Tributo al árbol más viejo de Europa

Visitantes a pie del tejo mas longevo./ García-Márquez
Visitantes a pie del tejo mas longevo. / García-Márquez

16 ejemplares de más de 1.500 años de vida entre los que se encuentra el llamado 'pie más longevo del continente, bajo cuya copa se sentaron a descansar romanos, árabes y cristianos | Quesada, con un reconocimiento a sus tejos milenarios celebró el Día Mundial del Medio Ambiente

JOSÉ ANTONIO GARCÍA-MÁRQUEZ

Quesada. Quesada celebró el Día Mundial del Árbol rindiendo tributo a sus árboles más viejos, 16 tejos de más de 1.500 años de vida entre los que se encuentra el llamado 'pie más longevo de Europa, bajo cuya copa se sentaron a descansar romanos, árabes y cristianos porque, según los expertos, supera los 20 siglos.

Los vetustos tejos se hallan en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, concretamente en el paraje quesadeño Cañada de las Fuentes, cuna serrana del río Guadalquivir. Se trata de un valle excavado por un pequeño arroyo de caudal estacionario, el Valle de los Tejos, el mismo que da cobijo a la formación vegetal más emblemática del parque.

Al fondo del valle, en su ladera este, protegidos por otras especies vegetales entre las que no faltan pinos laricios, arces, quejigos y espinos, se levantan majestuosos estos 16 tejos milenarios, toda una reliquia vegetal de Europa en franca regresión.

Árbol raro en la naturaleza, de color oscuro y madera dura y resistente, destaca de entre todos un ejemplar con un perímetro de tronco de 9,15 metros y un diámetro de 3,30, el pie más longevo del viejo continente, maravillosa reliquia de 2.000 años de vida, estandarte primero y pulmón principal en la sierra de Quesada.

Los 16 tejos milenarios se refugian en su valle con la compañía esporádica de gamos y muflones que por allí transitan y aguantan la presión de otras coníferas que invaden su territorio. Árboles de gran belleza, nunca pasan inadvertidos al visitante, al punto de que incluso los más despistados en sus incursiones por la naturaleza utilizan los tejos del valle como punto de referencia y orientación.

Regresión irreversible

El tejo es un árbol de hoja perenne, no resinoso, que no suele sobrepasar los 10 metros de altura, aunque algunos superan los 20. El tronco, que puede llegar a ser muy ancho, presenta frecuentes láminas de corteza desprendidas y muchos brotes. La copa es ancha y las hojas de color verde oscuro, parecidas a la de los abetos.

Existen tejos con flores masculinas y otros con flores femeninas. Éste último es el caso del más sobresaliente de los tejos del valle quesadeño. Los árboles florecen a finales de invierno o a principios de primavera. Debido a su lento crecimiento y al apreciable valor de su madera, son escasísimos en la actualidad, encontrándose en un proceso de una regresión, tal vez irreversible.

Árbol sagrado para los pueblos celtas, asociado a la brujería, a la longevidad y a la muerte, la Ingeniera Superior de Montes, Pilar Rodríguez, recuerda como Julio César nos contaba en su libro sexto de 'La Guerra de las Galias' que Contulvo, rey de los Eburones, se suicidó con el zumo del tejo para no caer prisionero de los romanos. Y es que las hojas y la corteza de estos árboles, orgullo natural de Quesada, son claramente tóxicas, una toxicidad para el ganado equino que llevó en otro tiempo al exterminio masivo del árbol quesadeño por excelencia.