«Vivimos tiempos oscuros»

La escritora australiana Kate Morton./David Patterson
La escritora australiana Kate Morton. / David Patterson

La escritora australiana Kate Morton presenta su sexta novela, la intriga victoriana 'La hija del relojero'

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

De visita en España, Kate Morton (Berri, Australia, 1976) se hospeda en un lujoso hotel de aire victoriano, como sus novelas. Vuelve con 'La hija del relojero' (Suma de Letras), la sexta novela de esta reina del misterio que sale con 80.000 copias. Deberá vender lo suyo para seguir en la cresta de la ola. «Ni me preocupa el fracaso ni tengo la receta de éxito», dice tras vender más de once millones de libros. El secreto es de nuevo el motor de una novela coral trufada de misterio, fantasmas, asesinatos y reflexiones sobre el arte, la verdad, la belleza, el amor y la pérdida.

Sin su firma ¿se sabría pronto que es una historia de Kate Morton?

Se me reconocería rápidamente, supongo. Primero por el tema, que elige al autor, y no al revés, y por el paso del tiempo, que es una de mis obsesiones. Lo que de verdad me fascina es cómo en las historias se entrelazan pasado y presente. Mi escritura es además fácilmente reconocible: bastante romántica, se recrea en los detalles y crea un mundo en el que el lector se sumerge y desaparece.

El secreto es de nuevo el motor de la trama

Uno de los motores principales. No sé cómo otros autores arman sus historias sin un secreto o un enigma. No sé cómo pueden tirar del lector.

¿Cómo se cruzó con esta historia?

Una novela son miles de pequeñas ideas que se entretejen y crean un tapiz. En una cena alguien habló de una mujer a quien le gustó mucho 'Las horas distantes', mi tercera novela. Era archivera. Las palabras archivo y archivista me enloquecen y desencadenaron todo. Contacté con aquella mujer, cambiamos emails y todo progresó. ¿Era posible que un paquete quedara arrumbado en un archivo y se descubriera muchos años después? Ahí estaba la historia. Me gustan los objetos con muchas vidas anteriores hasta llegar a nosotros y ordenar su historia para que sea coherente. Mi imaginación se disparó.

¿Es una novela coral?

Sí. Fue otra idea inicial. Más que en mis otras novelas, quería mostrar las distintas capas del tiempo en un mismo lugar, con una historia del pasado y otra en el presente conectadas por fogonazos de las vidas de los personajes en torno a una casa en Berkshire que se inspira en la de William Morris. Son historias hiladas por puntadas que se desvelan poco a poco en tono la Hermandad Magenta, inspirada a su vez en los prerrafaelitas.

Asesinato, misterio, robo, amor, enigmas... ¿Qué pesa más?

La idea que condensa todo es que, incluso en tiempos oscuros, es posible encontrar la luz. Que existan pequeños instantes de belleza. Todos los personajes han sufrido una pérdida, una experiencia traumática, pero a través de la casa, que irradia luz, iluminan su oscuridad, en 1862 y cuando se desvelan sus secretos 150 años después. El amor es un tema importante: el romántico el de los padres por sus hijos el fraternal y el que la gente tiene por un lugar.

¿Vivimos hoy tiempos oscuros?

Es imposible encontrar un momento en la historia sin ellos. Pero sí, atravesamos un tiempo bastante oscuro.

Estudió teatro ¿Por ganar una escritora perdimos una gran actriz?

Comencé en el teatro, pero no creo que hayamos perdido una actriz fantástica.

¿Se arrepintió alguna vez de dejar las tablas?

Lo lamento algo cuando voy al cine o al teatro, las luces se apagan, sube el telón y aparece el sentimiento colectivo de que comienza un viaje. Imagino entonces que estoy a punto de salir a escena y crear una historia y contársela a todos. Pero tengo claro que ser novelista es el mejor trabajo del mundo, que también me permite crear y vivir historias y casa con mi temperamento solitario.

No le aplauden en teatro, pero sus lectores lo hacen comprando sus libros.

Cierto. Pero tras diez años publicando sé que se necesita sólo un autor y un lector para que actúe la magia de la literatura. Para que algo que empezó en mi imaginación lo viva en otra persona mediante su propia experiencia.

¿Qué garantizan tantos millones de lectores ante la página en blanco?

Nada. No hay una receta ni nada que garantice el éxito. Mi regla es que no puedes pensar siempre en los demás. Que debes seguir a la historia, a los personajes, al entorno que para ti es auténtico, en el que crees y con el que te involucras. Sólo así surgirá algo genuino y verdadero.

¿No existe, de veras, la receta Morton para crear un 'best seller'?

No. Ojalá existiera. Sería muchísimo más fácil.

Se le presenta siempre como una escritora femenina ¿Lo es?

Mis historias son para todo el mundo. Es cierto que hablo de mujeres que se rebelan y resisten y que quiero que se lean historias de mujeres.

¿Tiene miedo al fracaso?

No. Cualquiera que realice un trabajo creativo durante años debe aceptar que no a todo el mundo le gustará lo que hace. Que tus elecciones dependen de distintas mediciones del éxito. Para mí el éxito verdadero y más satisfactorio es escribir el mejor libro posible, ser fiel a mis temas, a mis personajes y a la historia que quiero contar.

¿Habla con sus personajes?

No. Pero siento que soy parte de ellos. Cuando escribo no hay separación entre ellos y yo.

¿Qué está leyendo y que está escribiendo?

Vengo de Canadá y leo su historia en diez mapas. Me fascinan los mapas. Hace tres horas habría dicho que no puedo hablar de un libro futuro cuando promociono el último. Pero en el avión ha ocurrido algo. Tengo escritas algunas ideas de lo que será mi próximo libro. Acaba de nacer una nueva historia.

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