Sin incidentes importantes

Mucho había que mejorar respecto a ediciones pasadas en las que las colas fueron dominantes para entrar en el recinto. Nada de eso se vio ayer. La organización dispuso un acceso dividido por tipos de entrada que facilitó el discurrir de la gente. Ayudó el largo centenar de efectivos, principalmente seguridad privada pero también Policía Nacional, que vigilaron los puntos más calientes e impidieron que grupos de chavales hicieran botellón en las inmediaciones. Fue el único tipo de intervención hasta que cayó la noche. «Mucho mejor que otros años», repetían algunos de los asistentes. Para entrar había que pasar hasta tres controles. En cada uno de ellos, especialmente a última hora, se revisaban bolsos y mochilas. En el último incluso se cacheaba. «Es importante. Así evitamos cualquier problema de seguridad», aseguraba un agente.

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