Los de 'Partido de Resina' sólo tuvieron fachada en Villacarrillo

Espectacular manejo del toreo a caballo de Diego Ventura./ENRIQUE
Espectacular manejo del toreo a caballo de Diego Ventura. / ENRIQUE

Únicamente destacó el magisterio de Diego Ventura, cortando dos orejas; Fortes se cayó del cartel y Pepe Moral mató cuatro toros

ÁNGEL A. DEL ARCOVILLACARRILLO

En los días previos a la corrida de toros que ayer se celebró en Villacarrillo tuve sensaciones extrañas y contradictorias, me encontraba raro, aunque sabía perfectamente cual era el motivo. Por segundo año faltaba a mi lado mi padre, nacido en Villacarrillo y que, para él, el día de toros en su pueblo era especial y único, imprescindible dentro de tantos festejos durante toda una larga temporada, algo que compartí en multitud de ocasiones. Siempre fue un día alegría y diversión ir al pueblo, de reencuentros con familiares y amigos, de disfrutar del paseo por sus empedradas calles, de disfrutar de su gastronomía y sobre todo de disfrutar de su presencia, algo, a lo que todavía no me acostumbro. Que buenos ratos pasamos, cuantas risas y gratos momentos con tantos amigos que se acercaban para saludar al paisano que volvía año tras año para vivir esos momentos que a él le daban vida.

Tengo que reconocer que cada vez me cuesta más trabajo acudir a Villacarrillo y recordar esos tiempos en los que era feliz estando a tú lado, aunque este año he estado acompañado por toda la familia, acordándonos de ti, contando anécdotas, pero sobre todo añorando tu ausencia, una sombra demasiada alargada y difícil de asumir.

Que trabajo me cuesta acceder a la plaza de toros, aunque siempre es un consuelo encontrar a personas que te conocían y que me hablan de ti con tanto cariño y admiración. Quiero entender que poco a poco lo voy superando y aunque hay cosas que no se pueden perdonar fácilmente, ciertos olvidos que duelen, tengo que reconocer que tenías razón, acudir a Villacarrillo siempre es un lujo, el mejor pueblo, como tú decías.

Ausencia de Fortes

La localidad de Villacarrillo vive durante estos días sus fiestas en honor a sus patronos, el Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Rosario. Mucha diversión, jolgorio y alegría, aunque en las últimas fechas la amenaza de lluvia ha estado presente. Esa incógnita de si llueve o no, lógicamente ha enfriado el ambiente en torno a la corrida de toros. Es fácil entender que el forastero se lo piensa, acudir o no, sin saber muy bien si se va a poder celebrar el festejo. Eso daña al último tirón en la taquilla, aunque en la tarde de ayer la entrada fue bastante buena, aunque quizás, con otras condiciones, hubiera sido mejor, llegándose incluso al lleno absoluto.

El día anterior se supo que el matador de toros malagueño Fortes no estaría en Villacarrillo, presentando parte médico. Se decidió por parte de las partes que Pepe Moral se haría cargo de cuatro reses.

Gesto del torero, aunque mejor hubiera sido encontrar un sustituto, entendiendo que con tan poco tiempo era difícil de encontrar.

La corrida de Partido de Resina fue difícil para estar delante de ella. Mansos y rajados no dieron ninguna facilidad, tanto al rejoneador como al matador de toros, que en algunos casos pasaron un quinario con ellos. Eso sí, preciosos de estampa, con cuajo y llamando la atención cuando asomaban por la puerta de chiqueros. Ya en el encierro dieron un gran espectáculo, facilitando las bellas carreras de los corredores. Rápido y emocionante, algo que debe de tener continuidad en el futuro.

Lo más destacado del festejo fue sin lugar a dudas la actuación del rejoneador Diego Ventura, aunque su cita en Villacarrillo le salió bastante cara, dos de sus cabalgaduras resultaron heridas durante la lidia del cuarto toro. Con su primero, que ya salió rajado de chiqueros, anduvo queriendo mucho, destacando sobre todo en tercio de banderillas, colocando buenos pares, sobresaliendo el final con las cortas. No acertó con el rejón de muerte, se le pidió la oreja que no se le concedió y fue ovacionado.

Con el cuarto, como decimos, dos caballos resultaron heridos. Presentó dificultades el astado de Partido de Resina, destacando el rejoneador en un voluntarioso tercio de banderillas. Con una excelente cuadra, cautivó al aficionado villacarrillense que le aplaudió durante toda su labor. Certero a la hora de matar, cortó dos orejas que fueron pedidas con unanimidad.

De aplausos a abucheos

Casi todos los toros fueron aplaudidos de salida, la verdad, lo merecían, aunque luego lo que llevan dentro no era nada bueno. Se lució Pepe Moral con el capote en el recibo con el capote de su primero. Buenas verónicas, chicuelinas y mejor media. Igualmente lucido resultó el quite por chicuelinas. El toro sin entrega, nunca humilló, destacando el torero por su voluntad y entrega, aunque le faltó contundencia para calentar al público. Labor de largo metraje que hubiera tenido premio si no es por la espada que quedó tendida y el descabello. Fue cariñosamente ovacionado.

Su segundo se movió mucho, pero siempre con la cara arriba. El público se puso de parte del toro y aunque el torero se puso por los dos pitones su labor no tuvo eco en los tendidos. Lo peor sin duda fue a la hora de la suerte suprema, donde el sevillano se atascó y a punto estuvo de escuchar los dos avisos. El público se metió con él, aunque el toro tampoco ayudó.

El quinto de la tarde, tercero suyo, sufrió un duro castigo en varas, algo que acusó en los siguientes tercios, corneando al subalterno Vicente Varela cuando banderilleaba. Varela resultó herido con pronóstico muy grave. Estuvo con más ganas el torero, aunque no siempre acertó en la colocación. El toro se movió, aunque sacó el defecto de salir con la cara arriba en cada muletazo. Lo intentó por los dos pitones, sacando algunos muletazos estimables por ambos lados, faltándole un mayor acoplamiento. Lo mejor sin duda fue la estocada cortando la primera oreja de su tardeo.

El sexto, vareado de carnes y alto, sacó el mismo defecto que sus hermanos, con la cara arriba, distraídos y desentendiéndose de la lidia. Nada destacable con el capote, derribando con estrépito al caballo que resultó herido, formándose una gran bronca en los tendidos, no entendiéndose la displicencia de los actuantes a la hora de sacar al toro del caballo. El torero no quiso ver al toro que lo macheteo por la cara ante la bronca general del público, muy enfadado con el diestro sevillano. Mal de nuevo con la espada, fue abroncado a la hora de abandonar la plaza.

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