Granada, a la vanguardia de tratamientos de fertilidad en España

Especialistas como Concepción Pedrosa y Jordi Ponce han participado hoy en el Desayuno Informativo de IDEAL/ALFREDO AGUILAR
Especialistas como Concepción Pedrosa y Jordi Ponce han participado hoy en el Desayuno Informativo de IDEAL / ALFREDO AGUILAR

Expertos en reproducción asistida como Concepción Pedrosa y Jordi Ponce, en el desayuno informativo de IDEAL

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Los datos están ahí. Y evidencian una realidad cuanto menos preocupante. Nueve de cada diez granadinos siguen en casa superados los treinta años. O, volviendo la oración por pasiva, nueve de cada diez granadinos, hombres y mujeres, empiezan su proyecto personal y familiar rebasadas las tres décadas. El retraso en la edad de emancipación tiene múltiples lecturas. Y una de ellas se relaciona con algo tan trascendente como la demora a la hora de tener hijos. A partir de los treinta años la probabilidad de quedar embarazada en un ciclo menstrual baja hasta el veinte por ciento, y a partir de los cuarenta años cae aún más, hasta el cinco por ciento. De ello se habló esta mañana en el Desayuno Informativo de IDEAL sobre tratamientos de fertilidad.

La demanda de tratamientos de fertilidad, motivada por una diversidad de circunstancias que van más allá de la edad –se ha demostrado una clara influencia de factores ambientales-, no para de incrementarse año tras año. «El número de óvulos viene preestablecido desde el momento de nacer y poco a poco va reduciéndose hasta que al final aparece la menopausia», comenta Concepción Pedrosa, una doctora con veinticinco años de trayectoria en este campo y directora de la Clínica Pedrosa. De ahí la importancia de lo que se conoce como 'reserva ovárica'. «Si tienes intención de tener críos antes de los treinta y cinco años no es necesario preocuparse demasiado –explica Pedrosa–, pero sí se va posponer más allá de los treinta y cinco, sí debería plantarse un estudio cuanto antes mejor, a los treinta y dos años por ejemplo». Posteriormente, se trata sencillamente de extraer los óvulos y congelarlos. Para ello hay que acudir a centros especializados, «con experiencia suficiente y muy buena tecnología», dice Pedrosa. «Nosotros, desde clínicas como la nuestra, nos limitamos a apoyar a la naturaleza en el proceso de fertilidad».

Momento de la intervención de Concepción Pedrosa en la mesa de debate
Momento de la intervención de Concepción Pedrosa en la mesa de debate / ALFREDO AGUILAR

Para ello existen diferentes técnicas. La de inducción consiste en estimular hormonalmente la producción de óvulos para programar las relaciones sexuales naturales en el momento preciso de máxima fertilidad –esto requiere un control exhaustivo con ecografía–. Otra opción es la inseminación, introduciendo semen que ha sido preparado, seleccionado y mejorado. Después está la 'fertilización in vitro', lo que comúnmente se conoce como 'niño probeta'. La fecundación se hace por incubación en el laboratorio. Debe ser el equipo médico quien determine qué procedimiento es el más conveniente para cada caso concreto. Lo habitual es que se precise un mes para determinar qué es lo más oportuno e iniciar el tratamiento a la semana siguiente. En unas ocho semanas ya se puede saber si se ha logrado el embarazo a la primera.

Bancos de semen y ovocitos

Francisco Vergara es especialista en Embriología Clínica. En su haber, veinticinco años trabajando en reproducción asistida. Vergara reseña la importancia que tienen en todo el sistema los bancos de semen, ovocitos y embriones, a los que se acude según el origen de la infertilidad o en otros supuestos como cuando se trata de mujeres sin pareja masculina. «El almacenaje se realiza en contenedores criogénicos, que realmente son unos grandes termos con alto componente tecnológico que mantienen la temperatura a menos de 196 grados a base de nitrógeno líquido». En principio, no se ha descrito una fecha de caducidad –no ha transcurrido tiempo suficiente para comprobarlo–.

