Noni: «Hemos encontrado el equilibrio y estamos donde estamos por todo el camino previo»

Los integrantes de la banda Lori Meyers, Antonio López «Noni» (voz), Alejandro Méndez (guitarra) y Alfredo Núñez (batería), durante un encuentro con la Agencia Efe. /Tamara Rozas (Efe)
Los integrantes de la banda Lori Meyers, Antonio López «Noni» (voz), Alejandro Méndez (guitarra) y Alfredo Núñez (batería), durante un encuentro con la Agencia Efe. / Tamara Rozas (Efe)

Lori Meyers publica hoy '20 años, 21 canciones', un recorrido por sus dos décadas de carrera. A finales de año pararán las máquinas hasta 2020

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Ale, Alfredo y Noni comparten pasión desde que eran unos críos. En Loja, Granada, dieron sus primeros guitarrazos. Allí guarda el vocalista de Lori Meyers el primer disco que compró; un cassette de 'Incesticide' de Nirvana. Una banda que les marcaría tanto como lo harían Los Brincos. En constante movimiento creativo e inmersos en una gira que dura ya cuatro años, hoy lanzan '20 años, 21 canciones'. Una selección, propia y ajena, que retrata a una de las bandas más destacadas del panorama nacional. A final de año (29 de diciembre, Madrid) pararán las máquinas hasta 2020. Antes, hablamos de su celebración musical.

-¿Qué le parece si define usted el disco que publican hoy?

No es una recopilación al uso. La primera parte son canciones escogidas por amigos. Ellos mismos han escrito sobre esas canciones en el libreto. En el segundo disco hemos metido cosas inéditas, versiones de estudio. Somos más de mirar al futuro que de retrospectivas. Este era el momento de acordarnos de la gente que ha estado con nosotros estos veinte años.

-¿Uno se siente mayor cuando ve que han pasado dos décadas?

Estos veinte años han pasado muy rápido. Sentimos que empezamos muy pronto. Tuvimos suerte de que con 15 años nos llevara el padre de Alejandro a ensayar, porque no teníamos ni carnet. Compaginar los estudios y un trabajo leve para pillar pasta era posible en esa época y pudimos tirarnos al barro. Ahora nos encontramos en nuestro mejor momento de plenitud y madurez. Son veinte años de lucha, de pasarlo muy bien, con muchas alegrías. Para nada nos sentimos viejos. Otros veinte años pueden a pasar seguro.

-Habla del padre de Alejandro. ¿Cómo aceptaron sus familias que aquella afición inicial se fuera convirtiendo en algo más serio?

El padre de Alejandro era músico, nos ayudó al principio, hizo de manager, mandó las maquetas...Toda esa época fue resultado del apoyo que necesitábamos. Alfredo y yo lo tuvimos un poco más complicado. Cuando lo conté en casa mi padre me dijo: 'Me da igual lo que hagas, pero no me pidas dinero'. Mi madre siempre me dijo que fuera feliz con lo que hiciera. Alfredo jugaba al tenis, se le daba bien y sus padres pensarían parecido. Cuando iban viendo que venía gente a los conciertos, entonces empezaron a creérselo.

-Y ahora llevan una gira en la que trabajan más de veinte personas.

Sí. Al principio les veía con las camisetas de Lori y no sabía quién era cada uno (ríe). Sin ellos no es posible un bolo. Cuando llevas veinte personas, solo te dedicas a disfrutar de la música. Nos evitan todo lo malo para que nos concentremos en un show. Ojalá pudiéramos darle de comer a veinte más, que Granada aún tiene paro.

-A los músicos no se les suele preguntar por su ciudad, salvo a los de Granada. ¿Cómo viven ese contexto musical tan rico?

Creo que como estamos inmersos en nuestra ciudad tampoco somos muy conscientes. Sí sabemos que tenemos una tradición muy larga. Cuando empezamos, nos acogieron como los críos chicos de 091 y Lagartija Nick. Es una ciudad universitaria que tiene mucha vida en torno a la música y la música contribuye a esa multiculturalidad. Tanto tiempo con una historia musical que viene desde Los Ángeles o Miguel Ríos crea un gremio; conductores, luceros, técnicos de sonido.

-Menciona referencias de los 60 y 70, que han tenido mucho que ver en su sonido.

Como melómano he ido descubriendo épocas musicales según me ha ido surgiendo. Todas tienen cosas que nos gustan porque ¡nos encanta la música! Desde el grunge de Nirvana o Pearl Jam a las influencias de nuestros padres, como Los Módulos o Los Brincos, eso teníamos en el hipotálamo. Tocábamos moderno pero todo estaba basado en los 60, la música que inventó lo que nosotros tocábamos.

-Tocaban moderno, pero basándose en lo que fue moderno en su momento.

Claro, pero tampoco tuvimos ninguna vergüenza en meternos con la música de los 80 y los sientes. No tenemos prejuicios. Si piensas en la crítica no vas a evolucionar como artista. Estamos dentro de una amalgama de colores determinada, pero siempre intentamos movernos y ponernos retos.

-¿No sería más cómodo quedarse con la fórmula que garantiza el éxito?

