Blues en ebullición con agua y calor

Público entregado a la música de Txus Blues & José Bluefingers en el escenario de la Plaza Vieja en BluesCazorla/JOSÉ LUIS GONZÁLEZ
Público entregado a la música de Txus Blues & José Bluefingers en el escenario de la Plaza Vieja en BluesCazorla / JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

Una agradable lluvia cayó a rachas la noche del viernes sin que desluciera el espectáculo

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

Cada escenario de los cuatro que se instalan para acoger BluesCazorla tiene unas determinadas cualidades. Pero el de la Plaza Vieja -Escenario Agua Sierra de Cazorla- es muy especial. Curioso que sea una marca de agua mineral la que lo patrocine, porque aquí el agua se usa de todo menos para beber. No abundaremos en este matiz, salvo para señalar que fueron cientos las pistolas de agua las que, tanto el viernes como el sábado, regaron el tórrido ambiente veraniego. Eran más o menos coloridas, más o menos infantiles, más o menos prácticas, pero los chorros apuntaban en todas direcciones, fueran sus 'víctimas' amigas o perfectas desconocidas.

En cualquier caso, todas sonreían agradecidas por el fresco regalo del líquido elemento, proporcionado por los generosos caños de la cercana Fuente de las Cadenas, cuyo pilón también sirvió para el baño de los pequeños más atrevidos. No era para menos, pues las altas temperaturas y el gentío llevaron el ambiente al punto de ebullición.

Con todo, es difícil describir fielmente lo que se vive en este rincón de Cazorla durante los multitudinarios mediodías del festival. No hay lugar como este en el que la música y la diversión se mezclen al mismo nivel con la historia, la gastronomía y la naturaleza. Todo ello sin que quede un solo metro cuadrado libre. Miles de personas saltando y vibrando con las bandas que se van sucediendo sobre el escenario instalado al pie de la torre de las Ruinas de Santa María. ¿Qué más se puede pedir? Estamos en 'Cazorleans'.

'Cazorleans' vive momentos mágicos al pie de la torre de las Ruinas de Santa María

Precisamente fueron Txus Blues & José Bluesfingers unos de los más aclamados de ese escenario, con su particular estilo, irónico y blusero a partes iguales. Pero quienes de verdad elevaron los decibelios al máximo fue la banda de Chris O´Leary, cuya extraordinaria voz estuvo perfectamente acompañada por cinco músicos a la altura de su 'jefe'. La respuesta del público fue atronadora y las añejas piedras del edificio histórico adyacente vibraron como nunca lo habían hecho.

Viernes noche

Pero antes del meollo festivalero del sábado hay que referir lo vivido la noche del viernes en el Escenario Cruzcampo. La lluvia hizo aparición y, lejos de suponer un problema para el público, este la acogió como un regalo del cielo. El fresquito que proporcionaban las grandes gotas sobre la piel mitigó el bochorno de este fin de semana estival. Sobre el escenario, el agua tampoco provocó ningún problema técnico y la música reinó una noche más en BluesCazorla.

Comenzando por el final, es obligado referir el espectáculo de las dos últimas bandas: Bette Smith y Melvin Taylor. La primera, vestida con un espectacular y sensual vestido rojo, exhibió su extraordinaria melena 'a lo afro', su voz rasgada y profunda y, sobre todo, una fuerza descomunal. No paró de saltar y bailar de un lado a otro del escenario y con cada uno de los músicos de su banda. Una y otra vez. Quizás fuera el efecto de su naturaleza salvaje, quizás de la bebida energética que bebió por litros o quizás ambas cosas. Lo que sí es cierto es que el público, que volvió a llenar la plaza de toros, agradeció el despliegue y siguió el espectáculo saltando y con los brazos en alto en un aplauso continuo durante la hora y media que Smith estuvo sobre el escenario.

Por su parte, a Melvin Taylor no lo disfrutó tanta gente porque fue el último en saltar al escenario y ya eran la 3,30 de la madrugada. Pero quienes aguantaron el tirón, gozaron de un portento con la guitarra eléctrica. Su mano izquierda marcaba los acordes a una velocidad inusitada y los dedos de la derecha recorrían las cuerdas evanescentes, como alguna de las nubes que cubrieron el cielo cazorleño. Varios de los punteos de Taylor erizaron la piel del público, y le llevaron al clímax cuando la guitarra escapaba de sus manos impulsada hacia arriba por el fragor que le imprimía.

Voz suave y sugerente

Antes, saltaron al escenario Eric Bibb y los Chicago Plays The Stones. La voz suave y sugerente del primero goza de la plenitud que le otorga su juventud. Al contrario de los segundos, cargados de experiencia sobre los escenarios. En definitiva, blues de profundas raíces del sur de América que conforma la esencia misma de este festival.