Alberto García, Celtas Cortos: «La música de raíz es un respirar común que exhala fuerza pura»

Jesús Cifuentes y Alberto García./Avelino Gómez
Jesús Cifuentes y Alberto García. / Avelino Gómez

J. J. G.GRANADA

Protagonistas de algunos de los conciertos memorables de la historia de la música en Granada, como aquel que en Ifagra congregó a 15.000 personas para ellos solos, los pucelanos Celtas Cortos viven y muy bien a juzgar por su agenda y las crónicas de sus conciertos. Con dos millones de discos vendidos y más de tres mil conciertos dados, Celtas Cortos son unos clásicos de la música atlántica como vehículo de compromiso y vitalidad. Encabezan un fin de fiesta de los festivales del Zaidín el sábado en una magnífica compañía.

-El año que viene hace treinta años del '20 de abril' ¿Qué pasó (si se puede contar) en la cabaña del turco para que todavía se acuerden y hasta hagan un vídeo ahora?

-La canción es una oda al amor de juventud y a la huella indeleble que eso deja en las personas. Tanto es así que, efectivamente, 30 años después ha habido que dar forma audiovisual a la canción porque en su momento no se llevó a cabo y creíamos que la canción lo merecía.

-¿El que la sigue la consigue o sólo la mantiene?

-Nosotros nos consideramos corredores de fondo y la música nuestro oficio. Seguimos para mantenernos e ir consiguiendo pequeñas metas en el camino. Unas más notables que otras, como es lógico.

-Porque veo en su fbk que van de muy lleno en muy lleno...

-Bueno, quizá el boca a boca, a pesar de estar ya a hace tiempo al margen de las grandes emisoras de radio comercial, pueda seguir funcionando y ese sea el motivo de nuestra nutrida audiencia. ¡Por suerte!

-En los 90 despacharon varios millones de discos... ¡Qué cosas pasaban antes, verdad!

-No había internet, ni redes sociales, ni festivales en cada playa. Vender discos era más fácil que ahora, y si te hacías un hueco era lo normal...

-De haber empezado ahora, por ejemplo, ¿habrían salido de tocar en los bares o el circuito folk?

-El circuito folk y el barero no están reñidos. Me temo que podríamos haber salido de la mezcla de esos dos.

-Aunque ahí encontramos a verdaderos monstruos jóvenes como Anxo Lorenzo y gente así que se están enchufando a 380V...

-Efectivamente. ¡Grande Antxo!

-Aprovechando que el Genil pasa por Granada... ¿Siguen sin filtro como el Celtas original?

-Al menos eso pretendemos. Quizá la falta de filtro ya nos haya acarreado alguna consecuencia, pero a estas alturas no cabe amedrentarse.

-Porque el 'modo majete' nos ha dado ya algunos sustos...y puede darnos más...

-El 'modo majete' solo cabe combatirlo desde la individualidad para que revierta en el colectivo. Quejarse sin más no lleva a nada. Cualquier gesto cuenta.

-En los sesenta fue el 'A galopar' de Paco Ibáñez; en los setenta el 'Con tu puedo y mi quiero' de Luis Pastor; en los noventa su 'No nos podrán parar'; y luego ya... ¿Faltan canciones que motiven colectivamente?

-La motivación es algo muy personal, pero 'Dame tu calor' de El Hombre Viento quizá motive a más de uno, por ejemplo.

-¿Un himno nace o se hace?

-Las dos cosas. Tiene que nacer obviamente de quien lo pare y tiene que ser adoptado por el público para hacerse, y que luego corra ya solo... Nunca piensas en esas cosas cuando haces canciones. Yo creo que lo que hay que hacer es expresarse con el corazón tal cual te salga como creador es decir, ser honesto contigo mismo y quizás así puedas calar mejor en los corazones de los demás. La falsedad y la hipocresía siempre tienen un color especial en las creaciones artísticas y, afortunadamente, lo detectamos al instante como espectadores.

-¿Qué tiene la música celta que sirve igual para un roto que para un descosido, para alegría que para la tristeza?

-La música de raíz atrapa desde los pies, hasta el corazón. Es un respirar común que exhala fuerza pura. Cualquier folklore está ligado a la esencia. Y las esencias son buenas compañeras para las mezclas.