Flamin Groovies: Los Esperados

Flamin Groovies: Los Esperados

J. J. G.

Anunciados ya hace años, la primera actuación de los californianos aquí no se pudo celebrar por la enfermedad de su guitarrista y corazón de la banda Cyril Jordan; ahora se nos cayó su socio Roy Loney, literalmente, porque se accidentó al iniciar esta gira europea. Aún así ver a los Flamin en Granada era una asignatura pendiente para una generación, ya aprobada en la última convocatoria con al menos un notable emotivamente alto.

Se da la circunstancia de que los californianos tuvieron también una conexión directa con Granada, ya que su segundo cantante y guitarrista durante muchos años, Chris Wilson, colaboró con 091 en el disco 'El baile de la desesperación', además de actuar aquí con su banda The Fortunate Sons en alguna ocasión.

Mick Jagger dijo de ellos que les habían «ganado la batalla reinterpretando el blues». Y en una de sus varias vidas un tema como 'Shake Some Action' fue calificada como «una de las 10 mejores canciones nunca grabadas». Precisamente con esa pieza abrieron su concierto en el teatro Cajagranada. Acompañando al mítico Jordan -rejuvenecido por un corte de pelo muy yeyé, tan natural como el de Manuel Martínez- completaban la banda el guitarrista Chris Von Sneidern (Chuck Prophet, Flying Color...), Atom Ellis (Dieselhed, Link Wray...) al bajo, y Tony Sales a la batería, curiosamente hijo y sobrino de los Sales Brothers, sección de ritmo de David Bowie en Tin Machine.

Ante una figura tan legendaria, -siempre con su guitarra de metacrilato y sus botines de tacón cubano- es difícil ser objetivo. Es imposible. Obsesionado por la afinación perfecta, tal vez demasiado para los conciertos non-stop a los que estamos ya habituados, Jordan sacó de su rack Orange un sonido duro, con mordiente y ataque áspero a pesar de maniobrar con la yema de los dedos, y ocasionalmente el slide. El punto más pop lo aportaron los floreados juegos de voces, con cuatro opciones, juntas o por separado, supliendo razonablemente bien la ausencia de Loney, y, obviamente la provecta edad del líder.

Aunque esta gira se denominaba 'Teenage Head 2019', en realidad se celebra el medio siglo de su también recordado 'Supersnazz'. No se limitaron a tocar el mencionado disco, al que dedicaron la segunda mitad de su corto concierto (una hora y poco más, se entiende por sus casi 71 años), centrándose mayormente al principio en su temario Sire ('Jumpin' In The Night' y 'Now'), e incorporando al temario canciones que como la célebre y prohibida 'Slow death' (el bis) no pasaron del single, aunque luego tuvieron interesantes revisiones, como la de Dictators. 'Teenage Head' salió en España con el subtítulo de 'FG: Los esperados'. Se han hecho de rogar pero ¡por fin vinieron!

En una simbólica noche en la que la que coincidían en nuestros escenarios los becarios de O.T. con ilustres eméritos como Barón Rojo o Flamin Groovies, cabe preguntarse si dentro de cincuenta años (cuarenta en la caso de los madrileños) alguien se acordará de los televisivos chavales.