Flamenco sobre ruedas

'Sueños reales de cuerpos posibles', de la Compañía de José Galán, entusiasmó en el teatro Alhambra con su baile inclusivo

José Galán baila con Lola López, quien confiesa que se enfrenta a esta obra como cualquier otro bailaor./ALFREDO AGUILAR
José Galán baila con Lola López, quien confiesa que se enfrenta a esta obra como cualquier otro bailaor. / ALFREDO AGUILAR
JORGE FERNÁNDEZGranada

Abril amanece con un flamenco sobre ruedas, pero no por la silla sino por el ángel. Ayer, en el teatro Alhambra, dentro de Flamenco Viene del Sur, pudimos ver una obra diferente, emotiva y conciliadora. Se trataba de 'Sueños reales de cuerpos posibles' de la Compañía de José Galán, que lleva tiempo dedicando su tiempo y oferta al flamenco inclusivo. Con sonido pregrabado Galán abordó la función con Lola López, su partenaire, que danza en silla de ruedas, pero sobre todo una buena bailaora. También intervinieron al principio y al final, por primera vez en este espectáculo, personas procedentes de asociaciones granadinas de discapacitados. Unos minutos de gloria emocionantes donde los participantes se sintieron artistas y no seré yo quien lo niegue.

La función, con el claro argumento de querer es poder, que las trabas las tienen los demás, se dividió en cuatro partes, que responden al título de la obra. En la primera, 'Sueños', ella renace desde un cuerpo de sirena, simbolizado por la bata de cola, mientras en off suena el himno de los gitanos. La segunda parte, 'Reales', con el bailaor enmascarado, simboliza la opresión, la vulnerabilidad y la resistencia. 'Cuerpos' viene por soleares, donde el opresor se desprende del antifaz y toma conciencia de que todos somos iguales. Acaba la pieza por sevillanas, en las que el público participó con sus oles, quizá lo mejor de la obra, aparte de los tangos que introducen el bloque final, 'Posibles', donde se intercambiaron los papeles y el bailaor se sentó en la silla. El mensaje último que grita ella custodiando una jaula que, junto a las ruedas, es el único atrezo de la obra, viene a decir que teniendo alas para qué se quieren los pies. Una emotiva fotografía culmina el espectáculo: ella sobre él con falda roja de cola, proyectan una sola figura donde Galán pone las piernas y Lola los brazos y el rostro empoderado.

No se advierte diferencia entre quien baila de pie y quien no; todo desprende natural belleza

Durante la obra se llega a olvidar cualquier excepción y no se advierte diferencia entre quien baila de pie y quien no. Todo desprende natural belleza.

En declaraciones postreras al espectáculo, la bailaora barcelonesa comentó que se enfrenta a esta obra como cualquier otro bailaor, «aunque por mi parte el desplazamiento es diferente, pero el resto de la coreografía es exactamente la misma que haría otra persona sobre sus piernas; para mí no es un hándicap hacerlo en una silla de ruedas». «En Andalucía no se ve apenas baile en silla de ruedas, añadió, ya no digo flamenco, que somos la única compañía de España y del mundo, pero a nivel contemporáneo -lo que yo bailaba- sí es más habitual verlo en Barcelona o en Madrid».