«Escobar no fue un matón más, tenía una mente privilegiada para el crimen»

Antonio Ordóñez, Juan Ángel Pérez y León de Aranoa./IDEAL
Antonio Ordóñez, Juan Ángel Pérez y León de Aranoa. / IDEAL

Fernando León de Aranoa participó ayer en los Encuentros con el Cine Español, donde trasladó sus impresiones sobre 'Loving Pablo'

ANTONIO ORDÓÑEZJAÉN

Mucho se ha dicho, escrito y grabado sobre la vida de Pablo Escobar, pero sin duda Fernando León de Aranoa ha buscado un matiz muy particular de lo que supuso este personaje, pero también de la coyuntura política y social de la Colombia de aquella época. Y así lo ha mostrado en 'Loving Pablo', la película que presentó ayer en la capital dentro de una nueva cita de los Encuentros con el Cine Español, donde estuvo acompañado por su ayudante de dirección, el jienense de Peal de Becerro, Antonio Ordóñez.

El diputado de Cultura y Deportes, Juan Ángel Pérez, destacó que en esta ocasión el ciclo contaba con uno de los directores más premiados del cine español, que hasta ahora no había participado en este programa. Así, repasó la trayectoria artística del director madrileño, desde su ópera prima 'Familia' hasta 'Loving Pablo', que ha sido su última producción. El diputado de Cultura y Deportes también resaltó su trabajo, «tal vez menos conocido», como director de documentales, y su vinculación con Antonio Ordóñez, «uno de los ayudantes de dirección más reputados de nuestro país, que también suele desarrollar esta labor en las películas de Gracia Querejeta». Sobre él, Pérez apuntó que ha participado en más de 40 películas con otros muchos directores, entre los que citó a Fernando Colomo, Rodrigo Cortés, Daniel Guzmán, Agustín Díaz Yanes o Montxo Armendáriz.

'Loving Pablo' está protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz y narra el ascenso y caída de uno de los mayores narcotraficantes de la historia, Pablo Escobar, y su apasionada y tormentosa aventura amorosa con la periodista colombiana más famosa del momento, Virginia Vallejo, a través de su reinado del terror en el que destrozó un país entero. León de Aranoa aseveró que esta película «fue un reto, un trabajo muy ambicioso, una súper producción distinta a las que estamos acostumbrados a realizar». «Supuso un esfuerzo muy grande, pero estamos orgullosos del resultado final porque aunque la historia de este personaje se ha contado últimamente en series, por su magnitud creíamos que era necesario llevarla a la gran pantalla», explicó el director, quien recordó que comenzó a interesarse por Escobar hace unos 15 años, y con todo el material trabajado en ese tiempo, y tras la publicación del libro de Virginia Vallejo, llegó el momento de llevarlo a una película.

Doble mirada

Si bien aseveró que el libro no fue el detonante de la película, en su opinión sí aportó «un punto de vista a la narración, y actúa como catalizador de las ganas que había; pero en realidad el trabajo empieza antes. Me parecía interesante esta historia, con esa dimensión desproporcionada. Había ganas de contar todo eso, pero no solo la historia de Pablo, sino el universo que él generó y que supuso más de una década en la vida de Colombia». «El libro nos pareció que ayudaba a encontrar un ángulo -continúa-, esa mirada del periodista, que además nos ofrecía la posibilidad de mostrar un plano general, todo lo que tenía que ver con el protagonista, pero también con el país; y a la vez permitía lo contrario, acercar mucho la cámara a Pablo Escobar y contar esa intimidad que permite enseñar más de su mente, su peligro, su oscuridad...». Para el director, el hecho de introducir una voz femenina también era algo muy interesante, porque por lo general las historias de narcotráfico suceden en un mundo muy masculino, y de esta manera se aportaba un giro diferente.

Finalmente, y respecto al personaje de Escobar, aseveró que dejando de lado, evidentemente, su faceta criminal, se distinguió «porque no fue un matón más, tenía una mente, supongo que privilegiada para el crimen, y eso le hizo inventar incluso algunos procedimientos criminales que hasta el momento no existían... Tuvo un impacto no solo en su sociedad y en su país; es una historia que toca muchas capas de sociedad colombiana, no solo la faceta criminal».

Por último, Antonio Ordóñez aseveró que «este es un evento muy especial para mí, presentar esta película en mi tierra y hacerlo con un amigo tan especial como Fernando, con el que pasé muchas cosas duras para rodarla, pero también otras muy bonitas».