Kate Morton se aferra al cetro de reina del misterio

Kate Morton. /R. C.
Kate Morton. / R. C.

Con la 'La hija del relojero', la escritora australiana aspira a repetir el éxito de sus cinco intrigas anteriores

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Mantenerse en la cima cuando se ha escalado a lo más alto es todo un reto. Un desafío que de nuevo afronta Kate Morton (Berri, Australia, 1976) con 'La hija del relojero' (Suma de Letras). Es la sexta novela de esta reina del 'best seller' que se aferra con ella al cetro del misterio y la intriga. Llega esta semana a las librerías españolas, el jueves 8, y tendrá que vender lo suyo para que Morton siga surfeando en la ola del éxito, tras haber vendido más de once millones de copias de sus cinco novelas anteriores, traducidas a 34 idiomas y publicada en 42 países.

«Soy una escritora de misterio aunque nadie parezca reconocerlo y me quieran etiquetar como autora femenina», se reivindicaba Morton al presentar aquí hace tres años 'El último adiós'. En 'La hija del relojero' aúna la historia de un asesinato, un misterio y un robo. «Es también una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas», anticipan los editores de una novela narrada por varias voces.

Morton se mantiene fiel a sus claves y apuesta de nuevo por una intriga de inspiración gótica y ambientación victoriana en torno a un oscuro secreto. También al estilo preciosista de corte romántico que esta temprana lectora de Enid Blyton explica como una mezcla de influencias de las hermanas Brönte, Jane Austen, Evelyn Waugh o Daphne du Maurier. Incluso de Charles Dickens o Agatha Christie.

La intriga se desata cuando Elodie Winslow, archivera de Stratton, Adwell & Co, hace inventario y encuentra un libro con bocetos del pintor Edward Radcliffe y la fotografía de una mujer muy bella. Un hallazgo que será capital para la archivera, ya que en los bocetos aparece una casa grande junto a un río, la misma que su madre, muerta cuando Elodie era una niña, le describía en su cuento favorito.

Elodie averiguará que la mujer de la fotografía fue la musa de Radcliffe, y que el pintor y su modelo estuvieron involucrados en un asesinato y en el robo de una joya a mediados del XIX. Se adentrará en la historia y los secretos de la casa, de la misteriosa joya y de un trágico suceso acaecido en 1862. Un relato en el que se impondrá la voz de una olvidada mujer «libre de las ataduras del tiempo», Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que presenció todo lo sucedido.

Morton, que creció en las montañas del tropical noreste de Australia, en Queensland, reparte hoy su tiempo entre Londres y su granja australiana, en Brisbane, donde se refugia junto a su familia, sus tres hijos y su marido, músico de jazz, «que son mi prioridad, mi alegría y mi razón de vivir».

Licenciada en arte dramático y literatura inglesa, es una especialista en literatura eduardiana del siglo XX. Estudió también arte dramático, realizó un máster sobre la tragedia en la literatura victoriana, y soñó con ser actriz en la Royal Shakespeare Company.

Debutó en la novela con 'La casa de Riverton', todo un fenómeno que vendió más de dos millones de ejemplares gracias al boca oreja. Se publicó en casi 40 países y fue número uno en varios de ellos. Hizo diana de nuevo con sus otras cuatro novelas -'El jardín olvidado', 'Las horas distantes', 'El cumpleaños secreto' y 'El último adiós'-. Con más de millón y medio de libros vendidos en España, donde asegura Morton tener «más lectores que lectoras», una rareza para una autora a quien han aupado legiones de fieles lectoras y que, según ella, «dice mucho de los españoles»

«Podría vivir sin publicar, pero no sin escribir», repite la novelista australiana más vendedora del mudo. Sostiene también haber superado el miedo al fracaso y desconocer cuál es la fórmula de un éxito que no deja de repetir.

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