Huellas flamencas del barroco español

Aspecto general del Patio de los Arrayanes en el concierto de anoche./Alfredo Aguilar
Aspecto general del Patio de los Arrayanes en el concierto de anoche. / Alfredo Aguilar

El violista Fahmi Alqhai y la cantaora Rocío Márquez trascienden el tiempo en el Patio de los Arrayanes | Un programa que incluía músicas barrocas puso de manifiesto el perfecto entendimiento entre ambos intérpretes en una noche mágica

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOSGranada

No hay mayor vanguardia que remedar el pasado. ¡Verted vino añejo en odres nuevos!, recomendaba Lope de Vega. Rocío Márquez lleva tiempo recreando a sus mayores, léase Marchena, Pepe Pinto, Valderrama o Morente, pero navegar entre los siglos XVII y XVIII, supone un sobreesfuerzo añadido. La cantaora se ha unido con el sevillano, de origen sirio-palestino, Fahmi Alqhai, tañedor de viola da gamba, quien colaboró recientemente con Arcángel, para sumergirse en la música barroca, de la que se puede adivinar un precedente muy remoto de nuestro flamenco. Esta pareja nos brindó anoche, en el Patio de los Arrayanes, sus 'Diálogos de viejos y nuevos sones', que suenan a pretérito, pero también a arriesgado porvenir.

La voz aterciopelada, afinada y llena de matices de Rocío, se adapta a la perfección al lamento de la viola de Fahmi. El recital resulta, un encuentro de dos músicos inteligentes e inquietos, que navega desde la música culta a la popular, del barroco al flamenco. No es flamenco puro, por descontado, como ninguna de las propuestas que hasta hoy se han dado cita en el Festival. Pero sus intérpretes sí son flamencos, lo que hace de su entrega algo reconocible y aplaudido. El flamenco, desde que nació es puro mestizaje, y el panorama actual es tan rico y abierto...

Con unos cantes de ida y vuelta, 'Mi son que trajo la mar' comenzó su entrega. Bellas armonías en la vidalita y ecos de la colombiana marchenera. La 'Bambera de Santa Teresa', del 'muero porque no muero', pone más atención en la letra que en la música y se mira en la canción de columpio que recreó Pastora Pavón para la gloria. 'El cant dels ocells' ('El canto de los pájaros'), una canción popular catalana de tradición navideña, en forma de nana dulce y melancólica, se filtra por granaínas de Chacón. Márquez liga los tercios, aguantando el trino.

En cuarto lugar, Rocío mira a su tierra haciendo entrega de 'La mañana de San Juan', unos cantes alosneros. Fandangos valientes, para los que se acompañó tan sólo de la percusión discreta de Agustín Diassera y esquilas en sus tobillos. Los guiños a Vallejo fueron frecuentes.

'Si dolce è'l tormento' ('Es tan dulce el tormento'), es un bello madrigal de Claudio Monteverdi, del siglo XVII, al que le avivan el ritmo de una manera tan natural que parece sin esfuerzo. En vez de en un escenario abarrotado de espectadores, el recinto se asemejaba a un ensayo general en un lugar íntimo. La dicción de la onubense, tanto en castellano, como en italiano o en catalán, es diáfana; sus altibajos sobresalientes; su cante templado, sin prisas ni gritos. «Hay que cantar a media voz que es como duele», decía Manolo Caracol. La viola da gamba empleaba en sus solos tanto pizzicatos, como rasgueos o manejos del arco. El segundo violagambista, Rami Alqhai, complementaba la entrega de su hermano Fahmi.

En 'Los canarios', una de las danzas más populares que se bailaban en Europa entre los siglos XVI al XVIII, que pueden preconizar el zapateado o el tanguillo, la onubense se acordó del 'Tango del Escribano' que cantaba La Argentinita. La petenera arranca con el romance 'Monja contra su voluntad', para pasar a las maneras de la Niña de los Peines y acabar con la petenera mexicana 'A la una yo nací'.

La guinda inesperada vino por seguiriyas cuando se fue la luz en la Alhambra y la cantaron a pelo. El cuerpo del cante fue del Carbonerillo y el macho final de Manuel Molina en la versión rítmica de Manuel Vallejo.

El bis, también desenchufados, fue el bolero de Antonio Machín 'Angelitos negros', que se inspiró cuando visitó la iglesia de San Luis de los Franceses, precisamente donde se estrenó este espectáculo en la pasada Bienal.

 

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