El Carlos V, con acento francés

La segunda noche de Les Siècles en el Festival de Música y Danza estuvo marcada por la música de Saint-Saëns, Debussy y Franck. /ALFREDO AGUILAR
La segunda noche de Les Siècles en el Festival de Música y Danza estuvo marcada por la música de Saint-Saëns, Debussy y Franck. / ALFREDO AGUILAR

La orquesta dedicó su segunda noche en el Festival a la música de Saint-Saëns, Debussy y Franck | François-Xavier Roth dirigió a los músicos franceses, que estuvieron acompañados en el Carlos V por las voces del coro de la OCG

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELGRANADA

Segunda actuación de la Orquesta Les Siècles en el marco del Festival de Música y Danza, esta vez con la colaboración del pianista Jean-Efflam Bavouzet y el Coro Ciudad de Granada que dirige Héctor Eliel Márquez. En esta segunda actuación, en el Palacio de Carlos V, la orquesta fue dirigida por su titular François Xavier Roth. Y de nuevo la música francesa como gran protagonista de la jornada teniendo como base y fundamento a Claude Debussy, en el centenario de su muerte, completándose el programa con otros dos nombres franceses: Camille Saint Säens y el belga César Franck a quien culturalmente podemos considerar francés.

La presencia de la música francesa en la programación del Festival granadino ha sido una gratísima noticia. Es de admirar la música, y la cultura en general, del país vecino. Y parece que, a pesar de la afirmación del rey francés cuando Felipe V ciñe la corona española de que ya no había Pirineos, lo cierto es que esa muralla natural bien parece que ha separado y mucho a dos pueblos que se desconocen bastante. Bien es cierto que los románticos y post-románticos franceses han mostrado siempre un gran interés por España. Pero también lo es que ha sido a través del estereotipo, a través del tópico, creando una España fantástica que poco o nada tenía con la realidad. Por nuestra parte han existido algunos ejemplos de imitación un tanto servil, y en general un conocimiento superficial que, en buena parte, tuvo su contrapartida cuando era el francés el idioma del bachiller español en el siglo pasado. Intelectualmente sí ha existido un intercambio y la historia de nuestros grandes artistas y creadores -músicos, pintores, escritores, intelectuales de varias disciplinas- siempre ha estado muy vinculada a Francia y en buena parte somos deudores de su capacidad de acogida. Pensemos si no en nombres como los de Albéniz, Falla, Picasso... La lista se haría demasiado larga.

Pero volvamos a nuestro tema. Volvamos a la música francesa que en esta edición es gran protagonista. Dejando atrás grandes compositores románticos como Berlioz, Bizet, Gounod, Massenet, y otros muchos como Lalò, Chabrier, Saint Säens, nombres importantísimos en la historia de la música universal que han tenido acento francés: Debussy, Ravel, el grupo de los Seis y más adelante Oliver Messiaen, Pierre Boulez, lista interminable y francamente gloriosa.

Y Debussy que siempre produce un impacto emocional único. Espléndido exponente de la sutileza de la música francesa, verdadero creador del impresionismo musical que se da la mano con el impresionismo pictórico, que encuentra motivos inspiradores en Mallarmé y en tantos y tantos franceses creadores que jalonan la historia de la cultura gala. En 1899 ya tenía acabados los Nocturnos que anoche sonaron en Carlos V. Otro de los grandes franceses, Paul Dukas, decía de Nuages que es continua fluctuación de acordes suntuosos, progresiones ascendentes y descendentes que evocan el movimiento de las arquitecturas aéreas. Hermosas palabras que definen esos momentos únicos que anoche se pudieron escuchar, con ese etéreo tratamiento del ritmo, de la armonía y de la melodía. Esas combinaciones sublimes que encierran un mundo estético único, incomparable, el mundo estético de Debussy, ese creador que afirmaba que los músicos muchas veces solamente escuchaban la música escrita por los buenos músicos pero que nunca escuchaban la música que está escrita en la naturaleza. Y ese sonido de la naturaleza es el que capta con exquisita paleta un verdadero pintor del sonido como es el gran músico francés.

Esos tres Nocturnos, verdadera maravilla de la música francesa, estos tres nocturnos que hablan de las nubes, de las fiestas y del canto de las sirenas, tuvieron una afortunada versión: la de la orquesta Les Siècles que, bajo la dirección de F. X. Roth, supo transmitir todo ese mundo de sensaciones y emociones inmateriales que surgen de la obra de Debussy. Se escuchó entonada la cuerda, seguras las maderas, bien en general los metales y acertada la percusión. En el canto de las Sirenas es de destacar la acertada intervención del coro de la OCG que dirige Héctor Eliel Márquez. Todos los participantes contribuyeron a ofrecer una hermosa versión de los Nocturnos. Previamente los presentes habían escuchado un Debussy en interpretación menos convincente, con la cuerda aseada pero sin alcanzar la brillantez y los vientos con intervenciones aceptables, mejor en madera que en metal.

Avance estético

Todo esto en la convencional marcha escocesa sobre un tema popular. Después volvió un Debussy más intenso, mucho más avanzado estéticamente en estos Jeux donde utiliza con verdadera maestría los recursos tímbricos de la orquesta. Los músicos franceses interpretaron esta obra, ya muy avanzada en cuanto a planteamientos, de una manera adecuada, sin especial brillantez, pero con el suficiente decoro. Tendría que ser en la segunda parte donde Les Siècles y el director brillaran de verdad y arrancaran fuertes aplausos del público.

Debussy estuvo acompañado en el programa por César Franck con el que nunca hubo una buena sintonía, lo que ahora llamamos química. El universo de Franck está muy alejado del de Debussy. El francés tiene una personalidad arrolladora y el belga es mucho más conservador en sus planteamientos. Para ofrecer las Variaciones Sinfónicas, opus 46 de Franck se contó con la colaboración del pianista Jean Efflam Bavouzet, que ofreció una versión muy acertada, llena de musicalidad de la obra, demostrando personalidad y buen gusto, además de una acertada técnica. La orquesta cumplió su cometido y el pianista, ante los insistentes aplausos, ofreció una hermosa versión de La Puerta del Vino, de Debussy. Muy lógico, muy apropiado para el lugar donde estaba. Todo un detalle del pianista francés.

Y el programa se cerraba con la Bacanal de la ópera de Saint-Säens, Sansón y Dalila. Es una página muy intensa, muy pasional, tiene una enorme brillantez, un intenso sentido rítmico y una hermosa melodía. El aire orientalista y lleno de sensualidad de esta danza ha sido el colofón de una noche de música muy gratamente expuesta y con la que el público se ha sentido satisfecho.

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