Los ponentes visitaron la redacción de IDEAL
Los ponentes visitaron la redacción de IDEAL / ALFREDO AGUILAR

Los test genéticos son claves para garantizar que todo el material biológico no derivará en problemas futuros. «Es un análisis de los genes mediante el que podemos conocer la predisposición a ciertas enfermedades», afirma Vergara. «Todos somos portadores de ciertos defectos genéticos que, aunque en la mayor parte de los casos no tienen trascendencia, sí conviene tenerlos muy en cuenta si casualmente los poseyeran él y ella, ya que podría transmitirse a la descendencia y manifestarse patológicamente», refiere Vergara.

«En realidad no se requiere ningún tipo de cirugía»
Jordi Ponce / ALFREDO AGUILAR

Jordi Ponce es especialista en Obstetricia y Ginecología. «En realidad –aclara– la reproducción asistida no requiere cirugía». «Pero por supuesto que existen algunas patologías que pueden ser la causa de la esterilidad y que requieren intervención previa para garantizar el mayor éxito de la fecundación in vitro», explica.

En general, dice Jordi Ponce, «intentamos personalizar cada vez más los tratamientos y hacerlos mediante accesos de mínima invasión, sin abrir el abdomen». En unos casos será entrando en el útero con vídeo cámara. En otros mediante punción guiada por ecografía. Y en otros mediante laparoscopia.

Su compañero de laboratorio, Javier Fernández, reseña la importancia de la formación continua y reciclaje de los profesionales de esta rama biosanitaria. También de la investigación. Ellos mismos, él y Vergara, están experimentando para minimizar la manipulación del ovocito. De hecho, están en posesión de una patente internacional de micropipeta en fase preclínica en colaboración con el Centro de Investigación Médica del PTS. Un avance de alto impacto para que la microinyección del espermatozoide no sea tan invasiva.

Momentos distendidos del desayuno
Momentos distendidos del desayuno / ALFREDO AGUILAR

Pero más allá de los médicos, hay otros profesionales que desempeñan un papel clave. Es el caso de psicólogas como María José Alonso. «El impacto emocional de este tipo de tratamientos, que suponen un proceso estresante que se suma al vivido por la propia experiencia de la dificultad para concebir, dependerá de cada personalidad», apunta Alonso. Por ello se pueden producir alteraciones emocionales. Para que no decaigan los ánimos, «hay que conseguir el equilibrio entre la ansiedad y los recursos de cada cual para afrontarla; es decir, mitigando los trastornos psicológicos e incrementando la calidad de vida». «Siempre que es posible, hacemos una intervención preventiva de los posibles desajustes», manifiesta María José Alonso.

También las enfermeras desempeñan un papel básico. Ana Liana Gil, de Clínica Pedrosa, apunta que «los donantes de gametos, al igual que los de sangre u órganos, son ante todo personas generosas». Normalmente altruistas y jóvenes. «Realizamos un exhaustivo control para asegurarnos de que no tengan ningún mal transmisible. «Por ello, cuidamos de manera exquisita a nuestras donantes; yo mismo les acompaño en la estimulación y extracción, y estamos disponibles para todo y a cualquier hora del día», comenta Ana Liana Gil.

«Si se hace bien, la extracción de óvulos es rápida»
Concepción Pedrosa. / ALFREDO AGUILAR

Según la doctora Concepción Pedrosa, «la extracción de óvulos es rápida y sencilla, siempre que se haga bien». Se puede tardar unos quince minutos. Hablamos de fecundación in vitro, «una técnica de laboratorio que empieza con la obtención de esos ovocitos del ovario y unirlos a los espermatozoides para obtener embriones que luego se colocan en el útero». Previamente se realiza una estimulación mediante un tratamiento hormonal que, según Pedrosa, debe ser personalizado. «Lo hacemos mediante una punción, ayudados por ecografía;una pequeña intervención que se hace de manera ambulatoria y que no requiere ingreso», aclara la doctora.

¿Qué probabilidad hay de obtener buenos resultados? «Depende de muchos factores como la calidad del semen, la causa de la esterilidad y la edad del paciente, pero en general los niveles de éxito son muy satisfactorios y en clínicas como la nuestra obtenemos un cuarenta por ciento de embarazos», responde Pedrosa. «La probabilidad crece hasta el sesenta por ciento con tres o cuatro intentos».