Nadie dice: 'por favor no nos saques de la zona de confort' o 'vamos a hacer un disco normal'. Alguna canción aún nos parece rara pero otras las devoramos desde el principio. Siempre surge de forma natural. Vamos ajustando al concepto después, pero cuando empezamos a tocar, el grupo acepta lo que quiere.

-Ahora manejan cifras como 240.000 oyentes en Spotify. Juntos serían un gran festival.

Pues habría que decirle a las multinacionales que empiecen a repartir el pastel, porque los músicos estamos dando tumbos con machetes por todos lados. Que los fans consuman como quieran, para eso estamos los artistas, pero ¿alguien va a preocuparse por la música algún día? Yo utilizo nuevas plataformas pero también lo antiguo. Es un híbrido. En casa me gusta un vinilo, es mi tema personal. Hay gente que busca y encuentra cosas a partir de ahí por eso les diría que intenten subir un poco la calidad, que contraten buenos técnicos. Tengo una dicotomía con esto. Como usuario y como artista.

-¿La eterna lucha entre artistas y las grandes entidades?

Mientras las compañías lloraban, por la puerta de atrás se daban la mano. El que quiera que se entere de la verdad.

-La calidad no parece lo más relevante en esos nuevos modos de consumo.

Nosotros nos preocupamos mucho por la calidad en los discos, en los directos, que suenen lo mejor posible en todas partes. Por ahí va la historia. Hay gente que se gasta 60.000 euros en grabar un disco y después alguien lo pone con un subwoofer.

-Uno de los grupos que apuesta por la calidad y ha marcado un hito son sus compañeros de generación, Vetusta Morla, con ese concierto ante 38.000 personas.

Si eres bueno no hace falta ser de una época o un contexto. Mejor ser atemporal y estar en el limbo. Vetusta es el ejemplo de grupo alternativo que hace buena música con fans que los siguen. Desde Héroes del Silencio no había visto algo así. Les deseamos lo mejor, siempre. Cuando estén en un país que nos guste que nos lleven, pero en España ¡que sepan que tienen competencia!

-Decía el periodista Eduardo Tébar que bregan entre el crecimiento artístico y la visión comercial. ¿Comparten esa división?

Nosotros siempre nos hemos basado en las melodías que vienen de los 60, cuando había menos prejuicios. Desde que llegamos a Universal no hemos tenido ningún problema. Sea más mainstream o más duro, como 'La Espiral', ahí está. Delegamos en nuestros amigos y nuestra oficina para que nos den su versión real. Nos hemos quitado prejuicios y los viajes también nos han ayudado eso.

-Curioso que un grupo indie tenga más problemas en una compañía independiente.

En el segundo disco tuvimos muchos problemas con Houston Party. Nos dieron cortes de un minuto solamente de las canciones de nuestro propio disco, nos cambiaron la portada, el orden de las canciones.

-Escribió 'La Espiral', tras tres años viendo las noticias. ¿Tuvo mucho que pensar?

Todo el mundo me dijo que hay temas en 'La Espiral' que casi tocan aspectos de la depresión. Vi muchas información intentando encontrar la media entre la versión de unos y otros. Ahora pongo el canal 24 horas de cocina y al menos aprendo un poco. Te olvidas de los problemas y ves una de las mejores cosas de la vida, que es comer.

-¿Ha empezado a cocinar?

Lo intenté un poco, además me gusta comer de cuchara, pero cocinar es meterse en un sitio con tiempo y disfrutar. Nosotros llevamos 4 años llegando a casa con la maleta y saliendo de nuevo casi sin deshacerla.

-¿Cuáles son las referencias cuando uno pasa tanto tiempo en la carretera?

Entramos en una especie de espacio temporal en el que durante un tiempo casi no estas a gusto en casa cuando para la gira. Cuando estás ahí a tope, crees que estás en tu lugar. Consigues tu monotonía en el día a día de los conciertos.

-¿Echa cosas de menos de esa primera etapa?

La inocencia sobre todo. De empezar a descubrir cosas. De encontrar terceros por todos lados, un universo aparte en el mundo de la música. Íbamos aprendiendo y madurando. Hemos encontrado el equilibrio y estamos donde estamos justo por todo ese camino previo.

-Cuando estaban en Loja empezando a ensayar, ¿creyeron que esto sería posible?

No, nosotros lo hemos pensado muchas veces. Teníamos la ilusión de subirnos a un escenario. No nos imaginábamos nunca que pudiéramos llegar aquí. Todo nuestro ocio era para aprender a grabarnos en un cuatro pistas, luego con el ordenador, nos divertimos mucho. Todo fue dando pasitos; empezamos a tocar en pueblos cercanos, de repente en la sala Planta Baja, después un sello te graba un disco, y la gente canta 'Viaje de Estudios'...Empiezas a ver cosas que no asimilas en un momento.

-¿Y después del concierto del 29 de diciembre?

No creo que hagamos más aniversarios; no somos de bodas de plata. Después pararemos un par de años o lo intentaremos.

-¿No será una despedida?

¡Bueno, eso dice Miguel Ríos desde hace treinta años!

Fotos

Vídeos