Brigada Bravo Díaz, swing en pie de guerra en el Tendencias

El dúo Brigada Bravo Díaz, anoche en el Festival Tendencias de Salobreña. :: JUAN JESÚS GARCÍA/
El dúo Brigada Bravo Díaz, anoche en el Festival Tendencias de Salobreña. :: JUAN JESÚS GARCÍA

El dúo hace un recorrido por el patrimonio musical de la España de los años 30 en una cita nocturna junto al Castillo de Salobreña

JUAN JESÚS GARCÍA GRANADA.

Las Nuevas Tendencias de Salobreña inauguran desde hace veintisiete años el mes de agosto musical en nuestra provincia, donde, reflejo del mundo real, abundan cada vez más las Camelas y menos los Rodrigos Leaos. Desde sus inicios esta pequeña muestra costera se ha caracterizado por ejercer de 'delicatessen' cultural marcando las diferencias con el entorno, ejerciendo de tabla salvadora para flotar en medio de todos los Bustamantes de cualquier generación que nos ahogan. Antonio Bravo y Germán Díaz, la Brigada Bravo Díaz, inauguró esta semana de actividades con un concierto en la placita del Corralón, por cierto que de acceso perfectamente señalizado en medio del laberinto infinito de calles retorcidas que es el casco árabe de Salobreña.

Como el cartel que les alberga, la Brigada de Bravo-Díaz no es de este mundo. Ponerse a cantar las canciones que fueron famosas hace un siglo en la primera guerra mundial, o la nuestra civil, desde luego no lo hace la chavalería de Operación Triunfo. Y tocar zanfonas medievales, guitarra de jazz, gramófonos de cera, rollimónicas o cajas de música de cien años tampoco. La pareja de músicos hizo las delicias de la audiencia, completamente abducida por la singularidad de la propuesta, tanto como por la forma de exponerla. Con simpática erudición, humor, acompañando didácticamente cada intervención o instrumento, proyectando el arte de las carátulas de los rollos de cera originales y con una cercanía absoluta, empezando por ellos mismos, contagiosamente felices a la vista.

Junto a piezas ya conocidas de anteriores conciertos, tanto en el Parapanda como en el FEX, añadieron piezas nuevas de un próximo disco ¡de la segunda guerra mundial! (a este paso llegan a la de las galaxias), valorizando la capacidad conmovedora de cada melodía por encima de su significado, fuese el himno de la CNT o el célebre 'Frente de Gandesa', nuestra 'Lily Marlene' particular que fue cantada por ambos bandos en la batalla del Ebro con letras distintas.

Zanfona

Pocos músicos han llevado la zanfona (instrumento del siglo X) tan lejos, ejerciendo casi de Jimi Hendrix del aparato, como Germán Díaz, tocando el pasado y el futuro al darle un severo tratamiento posterior como si fuese una guitarra eléctrica. Por su parte, Bravo se maneja con inequívoco swing por el mástil, fluido y muy fresco en su digitación, y ya muy divertido con sus coreografías de piernas. Sin ser jazz necesariamente, se ajustan perfectamente al porcentaje de improvisación que requiere el género, con descacharrantes 'punteos' de zanfona, y en el momento más surrealistamente progresivo usando insospechados trastos domésticos como un huevo vibrador ¡o un flash de fotografía cargando! Fascinantes.

Curiosamente, y anómalo en un concierto gratuito, nadie se fue hasta que acabaron con la delicadísima melodía con que Shostakovich ('Au devant de la vie') colaboró al esfuerzo bélico francés (el bis fue ya el 'Himno de Riego'), y finalizaron entre gritos de «¡Bravo!» y alguno de «¡Díaz!» para compensar.

 

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