Andy Cartagena, arrollador en Sabiote

Andy Cartagena, arrollador en Sabiote

Cortó cuatro orejas y un rabo en una tarde en la que alternó con Pablo Aguado y David de Miranda

ÁNGEL A. DEL ARCO SABIOTE

En Sabiote gusta el toro de verdad, con presencia, con trapío. Toros ofensivos. Que cuando salga el animal por la puerta de chiqueros se escuche una exclamación de aprobación. Es la característica principal del público que acude a Sabiote año tras año. Por eso después del error del año pasado, con un torero mediático en detrimento del toro -aquello salió como salió, poca gente en los tendidos, enfado y decepción general, unidos a un incremento del precio de las entradas desorbitado- quedó claro que los experimentos mejor con gaseosa. Así que este año se decidió volver a los orígenes, apostar por una corrida de toros con presencia, traer un cartel atractivo al margen de nombres más o menos llamativos y sobre todo escuchar al aficionado. Al que pasa por taquilla. Un cóctel bien aliñado y movido, que salió bien: buen cartel, buenos toros, excelente entrada en los tendidos y todos contentos, espectáculo en principio completo, aunque al final el juego de los toros dio al traste con lo que se presumía una buena tarde.

El Ayuntamiento de la localidad anda volcado en el tema taurino, al igual que la Peña 'Castillo del Temple', el auténtico semillero de aficionados: trabajan y se mueven bien, no paran de organizar eventos, como el de hace unos días, homenajeando al infortunado diestro Iván Fandiño, colocando una placa en la plaza de toros, y sobre todo hablan de toros, consiguiendo que, hoy en día, Sabiote sea ejemplo de taurinismo en nuestra provincia.

Bonita presencia

Ayer, por la puerta de chiqueros y una vez roto el paseíllo con una presencia alta de aficionados en los tendidos de la preciosa plaza de toros, fueron saliendo toros que tuvieron una excelente presencia, bonitos de hechuras y ofensivos, aunque tampoco hablamos de Madrid, Bilbao o Pamplona, no. Hablamos de un toro que no suele salir por ninguna plaza de nuestra provincia, salvo excepciones. Aunque en eso, poco a poco se va cambiando, este año hemos presenciado toros de Miura en Santisteban del Puerto y veremos los de Partido de Resina en Villacarrillo. Algo va cambiando en la organización de las ferias, apostando por un ganado de mayor presencia.

Lástima que el juego de los toros no estuviera acorde con la presencia. Muy flojos todos, aunque el lote del rejoneador se salvó, gracias en parte a que no tienen que humillar y sobre todo a las ganas que tuvo el alicantino. El resto sin opciones de nada.

Hubo un cambio en el cartel respecto al original. Álvaro Lorenzo presentó parte médico aduciendo problemas de aductores, resintiéndose después de su última actuación en la pasada feria de Cuenca. Fue sustituido por el sevillano Pablo Aguado. El cambio no tuvo repercusión en el ánimo de los aficionados ni en la presencia de público

Espectáculo total

Alboroto importante el que formó el rejoneador alicantino Andy Cartagena. Anduvo entregado durante toda la tarde, conectando rápidamente con un tendido que se volcó en todo momento con el jinete. Al primero de la tarde, flojo, le colocó un solo rejón de castigo, dándose cuenta el rejoneador de la manifiesta flojedad. Se lució y mucho en el tercio de banderillas, clavando buenos pares al quiebro, haciendo llegar mucho las cabalgaduras a las cercanías del toro. El final con las cortas y el adorno del 'teléfono' tuvieron mucho mérito. Como mató de forma efectiva cortó dos orejas.

Espectáculo total con el cuarto de la tarde, segundo de su lote. Se movió algo más, lo que aprovechó el jinete alicantino para formar un auténtico alboroto en el tercio de banderillas. Templó de costado, se lució antes y después de clavar los pares de poder a poder y, sobre todo, con unos de sus caballos puso la plaza en pie en varias ocasiones al desplazarse el espectacular equino con dos patas por toda la plaza, sencillamente espectacular. Mató de un rejonazo en toda la yema, desatándose el jolgorio en los tendidos cortando los máximos trofeos, dos orejas y rabo que paseo entre ovaciones.

Inédito

Analizando la actuación de David de Miranda, a decir verdad, me acuerdo de bastante poco, entre otras cosas porque no hubo nada que destacar, absolutamente nada. Inédito quedó el onubense con un lote de toros imposible. Nada con el capote con su primero y nada en la muleta, pero nada, simples probaturas, caídas del animal e irse a por la espada. Poco más se podía hacer. Con su segundo, igual, nada por aquí, nada por allí. Cuesta recordar una tarde de un torero en la que no hubiera opción absolutamente de nada. Silencio en ambos y en otra ocasión habrá más suerte.

Más o menos igual le pasó al sevillano Pablo Aguado. Su primero, tercero de la tarde, tuvo muy poca energía, aunque al menos tuvo clase, algo que supo aprovechar el torero para enjaretar dos series de naturales, con muletazos de uno en uno y a media altura, para mostrar la clase de muletero que es. Pero poco más, labor que el público reconoció con una cariñosa ovación después de andar fallón con los aceros.

Una cariñosa oreja se llevó del último. Otro toro flojo, pero al menos permitió al torero por estar delante y extraer, no sin dificultad y esfuerzo, algún muletazo que echarse a la boca. Después de tanto aburrimiento, hasta nos llegó a entusiasmar las formas de este torero, que demostró que es un valor a seguir en el futuro, aunque siempre que tenga mejores toros y sobre todo que mejore con la espada, pues a este lo despenó de una estocada atravesada y tendida y dos golpes de descabello, siendo reconocido su esfuerzo con un apéndice del que hoy ya nadie se acuerda.

Más