Jesús Méndez y Manuel Valencia, mañana en el Teatro Alhambra en 'Flamenco viene del sur'

Jesús Méndez y Manuel Valencia, mañana en el Alhambra./JEAN LOUIS DUZERT
Jesús Méndez y Manuel Valencia, mañana en el Alhambra. / JEAN LOUIS DUZERT

Estos dos flamencos, que individualmente ya son una apuesta, estarán acompañados por Diego Montoya y Carlos Grilo

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOS

Se presenta mañana por la noche en el Teatro Alhambra, dentro de la programación del ciclo 'Flamenco viene del Sur', un recital equilibrado entre los solos de guitarra de Manuel Valencia y las intervenciones del cantaor Jesús Méndez. Dos flamencos que por sí, individualmente, son una apuesta en solitario. Estarán arropados en los cantes rítmicos por los palmeros Diego Montoya y Carlos Grilo.

Jesús Méndez, nacido en el mítico barrio de San Miguel de Jerez de la Frontera en 1984, es sobrino de la grandiosa Paquera de Jerez, a quien recuerda en el genio. Su voz única y privilegiada destaca en la seguiriya, la bulería y la soleá estilo de 'La Plazuela'. Desde su primer álbum 'Jerez sin fronteras' (2008), toda una declaración de principios, es un cantaor a quien no hay que perder de vista.

Alberto García Reyes, crítico del periódico ABC, dijo de él respecto al recital que ofreció en la pasada Bienal de Sevilla: «Echó tres siglos de cante por la boca en el martinete. Fuerza mairenista a raudales (...). No hay más que hablar. Cuando se sale así a un escenario hay que matarse a olés. Trintrín, a la puerta llaman. Este chaval ya está aquí. Ha venido para quedarse. Para resucitar una escuela del cante que estaba perdida en los Alcores».

Manuel Valencia, también oriundo de la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera y del mismo año, es el perfecto escudero. Emparentado con otras grandes leyendas del cante, tales como Terremoto de Jerez o Diamante Negro, se ha formado junto a la guitarra cosmopolita y renovadora del también paisano Gerardo Núñez, con quien ha colaborado en diversas grabaciones y recitales, sin perder de vista la escuela local de los Moraos o los Parrilla.

El flamencólogo Luis Ibarra dijo de Manuel Valencia que acompañando «huye del virtuosismo porque su papel se eleva al de transmisor. No hay artificio en su rondeña. No hay nota que no diga nada. No hay ojana ni pellizco de escuela (...). El nexo en el que el llamado soniquete de Jerez se vuelve a hacer realidad. Porque ahí recuerda a los Morao y cabalga con luz propia en los bordones. Deja caer el pulgar, vibra, hiere».