Música y humor en el recital de Petibon

Patricia Petibon (d) y Susan Markoff (i), ayer, den el Palacio de Carlos V con motivo del Festival de Música y Danza de Granada./ALFREDO AGUILAR
Patricia Petibon (d) y Susan Markoff (i), ayer, den el Palacio de Carlos V con motivo del Festival de Música y Danza de Granada. / ALFREDO AGUILAR

La soprano dejó muy buenas sensaciones en una cita en la que homenajeó a los autores que visitaron la París de inicios del XX

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELGRANADA

Una soprano francesa en el Carlos V. Buena parte del Festival, concebido en torno al centenario de Claude Debussy, se convierte en un homenaje a Francia, a la música y la cultura gala. Lo cual es bastante interesante por la calidad y la importancia que tiene y que, en su vertiente musical, llega de nuevo hasta nosotros. Y como embajadora musical hemos tenido ocasión de escuchar, en el Carlos V, a la soprano Patricia Petibon, muy bien acompañada al piano por Susan Manoff, con un repertorio amplio y sumamente atractivo en el que figuraban nombres como Bacri, Rodrigo, Fuaré, Obradors, Falla, Turina, Satie, Granados, Bernstein, Lara, entre otros y, por supuesto, Claude Debussy.

En su reciente entrevista en IDEAL, ella afirmaba que en su recital buscaba sobre todo la espontaneidad y lo dijo con estas palabras: «un programa multicolor que interpretaré con mi compañera Susan Manoff al piano, donde prima el instinto, esa espontaneidad. Comenzaré con un repertorio algo más clásico para luego ir mezclando música de Europa y América, explorando ciertas formas de teatralidad y corporalidad». Y como lo anunció, lo cumplió sobradamente. Podríamos decir que ha entremezclado un repertorio más exigente con otra serie de obras a las que ella ha dotado de un hálito de frivolidad bien entendida. En el primer Debussy ha llamado la atención la forma de interpretar esa 'Beau Soir', susurrándolo, para después ir cambiando de estilo, en una mezcla difícil de clasificar pero en la que ha dado rienda suelta a su imaginación y ha montado un espectáculo que nos ha dejado -lo confieso- un tanto descolocados.

Petibon es una cantante peculiar, muy peculiar. Sabe cantar, desde luego, tiene una buena voz pero sus interpretaciones son personalísimas y traen algo el recuerdo del mejor estilo del musical francés, con sus grandes dosis de ironía, con su humor desenfadado e inteligente, con un cierto aire de sátira. Es especial, diferente. Puede en cualquier momento dejarnos fuera de juego. Y lo hace con una sonrisa, con una mueca entre burlona e indulgente, entre irónica y sensible. Parece que juega con las obras que interpreta. Las recrea, las hace nuevas. Puede que se esté de acuerdo o no con su visión de un recital, pero nadie puede negarle una arrolladora personalidad que se impone desde el momento en que pisa el escenario.

Ha sido todo un espectáculo el de la francesa. Graciosa, ocurrente, simpática, poco a poco ha ido acrecentando el sentido humorístico de su versión tan personal del programa, donde se amalgamaban nombres como el de Debussy, Fauré, Rodrigo, Obradors - muy bonita y vibrante la versión de El Vito- Falla, con una canción asturiana, de las Siete, susurrada, cantada con gusto y recreándose, como fue más rompedora en Turina. Al llegar a Satie, ya fue otra cosa, ya se impuso el espectáculo en el que se alternaba una visión plena de comicidad con otras donde primaba el sentimiento. Y algo similar en la segunda parte, con otro pequeño homenaje a Debussy, la presencia siempre elegante, exquisita, de Granados que ella supo respetar, Gustavino, Falla, con fragmento de La Vida Breve y una visión supercómica de Leonard Bernstein con la Bonne cuisinne y otros momentos que a veces resultaban hilarantes y que daban a Petibon la ocasión de lucirse. No hay que olvidar la excelente colaboración de la pianista Susan Manoff -hizo un Gershwin espléndido- para terminar con Granada de Agustín Lara, que ya pueden imaginarse cómo fue acogida por el público. Patricia Petibon tiene voz, sabe cantar y es una actriz consumada.

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