará por Francia en julio, en Barcelona en agosto y por tercer año consecutivo en el Festival Internacional de Jazz de Birmingham. Antes de todo eso se dejarán ver en la capital este miércoles, en la Discoteca Lux, a partir de las diez de la noche. Tras el verano lo harán en el Teatro Isabel la Católica. De Granada al mundo y del mundo a casa con el jazz tradicional por bandera.