Lorca sobre el pentagrama

Lorca sobre el pentagrama
FERMÍN RODRÍGUEZ

La dimensión lírica del poeta, protagonista de los actos del 82 aniversario de su muerte

NOELIA JIMÉNEZ GARCÍA Alfacar

82 años se cumplían ayer de aquella jornada negra para la literatura española y universal. 82 agostos desde que Federico García Lorca fuera fusilado en el contexto de una destructiva Guerra Civil que también cercenó muchos posibles futuros, parte de obras y patrimonios que nunca llegaron. Por eso, una vez más, el acto conmemorativo para recordar la muerte del poeta se centró en la obra lorquiana, en su herencia y en la importancia que para Granada ha tenido y tiene ser la tierra natal de l poeta.

La Diputación de Granada homenajeaba a Lorca una vez más en el pueblo donde pasó sus últimas horas, Alfacar, y lo hacía con palabras de reconocimiento, del «orgullo lorquiano que debemos tener los granadinos», y también con voz de mujer nuevamente. Si el pasado año fue la cantaora Carmen Linares la encargada de entonar una pequeña muestra de las composiciones del autor universal, esta vez ha sido la extraordinaria voz de la soprano Mariola Cantarero la que hecho que la emoción estuviera a flor de piel entre el público asistente. Su interpretación de un repertorio de canciones populares españolas recopiladas por Federico en 1931 engrandeció aún más, si cabe, el reconocimiento al poeta granadino, al que con esta conmemoración también se ha recordado -y conocido mejor- por su faceta de músico, capaz de armonizar y recoger en una partitura ese folclore musical que tanto le apasionó.

Flores y palabras, propias de una poesía como las muchas que escribió García Lorca, fueron centrales en este 17 de agosto. Con el aroma de las flores -con una ofrenda floral en el monolito situado junto al olivo- comenzó una noche de tributo a Lorca «y a todas las víctimas del conflicto bélico y la represión posterior», recalcaron desde la institución provincial. Ya en la plaza del Parque Federico García Lorca de Alfacar, fue momento para, con palabras, rememorar lo acontecido en aquella cruel contienda, recordar a sus miles de víctimas y elogiar la figura de Lorca. «Es un acto especial y uno se emociona», ya adelantó el presentador del acto José Antonio Barrionuevo.

Contra el olvido

Susana Rodríguez, en nombre de las víctimas, habló de «resistencia moral contra el olvido» de las más de 4.000 personas que, como Federico, fueron asesinados en los meses posteriores a la sublevación militar. Su tío abuelo Daniel Rodríguez, un cartero vecino de Monachil, también fue asesinado un 17 de agosto de 1936, precisamente minutos después de que contrajera matrimonio con su novia. «Trataron de matarlo y borrarlo de la memoria para siempre. Pero no lo han conseguido gracias a asociaciones como la de la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada», comentó Rodríguez, quien también mostró su agradecimiento a personas como su marido, el periodista Alejandro Víctor García, y a proyectos como 'Las rejas de la memoria', de la Junta y el Patronato de la Alhambra.

Entre el público, emoción y respeto, y sentados en las primeras filas personas como el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Antonio Montilla; la subdelegada del Gobierno, Inmaculada López; el director del Patronato de la Alhambra, Reynaldo Fernández Manzano, y el director de IDEAL, Eduardo Peralta, entre otros. «No se trata de un homenaje al uso; este acto tiene un significado superlativo», subrayó por su parte la alcaldesa de Alfacar y diputada provincial de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez. «Queremos luchar con las mejores armas, la palabra y la música, para darles paz. Es reparar todo lo que ellos dieron. Esta justicia es la que queremos para todos los que murieron y se fundieron con esta tierra para siempre», describió la diputada.

«El manto de silencio sobre la figura de Lorca se extendió mucho tiempo», dijo Entrena

En la misma línea, el presidente de la Diputación, José Entrena, habló de «admiración y respeto» hacia Federico y el resto de víctimas de la Guerra Civil, en una noche que, aunque cultural, no dejó atrás su carácter reivindicativo de la Ley de Memoria Histórica. «El poeta no desapareció; lo mataron. Y el manto de silencio se mantuvo hasta incluso después de la muerte del dictador», subrayó Entrena. «Ahora nos puede parecer imposible, pero hubo un tiempo en que Federico era una celebridad en casi todo el mundo y un desconocido en su propia tierra», mencionó el presidente, que no pudo evitar referirse al reciente regreso del legado lorquiano a su sitio, el Centro Federico García Lorca. «Su memoria está a salvo», afirmó en su discurso, acompañado de la paz que el agua y los pinares cercanos dan a este rincón con el nombre del poeta. «Afortunadamente, toda la provincia de Granada presume orgullosa hoy de ser la tierra de Federico», reiteró Entrena, que también hizo hincapié en la recuperación de este recuerdo lorquiano hace cuatro años por parte de Diputación.

La cita de Alfacar cada 17 de agosto se reviste cada año de una honda significación, de una honda emoción. Nunca será una fiesta, porque nada hay que festejar. Pero siempre será un día para, recordando su muerte, celebrar la vida de quien tanto significa para Granada.

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