La Historia bajo la 'piel' de Granada

Excavaciones de este verano se saldan con hallazgos que subrayan la relevancia arqueológica de la provincia

Arqueólogos trabajan en el yacimiento de Fuente Nueva III./IDEAL
Arqueólogos trabajan en el yacimiento de Fuente Nueva III. / IDEAL
Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Granada aparece en los libros de Historia por el impresionante patrimonio que atesora encima del suelo, pero también por todo lo que hay debajo, en el subsuelo. Y es que, aunque la palabra Prehistoria se asocia en España de forma casi automática a Atapuerca, lo cierto es que la riqueza arqueológica de estos pagos granadinos no tiene prácticamente parangón en nuestro país. El espectro cubre desde los primeros restos humanos del continente europeo, el molar de un niño hallado en Orce datado hace 1,4 millones de años, hasta la época post medieval. Hay un dicho popular que dice que «en Granada excavas un metro y afloran restos». A lo que habría que añadir «... de enorme valor». Ahí está el sarcófago romano, de entre los siglos II y IV antes de Cristo, que 'salió' hace unos meses en los bajos del edificio Villamena, en pleno centro de la capital.

Las dos campañas que se han desarrollado este verano, la de Orce y la de Colomera, han arrojado unos resultados espectaculares. Y las expectativas de las dos que se llevarán a cabo en los próximos meses, en Salar y nuevamente en Orce, también presentan unas expectativas inmejorables. ¿Habrá alguna sorpresa mayúscula? Pues visto lo visto, nada es descartable. El pasado estío, en Salar, 'emergió' de las entrañas de la tierra una espectacular Venus de sesenta centímetros.Todos los focos están puestos, nuevamente, en esta Villa Romana salareña y en sus impresionantes pinturas decorativas. Y empecemos por ahí, por Salar, este recorrido por los puntos más 'calientes', valga la expresión, de los trabajos arqueológicos que se están llevando a cabo estos meses en Granada.

A descubrir 36 m2 de mural en Salar

Mosaico de cacería en la Villa Romana de Salar.
Mosaico de cacería en la Villa Romana de Salar. / IDEAL

Este lunes se iniciará en Salar la cuarta campaña estival en la Villa Romana. Veinte alumnos de la Universidad de Granada y sus profesores excavarán para sacar a la luz, a unos cuatro metros de profundidad, otro paño, de seis metros de largo por seis de ancho –en total, treinta y seis metros cuadrados–, del espectacular mural que recrea una escena de caza con jinetes que lancean jabalíes y guepardos que atacan a esclavos. «Al igual que ocurrió el año pasado –confiesa el alcalde de Salar, Armando Moya– no podemos descartar en ningún momento que se descubran otras piezas de indudable valor, como ocurrió verano pasado con la Venus Púnica».

La Villa Romana, descubierta en 2004 a raíz de las obras en la estación depuradora de aguas residuales, registrará en breve un nuevo impulso cuando sea declarada oficialmente Bien de Interés Cultural (BIC) de Andalucía, un expediente que ya se ha iniciado. La catalogación de BIC permitirá el acceso a subvenciones, una ayuda pública imprescindible para seguir trabajando en la Villa. Salar podrá solicitar apoyos de las convocatorias de conservación y puesta en valor, por ejemplo, o para otro tipo de inversiones como la señalización o la promoción turística. Hasta ahora es el Ayuntamiento quien está soportando los gastos con el apoyo de la Diputación de Granada.

Yacimiento de 2,5 millones de años en Orce

Trabajando en el yacimiento de Fuente Nueva III de Orce
Trabajando en el yacimiento de Fuente Nueva III de Orce / IDEAL

Dentro de unas semanas, a principios de septiembre, comenzará en el yacimiento orceño de Fuente Nueva 1, datado hace 2,5 millones de años, una excavación donde, en principio, se descarta completamente la presencia humana –ni restos ni útiles de ningún tipo–. «Sería una sorpresa mayúscula», asegura Juan Manuel Jiménez Arenas, profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada y coordinador del Proyecto Orce. Tan mayúscula como que los vestigios más antiguos de seres humanos encontrados jamás fuera de África fueron localizados el año pasado en China (2,1 millones de años). Según Juan Manuel Jiménez, en la campaña que se iniciará el mes que viene, donde participará un equipo reducido de menos de diez personas –será una faena dura porque hay mucha piedra que retirar y el sol caerá a plomo–, la expectativa es que se hallen especies animales de origen africano. Especialmente gacelas.

