La amistad y la armonía dieron un aire nuevo y fresco a las Jornadas fraileras

Concierto de Fetén Fetén en la plaza Miguel de Cervantes, todo un lujo para la comarca./
Concierto de Fetén Fetén en la plaza Miguel de Cervantes, todo un lujo para la comarca.

La pintura o la literatura, junto con la poesía y el mundo de los viajes, se dieron cita, durante el pasado fin de semana en el municipio de Frailes

SANTIAGO CAMPOSFrailes

Las huellas de Michael Jacobs y Manolo 'El Sereno' siguen dando paseos por las calles de Frailes y sus sombras se pueden percibir en la plaza del Nacimiento o en el bar El Charro. Los ganadores de la beca de viajes que lleva el nombre de este escritor inglés, que se estableció en una casa en lo alto del Calvario, un cerro de la villa de Frailes, son los continuadores de su obra y recuerdan cada año, en las Jornadas Literarias Internacionales, a aquel inquieto viajero, tímido y desgarbado, que tomaba vinos con su amigo Chica o era el último en acostarse en la feria de agosto.

La herencia de Michael Jacobs es alargada y Frailes se ha llevado la mejor parte. Todo ello se materializa en los últimos días de agosto con la celebración de estas jornadas. En esta ocasión, el primero en llegar fue el periodista argentino Ernesto Picco, ganador de la beca de este año, que se apresuró y se hospedó en la casa rural de Jesús Pozo, en 'El Asno Azul' de la aldea alcalaína de Ribera Baja, para adelantar capítulos de su libro sobre las islas Malvinas. Ernesto Picco dijo en su presentación que «es importante escribir, es importante trabajar, pero más importante que todo esto es cultivar la amistad como lo hacen aquí».

Poesía, pintura, música

Mientras el poeta Manuel Molina presentaba su libro 'El olivo a tiempo sabe', un canto poético a nuestro árbol, y Santiago Campos trataba de explicar la Frailestud, el artista Faustino Castillo pintaba un gran cuadro de un olivo que por la mañana había observado en el camino que conduce al cortijo de Los Rosales. Y casi sin hacer ruido, en la mesa de la Casa de la Cultura se sentaron dos poetas, Raúl Gómez y Alberto Chessa, y leyeron poemas de Walt Whitman, del libro 'Yo soy poeta de la Tierra' y la voz de Chessa enamoraba a mujeres y hombres sin distinción. E incluso invitaron al hermano de Michael, Francis Jacobs, a leer un poema de Whitman, y aquel hombre alto y barbudo, con cara de gran persona, sorprendió a todo el público con su voz y su pronunciación en la lengua de Shakespeare.

Después, en la plaza de Miguel de Cervantes, llegó la música de dos portentos que forman Fetén Fetén, y los sonidos de Jorge Arribas y Diego Galaz cruzaron los aires como si cruzasen el puente de la tirolina y las 200 almas que había allí se transportaron al cielo del santo Custodio o al de Michael Jacobs y Manolo 'El Sereno'.

A las 12:00 horas del 24 de agosto, Nieves Concostrina debutaba en las jornadas y el salón de la Casa de la Cultura se llenó para oír las palabras de esta escritora hermosa que es capaz de cuestionar la monarquía y otros asuntos de interés general y los ejemplares de su libro 'Pretérito imperfecto' se agotaron al instante.

Más tarde, el periodista Carlos Santos dio una de sus lecciones radiofónicas hablando de 'Andalucía verde y vende', que si lo hubiera escuchado el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, le hubiera regalado alguna botella del mejor aceite del mundo.

Llegó el turno de Ernesto Picco y, junto con Francis Jacobs, hablaron de las islas Malvinas y parece que los astros se alinearon o los dioses dieron el correspondiente permiso, porque un inglés y un argentino, después de 37 años de aquella guerra, se daban un abrazo y emocionaban al personal que les escuchaba.

Joaquín Araújo recorrió, otra vez, unos 700 kilómetros para estar presente y vino acompañado de la editora Pilar Rubio. Explicó su revolución, que consiste en dar ejemplo y mostrar que es posible vivir en armonía con el medio rural; presentó su libro 'Laudatio Naturae' y alabó la soledad, el silencio, el vacío, el horizonte, los árboles y el agua. O los ciclos de la vida. Y dio importancia a los agricultores y se quedó dormido oyendo el cuentacuentos de Carlos Yáñez y sus amigos fraileros.