Kurt Elling: vuelve el hombre

Kurt Elling./J. J. GARCÍA
Kurt Elling. / J. J. GARCÍA

Unas 10.000 personas han pasado por el Festival Jazz en la Costa, que ha conseguido el lleno en cinco de los conciertos

JUAN JESÚS GARCÍAALMUÑÉCAR

Hay muchos cantantes, pero todos están en éste. Como hacia Morente, nuestro hombre salió solo y se arrancó a cantar a capella, como hacía 'El maestro' con aquellos martinetes, provocando un efecto estremecedor ya de entrada. Y más si lo que cantaba mirando al cielo era una de las canciones más intensas y desesperanzadas que se han escrito: «¡Es dura la lluvia que va a caer!», escribió Dylan en plena amenaza del fin del mundo nuclear. Si llega a insistir con 'Eve Of Destruction', otra que tal, hubiera sido para empezar a temblar.

Elling abrió y cerró su concierto como su disco 'The Questions', en el que se/nos pregunta por los desafíos personales, políticos, globales, espirituales y existenciales del ser humano desde la perspectiva de un pensador, que lo es, doctorado en filosofía, como tal vez el mejor cantante de jazz del mundo.

Rica voz de barítono

La rica voz barítono de Elling abarca cuatro octavas y presenta tanto un dominio técnico sorprendente como una abisal profundidad emocional con la que refuerza el mensaje de lo que canta, sea una iracunda denuncia, el romantisimo, la pena o la alegría. Sin hablar de cálido matiz varonil de crooner de su timbre vocal, masticando las palabras y con un control absoluto del tiempo. Facultades entrenadas noche tras noche y que ya no necesitan de una guardarropía de elegancia atildada a lo Tom Wolfe para hacerse notar, porque de 'casual' sólo tuvo que abrir la boca para, como decía la canción cubana, 'mandar a callar'. Y es que, al igual que Sinatra, Kurt Elling es capaz de cantar la guía telefónica y poner de pie al público aplaudiendo para pedir otra; la del callejero, en los bises.

Además de esa elegancia y ese porte, de serie, el hombre hace todo lo posible por acercarse a sus oyentes, y en el colmo del respeto llevaba escritas en castellano las frases que quería decir, esfuerzo que fue entendido y gratificado con aplausos y un plus de afectuosa receptividad. Como cantar el bolero 'Si te contara', otro detalle fuera de programa, con una dicción imposible a lo Nat King Cole; simpático y exótico acercamiento a una pieza que cantó (sin ningún éxito) el cubano Lino Borges pero que describe como ninguna el mal de amor: «tu recuerdo/ es el daño más fuerte/ que me hago… yo mismo».

Si Elling es un superman de la interpretación, tanto en suelo como en el trapecio, hablando, recitando scateando o acudiendo al vocalese (por allí sonó el riff de 'Black bird' de W.Report por ejemplo), no es ajeno al superlativo concierto que se escuchó en El Majuelo el fantástico hacer de sus acompañantes en ejecución y exuberantes arreglos. Dos músicos 'de la casa' como el entusiasta contrabajista Clark Sommers, o el completo guitarrista John McLean, implicando en la reunión a dos colegas con mucho instinto: el baterista Adonis Rose y el pianista Stuart Mindeman, empleado a fondo con ese instrumento mágico y pecaminoso que es el Hammond B3, con el que hizo las delicias de los buenos amantes del blues. La guinda fue Marquis Hill joven trompeta que en su espacio añadió una sentidísima sentimentalidad metálica.

Hubo momentos en su actuación de auténtica genialidad, como cuando retó a Hill a improvisar, cada uno con su 'instrumento', cuando a cada rato puenteaba instrumentos en la misma nota o la misma frase, o al dar paso al 'Hammondista'…¡haciendo hasta el Leslie con la boca! Increíble. Momentos estelares que se perderán en la… salvo para el par de millares de espectadores que agotaron las entradas para su actuación, y que si vuelve nuestro hombre, repetirán. Seguro.

Festival 'soldout'

En la noche de clausura el pianista gaditano Chano Domínguez recibió la medalla del Festival y recorrió la baldosa que lleva su firma en el Bulevar del jazz dentro del parque El Majuelo. Acto seguido se subiría al escenario para un concierto compartido con el trompetista italiano Paolo Fresu y su banda The Devil Quartet. Precisamente Chano tiene el record de asistencia a este Festival, con 4000 asistentes a una noche suya, afluencia que determinó abandonar la entrada libre ante los riesgos de la aglomeración.

Según la organización en esta edición ha habido un nivel de asistencia muy alto, rozando el 100 % de localidades vendidas, ya que tan solo han sobrado un par de centenares para una noche. Cinco de los seis conciertos 'agotaron el papel' y se tuvo que ampliar el aforo para las actuaciones de Cécile Mclorin, Kurt Elling y Paolo Fresu con Chano Domínguez. En total unas 10.000 personas han pasado por la muestra, mientras que los conciertos paralelos también han tenido bastante seguimiento. De los festivales públicos de la provincia de Granada, Jazz en la Costa es uno de los certámenes más rentables (si no el que más) en su relación presupuesto por número de asistentes.

Fotos

Vídeos