Pero ésta no será la única actividad arqueológica que habrá en Orce este verano. Entre el 2 y el 23 de julio también se excavó en Fuente Nueva III. Manuel Jiménez apunta como novedades más significativas la rica y variada industria lítica encontrada, con elementos que «son significativamente avanzados para la cronología en la que nos encontramos (1,4 millones de años)».

Trabajos desarrollados en Orce este verano
Trabajos desarrollados en Orce este verano / IDEAL

Los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3 han proporcionado, solo en este año, alrededor de cincuenta piezas que son fundamentales para entender el modo de vida de nuestros antepasados más remotos. Lascas afiladas para procesar cadáveres y percutores, elementos de mayor peso y contundencia para fracturar huesos y extraer la médula ósea. También han localizado huesos con marcas de corte y evidencias de fracturación humana que confirman que los útiles fabricados fueron usados 'in situ'.

Jiménez Arenas ha explicado que en el yacimiento de Venta Micena se ha seguido trabajando en la gran acumulación de fósiles del sector noreste y, sobre todo, en la caracterización del clima y el hábitat de ese momento tan importante puesto que se trata de los albores de la llegada de los humanos a este rincón de la geografía de Granada. «Los resultados preliminares indican condiciones de mayor aridez lo que, posiblemente, se convirtió en un factor limitante para la presencia humana». Igualmente, se ha recuperado un hueso con evidentes marcas de mordeduras de carnívoros. Además, se ha restaurado el asta casi completa del gran ciervo del Pleistoceno Inferior, el Praemegaceros verticornis.

Tras las huellas de los primersos Sapiens en Colomera

Trabajos en el yacimiento de Tajos de Marchales.
Trabajos en el yacimiento de Tajos de Marchales. / IDEAL

Aunque los focos de atención mediática sobre los primeros pobladores de la Prehistoria se han centrado tradicionalmente sobre el Altiplano granadino, nuevas vías de trabajo comienzan a desarrollarse en otras comarcas. En julio tuvo lugar en el término municipal de Colomera la primera campaña en el paraje natural de los Tajos de Marchales. La investigación vinculada con los restos arqueológicos que atesora es reciente. El lugar, repleto de cavidades con pinturas rupestres del Neolítico, está declarado como BIC. Junto a ellas existen evidencias de enterramientos de los primeros agricultores y ganaderos, aunque desafortunadamente han sido sometidos a un continuo expolio.

El proyecto arqueológico de Tajo de Marchales alumbra la ocupación del lugar desde los tiempos más remotos del Cuaternario. Pretende sacar a la luz la reiterada ocupación de la zona por los cazadores y recolectores del Paleolítico. La reciente excavación se desarrolló sobre un abrigo rocoso que presenta evidencias sobre la ocupación de esta región por los primeros grupos de Sapiens del Paleolítico Superior que sustituyeron a los últimos neandertales en Andalucía. Los primeros resultados, aún provisionales, han colmado las más optimistas expectativas del equipo de expertos, resaltando una de las ocupaciones más antiguas del Paleolítico Superior en Andalucía a la que sigue la frecuentación del lugar a lo largo de la última glaciación. Los estudiantes del Grado de Arqueología de la UGR han participado en esta campaña integrados en un proyecto autogestionado de participación activa, asumiendo la responsabilidad de la investigación colectiva del sitio.

A la espera de los resultados del sarcófago romano

El equipo multidisciplinar que trabaja en el análisis del sarcófago romano de Villamena, dirigido por Ángel Rodríguez, trabajan con la expectativa de que la semana que viene puedan tener ya algunos resultados concluyentes respecto a los restos encontrados en su interior. Se despejará la incógnita de las características antropomórficas del cadáver –se especula con que fuera un varón– y también si fue enterrado con algún tipo de ajuar, tal y como era costumbre en esa época.

También se desarrollarán pruebas de laboratorio como la del carbono catorce. Con esta técnica se podrá determinar algo tan importante como la cronología científica del hallazgo. Las primeras hipótesis apuntan al intervalo que va de los siglos II y IV antes de Cristo.