María del Mal resucitaron en el Zaidín Rock

María del Mal resucitaron en el Zaidín Rock
J. J. G.

Mojinos Escozíos completaron el primer lleno del festival

JUAN JESÚS GARCÍAGranada

38 años contemplan los conciertos de el Zaidín Rock, desde que a Isidro Olgoso se le ocurrió fundar el que ahora mismo es el festival gratuito más longevo de este país. El antiguamente conocido como 'Promorock', destinado a ofrecer a los grupos noveles la posibilidad de usar un escenario grande ha sido el primer concierto de 'los' festivales del Zaidín (porque son tres, y en su momento hasta seis). En el caso del viernes, hizo bueno su antiguo nombre convirtiéndose en un muestrario de producción made in aquí al 75%, ya que tres de los cuatro implicados eran 'cultivo de proximidad'. Todo un ahorro de CO2 además de darle cancha a los vecinos.

Con una puntualidad inaudita en un festival hasta hace poco relajado en estas cuestiones asomó el grupo inaugural de este año: «Somos Knowing Fools y a partir de ahora espero que nos conozcáis», dijeron al llegar y continuaron: «Tocar aquí es un sueño, espero que participéis de nuestro sueño». Con mucho más público del habitual de apertura el quinteto sonó con un poderío impropio de una banda reciente, dos guitarras ametrallando riffs continuos y ocasionalmente doblados sobre una base metálica ajustada a estilo, todo muy de acero brexitano, con un cantante hiperactivo y elástico, tanto en garganta como en cuerpo, de los que agitan a las masas. Todo un ejemplo de que Granada es ciudad del rock, pero de rock-rock, no sólo de indie 'orgánico' parafraseando a Gramsci.

El segundo ejemplo que ratifica al viejo filósofo italiano fue el de Knights of Blood, añadiendo de paso una portavoz femenina en una noche propensa a la testosterona. Con una apariencia más grave y oscura, los de Cuervas del Campo se mueven en el sector del metal más espeso, con momentos muy melódicos para compensar la pelota de bombo. El castellano de sus temas les hace muy accesibles, y además las temáticas («en un mundo donde nos seleccionan para ser un engranaje...» ¿Les suena?) permiten que sean actuales y compartibles. Mireia Fontanarrosa, su solista, es una suerte de Doro meridional con mucho terreno por delante. Con temas como 'Zombies' (un hit) se metieron el público en el bolsillo y lo dejaron en el punto de cocción perfecto para María del Mal, si bien los de El Padul no necesitan de muchos preámbulos ya que este verano les está yendo tan bien en su regreso que están pensado en… sí efectivamente, quedarse.

Como si fuera a propósito en el sonido de ambiente Miguel Ríos saludaba «a los aliados de la noche» dando la bienvenida a María del mal, aguerridos representantes del rock granadino de los noventa, un rato en los dos miles y definitivamente de ahora. Presentados por Paco Burgos dedicaron su actuación a los ausentes: Pablo Román, Isidro Olgoso y José Ibáñez 'Carromato', respondidos por el público por el grito de guerra: «Caaaarromato, caaarromato». Ha habido pocos 'frontlines' como Dani María del mal, entusiasta, empujador y voceador de voz rajada hasta la afonía «y la demagogia, ponlo, pero es que es que es verdad», dijo. Ellos fueron los representantes granadinos del rock 'radical' andaluz, y en eso siguen que temas como 'Tiempos mejores', 'Aprieta los dientes' o 'La pared', con los que abrieron rondando la medianoche, siguen siendo vigentes. A la hora de cerrar esta edición, con 10.000 personas esperando, El Sevilla y los suyos calentaban el camerino.

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