Jazz en la Costa | Gonzalo Rubalcaba vuelve a su 'isla' en Almuñécar

Jazz en la Costa | Gonzalo Rubalcaba vuelve a su 'isla' en Almuñécar

Músico prodigio desde muy corta edad, está considerado el mejor pianista de su generación

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

«Esto es como mi isla» dijo el cubano Gonzalo Rubalcaba nada más llegar al parque botánico de El Majuelo en su primera visita a este festival (y luego, cuando probó el ron motrileño ya prometió volver). Músico prodigio desde muy corta edad, Gonzalo está considerado el mejor pianista de su generación, y la crítica especializada lo incluyó entre los mejores cincuenta pianistas del Siglo XX junto a Rubinstein o Ellington; no se equivocan: ¡Quince nominaciones y cuatro premios Grammy le honran!

Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963), surgido de un linaje de instrumentistas y compositores, se benefició de una inmersión absoluta en la música desde su infancia. Sus primeras influencias las recibió de su padre, Guillermo Rubalcaba (Charanga Rubalcaba), y del gran maestro cubano Chucho Valdés, su primer promotor -de hecho le llamaban «el hijo de Chucho»-, pero su herencia musical también se enraizaba en la música de Chick Corea, Herbie Hancock y sobre todo, de Bill Evans; elaboración que le separó de los efectistas pianistas caribeños: «En el pasado mi trabajo como pianista y líder estuvo marcado por el aspecto rítmico, por la complejidad rítmica si quieres. Ahora me muevo hacia la evolución melódica, explorando más aspectos. Quiero conectarlo con el fraseo en el jazz y con el vocabulario cubano», dijo al respecto de su capacidad de abstracción.

Su brillo se encendió con la inauguración del Festival Jazz Plaza de La Habana, cuando el invitado de honor, Dizzy Gillespie, le propuso que tocaran juntos. A Dizzy le sorprendió este chico de diecisiete años que tocaba con rapidez, digitación perfecta y mucho énfasis en la mano izquierda; tenía un futuro que ya no dudaría el visionario Gillespie en apoyar. «Justo cuando yo estaba tocando en un cabaret se subió al escenario», recuerda, «y me dijo: 'hola, soy Dizzy Gillespie y me gustaría que tocaras conmigo en el concierto que voy a dar, pásate mañana por mi habitación y hablamos del asunto'». El concierto se grabó y rodó, sería el documental 'Una noche en La Habana', con una impresionante versión de 'Night in Tunisia' que fue su trampolín definitivo.

Poco después la presencia del contrabajista Charlie Haden en el mismo Festival fue el punto de partida profesional: «con él sucedió algo parecido a lo de Dizzy, se empeñó en que grabáramos en Cuba y sorteó los problemas técnicos y los derivados del bloqueo, y lo consiguió», recuerda, grabación que significó su salida definitiva al mundo.

En los temas que interpreta, Rubalcaba suele permanecer fiel a unas muy matizadas raíces cubanas, que nunca olvida, a la vez que confiere en sus notas una proyección jazzística con una sabia ambición estética: «Mi influencia de la música clásica y la música popular cubana está ahí, pero siempre estoy buscando nuevas formas de expresión, es la única forma de crecer artística, musical, espiritualmente hablando», contaba a la prensa cubana. Su carrera se lanzó gracias unos casuales encuentros, y su reconocimiento le ha propiciado otras interesantes (e infinitas) colaboraciones.

Oh vida

Entre sus aventuras más singulares está 'Oh Vida', un homenaje, en vivo y disco que realizó junto a la cantaora Esperanza Fernández a los repertorios de Beni Moré, 'el Bárbaro del Ritmo' y Manolo Caracol, según el pianista «la idea fue aunar a Caracol y Beni es un resumen de estas culturas, hay más cosas en común que diferencias, el trabajo ha consistido en saber dónde está el punto para poderlos unir, poderlos abrazar». Un proyecto surgido para la película donde 'Playing Lecuona' donde ambos coincidieron (¡también con Raimundo Amador!) y que tuvo mucho recorrido tanto aquí como en América.

Su más reciente álbum, es 'Skyline', de este mismo año, con Ron Carter y Jack DeJohnette, un disco de amistad y agradecimiento: «nunca podré olvidar lo que ellos hicieron por mi cuando aterricé en USA, me cuidaron y me aceptaron en la comunidad musical. Les devuelvo el favor invitándoles a tocar conmigo treinta años después», se lee en la presentación de ese disco recién publicado.

Gonzalo Rubalcaba dejará también su huella en el Bulevar del Jazz del Parque Majuelo, junto a las firmas de Jorge Pardo, Eliane Elias, Charles Lloyd, Chucho Valdés, Kenny Barron, Chano Domínguez y Enrico Rava.