Luis Pastor, en Granada: «La única manera que tenemos de transformar algo es uniéndonos»

Luis Pastor, en Granada: «La única manera que tenemos de transformar algo es uniéndonos»

El 'afroextremadrileño' regresa este domingo a Granada, a La Tertulia, para ofrecer un concierto en el que repasará su trayectoria con su habitual buen humor

JUAN JESÚS GARCÍA GRANADA

Un concierto de Luis Pastor siempre es una muy buena noticia. El cantautor 'afroextremadrileño' es de esos raros creadores que son pura comunicación, también entusiasmo, y que contagian alegría y un positivismo vital muy necesario siempre. Fue una de las voces emblemáticas de la canción de autor en la Transición y han pasado muchos años entre aquel concierto en Ciencias bajo amenaza de bomba hasta el que dará en la Tertulia el domingo (21H). Más de cuatro décadas y más 20 discos desde sus comienzos y, a los 66 años, Luis Pastor se mantiene leal al título de su primer álbum, fiel a una actitud, a unos principios, a un compromiso y a una manera abierta de hacer música.

–La primera en la frente... ¿qué 'es' de los cantautores?

–Ahí seguimos (risas). Hoy día siguen existiendo, ejerciendo desde la poesía, la palabra y la música.

–¿Su hijo Pedro le ha adelantado por la izquierda?

–(risas) ¡Por todos los lados, por arriba, por abajo... Me llena de orgullo que un hijo escoja mi misma profesión, y más que salga guerrero y asuma los postulados que le relacionen con aquellos cantautores que le han precedido. Cuando yo escribí 'Qué fue de... Pedro tenía 13 años, y con el tiempo él ha sido la respuesta a esa pregunta.

–En el Parapandafolk le vimos con toda la familia. ¡Todos los Pastores en directo, parece un villancico!

–¡A Belén Pastores! Es muy bonito más allá de ser lo de padre e hijo, somos dos almas gemelas en lo musical, en la raíz y hasta en el concepto de 'afromeño' que él ha asumido completamente.

–Luego Silvio Rodríguez proclamó en su última gira que quería cantar con usted en Madrid...

–Fue la presentación de un documental que había hecho sobre los barrios pobres de Cuba donde toca gratis. Cuando terminó su gira en el Palacio de Deportes, quería hacer algo así en Madrid y pensó que el barrio debía ser Vallecas. Silvio vino conmigo en 1977 a Vallecas a cantar y me llamó para repetirlo, me hizo mucha ilusión.

–Me cuesta encontrar su actualidad en la red... ¿No le interesa ese mundo?

–Me muevo poco, sigo siendo de libreta y boli, a veces me acerco al ordenador pero no desde lo cotidiano. Por otra parte he comprobado la grandeza del medio cuando mi poema 'Qué fue de los cantautores', que llevaba años colgado, de pronto el año pasado se disparó hasta millones de lecturas.

–Siempre se acude a usted para hacer recuento del pasado, ¿se siente el registrador de los hechos en tiempos de desmemoria?

–De aquella época sí. He escrito mi vida en verso hasta el 79, que es toda esa etapa de la infancia de un niño rural emigrado a un pueblo, la llegada a Madrid... dando valor a lo más importante para mi generación que fueron los años sesenta y setenta, cuando gentes que fuimos capaces de cambiar nuestra forma de pensar y vivir, de abrirnos a la cultura, desde la lucha de barrio conseguimos cambiar la realidad social.

–Sus discos de esa época, 'Fidelidad', 'Vallecas' y 'Nacimos' siguen pareciendo perfectamente actuales...

–Totalmente. Hubo años que yo renuncié a esas canciones, pero el tiempo ha ido a devolviendo a la actualidad cosas que pensábamos superadas. Lo que pasa es que tengo tantos discos y tantas canciones que no sé por cual empezar. Debiera hacer conciertos por ciclos (risas), ciclos de poetas de los setenta, de los ochenta, ciclo de Saramago, de Miguel Hernández... Mi triunfo en este tiempo ha sido encontrar mi propio yo poético y mi propia voz.

–Usted cantaba «con mi puedo y tu quiero...», que es justo lo contrario del vigente '¡sálvese el que pueda!'

–Hemos creado una sociedad cada vez más individualista, que nos ha desnudado de nuestros valores, memoria, raíces, cultura... y nos hemos dejado embaucar como chicos de pueblo por el brillo del metal y los cantos de sirena. En estos momentos el mundo se parece cada vez menos al mundo que nosotros queríamos. Ciertamente hay un descrédito absoluto porque los partidos políticos tradicionales han vivido del cuento y no han dado respuesta a los problemas vivenciales, económicos y sociales de ahora, pero no hay más remedio que enfrentar nuevos retos, que van a obligar a que la gente vuelva a unirse otra vez, que volvamos al «con tu puedo y mi quiero vamos juntos compañero».

–¿Qué se trae entre manos?

–Pues la idea es grabar con una orquesta sinfónica, en directo y todo con canciones nuevas, temas nuevos arreglados por el director César Guerrero. A Granada voy con mi guitarra y a golpes de pecho, curiosamente de ahí voy a pasar a grabar con cuarenta músicos.

–Qué tienen los conciertos de Luis Pastor que sale uno reconfortado, y hasta feliz...

–Gracias. Yo siento que hay mucha verdad, mucho corazón y nada de trampa. Yo no voy a vender nada ni a engañar a nadie por un lado, por otro, el poder de la palabra y la poesía es lo que nos salva y lo que nos hace seguir creyendo todavía.

–Y ya por último... ¿Qué 'será' de los cantautores?

–(carcajada) Vienen tiempos difíciles para todos, pero hoy día la clasificación ya no existe, las barreras no existen. Mi hijo es cantautor y rapero, sin la connotación política de mi generación, a la que nos tocó jugar un papel político cuando no había libertad. Los cantautores actuales y los del futuro son libres.