Granada acoge el estreno mundial de la ópera 'Juana sin cielo', de Carvajal y Demestres

Alberto García Demestres y Antonio Carvajal, codo con codo./RAMÓN L. PÉREZ
Alberto García Demestres y Antonio Carvajal, codo con codo. / RAMÓN L. PÉREZ

El poeta granadino y el compositor han comenzado los ensayos de la obra, que tocará por primera vez la OCG el 15 de noviembre

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

El Premio Nacional de Poesía Antonio Carvajal, y el autotitulado 'enfant terrible' de la música contemporánea española, Alberto García Demestres, han unido sus fuerzas para crear 'Juana sin cielo', una ópera que tendrá su estreno mundial en Granada el próximo 15 de noviembre, con la Orquesta Ciudad de Granada y su coro. El propio Demestres tomará la batuta para colocarse frente a ambas agrupaciones, y ya han comenzado los ensayos con Héctor Eliel Márquez y los ajustes escenográficos con Rafa Simón. La producción corre a cargo de la propia OCG –no tienen prisa en cobrar; es más, Antonio Carvajal hace su parte gratis– y, en teoría, del Ayuntamiento, aunque este extremo está aún sin aclarar. «Tengo que volver a hablar con ellos para ver si finalmente estarán en el cartel o no», asegura Demestres.

Año y medio de trabajo en común han dado lugar a su segunda ópera juntos tras 'Mariana en sombras', la cual cerró en abril el ciclo 'La voz humana', que tiene un incierto futuro, por otra parte. Ahora, de la ópera de cámara se da el salto a un gran formato con la OCG al completo, con un solo acto pero con casi hora y media de música, y María Katzarava como Juana. La Juana del título es la reina Juana I de Castilla. «Me desperté un día con la imagen de un ataúd, y junto a él, la reina Juana. Pero no era el ataúd de Felipe el Hermoso, su marido y con quien se la representa. Era el suyo propio», asegura Demestres. «Esta es la historia de un alma en pena. Las almas en pena no tienen remedio ni paz hasta que no se cumple con ellas. Y con esta obra hemos intentado dar sosiego a esta mujer tan maltratada por todos», asevera Carvajal.

Dolor

Incluso, para el poeta, ese maltrato excede el término estricto, físico. «La dejaron hecha un cristo. Incluso, su carcelera le pegaba. Mucho más que hundir su personalidad, le hundieron la vida», afirma. «Había pensado que en la obra hubiera dos voces, la del maltratador y la de Juana, pero finalmente, respetamos la visión de Alberto, de verla sola sobre el escenario». Luego, se introdujo el coro. «He querido que sus voces ofrezcan al oyente otro punto de vista, aunque es preciso que este descubra cuál es su papel. Para mí, en definitiva, son voces, el aire en el que flota Juana, ya que la obra empieza y termina con el sonido del viento», tercia Demestres.

«Yo no nací para el odio; nací para el amor», es la primera frase musical de la obra. «Quería algo de mucho impacto», dice Demestres, «y que el público comprendiera el hilo de los pensamientos de Juana, una reina, una mujer, que aunque tiene motivos para odiar al mundo, lo ama». La visión amorosa que el compositor quiere transmitir no es la trágica, sino la amable y la alegre. «Terminamos, además, con el Credo, y Juana pidiendo que se acabe la crueldad, mientras las voces del coro le recuerdan el maltrato que ha sufrido».

Plásticamente, 'Juana sin cielo' se ofrece como una obra compleja, que trata de ahondar en el personaje de la reina sin caer en los tópicos. «Felipe II, su nieto, comisionó a Francisco de Borja, para que le informase sobre las acusaciones de herejía o falta de fe que se habían vertido contra su abuela. Efectivamente, ella se negaba a recibir los Sacramentos e ir a Misa. Pero Borja la exculpó porque era el padre de la carcelera que la maltrata, y esta es la madre del duque de Lerma, valido luego de Felipe III. Él es nieto adulterino de Fernando El Católico por un lado, y del Papa Borgia por otro. ¿Cómo se puede ser santo descendiendo de putas? Obrando bien. Y Borja hizo el bien», comenta Carvajal. Estas y otras circunstancias contribuyen a dibujar el personaje. «Ella tiene fe en su condición de reina, y da testimonio de sí. Es un personaje admirable. Literariamente, he bebido en la fuente de Galdós, que escribió una bella tragedia sobre Juana, y en el último libro de Aleixandre, 'Diálogos del conocimiento', donde le dedica uno de esos diálogos».

Sobre el 'entrecruzamiento expresivo' que supone esta 'Juana sin cielo', Carvajal afirma que «es un placer ir más allá de la palabra, pudiendo expresar más de una voz con la música. Los distintos planos instrumentales y vocales, hacen que me sea especialmente satisfactorio escribir para compositores, porque potencian el discurso del poeta. La música transmite la emoción de forma mucho más directa que el verso. Mi experiencia con Alberto es de un entendimiento pleno, y de asunción de que la palabra no tiene, a veces, la expresividad sonora necesaria».

Demestres le devuelve el cumplido, razonado: «Poner música a las palabras siempre cuesta, pero el diálogo constante que hemos mantenido hace que trabajar con Antonio sea muy agradable». «Hacerlo mal es fácil, por eso hemos intentado hacerlo bien», bromea Carvajal. «La obra tiene mucha emoción, y esperamos transmitir ese sentimiento al público de Granada», dice el compositor. «Programadores de Nueva York, Barcelona, Sevilla o Italia asistirán al estreno, y que se haga en esta ciudad es un signo de valentía por parte de la OCG», finaliza.