Jae Hong Park - Pianista

«Un mundo tan conectado como el de hoy permite compartir la cultura»

El pianista coreano Jae Hong Park./F. P.
El pianista coreano Jae Hong Park. / F. P.

El intérprete de Corea del Sur actúa hoy en el Centro Cultural Manuel de Falla, con un programa que incluye obras de Liszt y Bach, entre otros

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGranada

El coreano del sur Jae Hong Park comenzó a estudiar piano con siete años. Desde entonces, ha desarrollado una meteórica carrera que le ha convertido en uno de los más aclamados intérpretes de su país. Esta mañana interpreta, a partir de las 12:00 horas, un programa en el que se incluyen obras de Liszt, Bach, Prokofiev y Albéniz en el Centro Cultural Manuel de Falla.

–¿Qué supone para usted actuar en Granada, la ciudad donde vivió Manuel de Falla?

–Soy un gran admirador de la música del romanticismo en España. Y me considero un entusiasta del gran compositor Manuel de Falla. Cuando me enteré que iba a actuar en el Auditorio Manuel de Falla, fue para mí una verdadera y grata sorpresa, es un honor actuar allí.

–¿Podría hacernos una breve guía de escucha sobre las obras que va a interpretar?

–En este recital en España, empiezo con la pieza de Bach 'Fantasía cromática y Fuga en Re menor, BWV 903'. Siendo Bach, es una obra muy innovadora y a la vez romántica. Luego sigue la segunda pieza que voy a interpretar, de Sergei Prokofiev, 'Piano Sonata No. 6 in A Major, Op. 82' (1940). Creo que es una combinación fresca e interesante –el hecho de que tocara Bach y luego Sergei Prokofiev–. Esta obra de Sergei Prokofiev nos causa la impresión de estar en una guerra. Habla de la otra cara de la guerra y la violencia. Cada movimiento tiene su propio color. Espero que el público disfrute.

Tras la pausa, seguiré con la pieza 'Almería' de Isaac Albéniz, el célebre compositor y pianista español. Me parece que su música tiene un formato internacional y a la vez mantiene un ritmo muy particular. La melodía evoca el escenario español y su ambiente. Al pensar en España, esta es la obra que me viene a la mente. Las últimas dos piezas son de F. Liszt. Son obras muy románticas y poéticas.

–¿Qué momento vive el piano en Corea?

–En Corea coexisten la gran oleada de K-pop o pop coreano y también la K-Classic, o música clásica interpretada por músicos coreanos. En la actualidad muchos coreanos sienten pasión por la música clásica, especialmente por el piano. En Corea existe gran afición por este instrumento, es muy cercano a la cultura coreana y son muchos los niños que aprenden a tocarlo. El triunfo de Seong Jin Cho, ganador del primer premio en el decimoséptimo Concurso Internacional Fryderyk Chopin de Varsovia, supuso el auge del piano.

Formación

–¿Cuántos pianistas hay en los conservatorios?

–En la Universidad Nacional de Artes de Corea, donde estudio yo, cada año seleccionan 12 alumnos, en el departamento de piano. Sumando los alumnos que cursan en la universidad, unos 50 y contando con los posgrados que son unos 10 serían en total unos 60 alumnos aproximadamente.

–Personalmente, ¿prefiere los conciertos como solista o con orquesta?

–Es una pregunta muy difícil. La verdad que ambos casos gozan de ventajas muy marcadas. Como solista, tengo mucha libertad a la hora de expresar y contar la historia. En cuanto a la cointerpretación con orquesta, y como miembro de un 'ensemble', siempre trato de buscar esta sinergia. También me encanta actuar tocando música de cámara. Tiene su encanto. Hay tantas ventajas que la verdad que me es difícil elegir uno.

–Se ha dicho en ocasión que el 'modo asiático' de abordar las interpretaciones tiene un nivel técnico muy alto, pero le falta pasión. ¿Cómo rebatiría usted esta opinión?

–Es una pregunta complicada de responder. Los intérpretes coreanos dedicamos muchas horas a ensayar, llegando a dominar los instrumentos y las técnicas a la perfección. Se podría decir que la música clásica proviene de la cultura occidental. Antaño, cuando la distancia geográfica era realmente un impedimento, resultaba más complicado comprender el contenido de la obra. Actualmente el mundo está altamente conectado y la cultura es algo que se comparte. Entendemos el contexto, la historia y el sentimiento en la obra y esto es una fuente importante para conectarnos con la obra que interpretamos.

–¿Está habiendo un relevo generacional en los patios de butacas, tal y como se está buscando en España?

–La educación musical cobra un papel sumamente importante a la hora de hablar de este relevo generacional. Si bien es cierto que cada vez hay más jóvenes que disfrutan de la música clásica, queda una gran tarea por llevar a cabo. En esto Corea posee muchas similitudes con España. Antes existía un gran hermetismo y distancia entre los aficionados a este arte pero cada vez se ven más jóvenes entre el público, algo muy positivo para el enriquecimiento y el estímulo en el ser humano.

–De los escenarios que ha pisado, ¿cuál es su favorito y por qué?

–Me acuerdo de todos los escenarios. He guardado en mi corazón todos y cada uno por el que he pasado. Pero si debo elegir uno, me acuerdo de un escenario en Países Bajos. Cuando uno sube al escenario presiente a veces: «Voy a ser evaluado» y en otras ocasiones: «estoy realmente disfrutando de mi concierto». Fue el caso de aquel día en los Países Bajos.

 

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