Gonzalo Rubalcaba llenó de sensibilidad y fuerza Jazz en la Costa

Gonzalo Rubalcaba llenó de sensibilidad y fuerza Jazz en la Costa
JUAN JESÚS GARCÍA

El pianista habanero recibió también la medalla de la ciudad y el premio del festival, que continúa con Christian McBride (hoy viernes) y Jesse Davis cerrando la muestra el sábado

JUAN JESÚS GARCÍA

El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba ocupó el concierto central de la programación de la presente edición del festival Jazz en la Costa. Pero antes de la actuación, Rubalcaba dejó su firma en el 'Bulevar del jazz', y recogió la medalla de la ciudad de Almuñécar de la mano de la alcaldesa Trinidad Herrera y el concejal de cultura Alberto García, formando parte del paseo de las baldosas ya firmadas por Kenny Barron, Enrico Rava, Jorge Pardo, Chucho Valdés, Elianne Elias y otros grandes del jazz que han pasado por Jazz en la Costa.

Jazz en la Costa está organizado por el Ayuntamiento de Almuñécar y la Diputación provincial.

Lo que en la mayoría de los pianistas de la isla es extroversión, en Gonzalo Rubalcaba es intimismo, honda soledad sonora y recato; incluso guardando dentro una volcánica técnica también, que solo ocasionalmente permite que asome en auténticas explosiones digitales. Rubalcaba se quita desde el primer momento el sambenito de jazzista latino: para él la 'clave' fue crianza y trabajo alimenticio, pero una vez metabolizada apenas acude a ningún recurso caribeño fácil, tampoco de otras geografías simplistas, introduce su concierto por aquellas latitudes y después…a otras cosas. La elaboración mental de las fuentes se traduce en un discurso técnicamente perfecto y casi autista de pura reconcentración cuando frena. Cuando no, puede desatar huracanes de notas, pero eso sí, siempre exactas y de una nitidez diáfana pulsando los marfiles. Y en tamaño trío, con el que actuó en Almuñécar, quizás sea el más apropiado (tras el piano solo) para sus narraciones; películas sonoras completas con planteamiento nudo y desenlace en las que se descubre uno metido y trasportado por los múltiples vericuetos del guión, caso de esas 'Lágrimas negras' que hizo a dos voces con el bajista. Con seguridad el suyo ha sido el concierto más elaborado de los vistos esta semana en Jazz en la Costa, y desde luego la cara opuesta de la exhibición de fuerza eléctrica de José James la velada anterior.